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Entrevista con Nazanin Amirian, escritora e investigadora iraní

«Nada ni nadie puede salvar a Irán de una agresión estadounidense»

Fuentes: El Viejo Topo, diciembre 2007

Nazanin Amirian es una escritora e investigadora iraní afincada en Barcelona. Su último libro publicado –Irak, Afganistán, Irán: 40 respuestas al conflicto del Oriente Próximo, Lengua de Trapo, mayo 2007- contiene, con sus propias palabras, «un montón de información alternativa a las perversas mentiras de los los yanquis& company». La entrevista se realizó durante la […]

Nazanin Amirian es una escritora e investigadora iraní afincada en Barcelona. Su último libro publicadoIrak, Afganistán, Irán: 40 respuestas al conflicto del Oriente Próximo, Lengua de Trapo, mayo 2007- contiene, con sus propias palabras, «un montón de información alternativa a las perversas mentiras de los los yanquis& company». La entrevista se realizó durante la primera semana de noviembre de 2007.

Iran tuvo ya planes nucleares durante el régimen del Sha pero la opinión «occidental» era entonces muy distinta. El doctor Kissinger, premio Nobel de la Paz y entonces secretario de Estado norteamericano, afirmó que el programa iraní era muy conveniente para el desarrollo del país y para evitar su dependencia energética.

Así es. La idea de EEUU era dotar a Irán – que compartía 1.600 km. de frontera con la Unión Soviética- de un arma nuclear. En  1968 EEUU negoció con el Sha la construcción de 23 centrales nucleares, que aportarían un beneficio de  más de 6.000 millones de $USA para Washington, y que deberían estar funcionando antes del año 2000. La razón que aduce el monarca en agosto de 1974 es la siguiente: «El petróleo es un material demasiado valioso para malgastarlo. Prevemos producir unos 23.000 megavatios de electricidad mediante las centrales nucleares» .

Hace 30 años, cuando Kissinger era secretario de Estado del presidente Gerald R. Ford, sostuvo que la «introducción del poderío nuclear beneficiará las crecientes necesidades de la economía de Irán y le permitirá reservar parte del petróleo para la exportación o para la conversión en productos petroquímicos». Sin embargo, el año pasado el mismo Henry Kissinger se desdijo en un artículo publicado en The Washington Post asegurando que «para uno de los países productores más grandes de petróleo, como es Irán, la energía atómica es un despilfarro de sus recursos».

¿Y a qué cree que es debido este cambio de opinión del Nobel ex secretario de Estador?

Ahora no les interesa el crecimiento económico y social de Irán, sino todo lo contrario. Es más fácil dominar y someter a un país subdesarrollado. Además, acusan a Irán de lo que no posee, y no me refiero a armas nucleares, sino a tecnología nuclear de uso civil. Los rusos, encargados de construir la planta nuclear de Busher, ni la han terminado ni han dado hasta ahora ninguna fecha de finalización.

Después de la revolución de 1979, ¿se paralizaron los planes nucleares de Irán?

Sí, aunque en 1983, en medio de la guerra contra Irak, con la destrucción de parte de las refinerías y las infraestructuras del país, Irán informó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) su intención de reiniciar el programa nuclear usando combustible del país. La Agencia consideró legitima la propuesta iraní y ofreció su colaboración. Estaba dispuesta a tutelar el programa de asistencia técnica que el gobierno persa necesitaba para producir uranio enriquecido. Tal compromiso suponía que la AIEA preparaba a los técnicos iraníes con el fin de que el país sostuviera su ambicioso programa nuclear, tanto en lo que concernía a la tecnología del reactor de energía atómica como a la tecnología del ciclo de combustible. Sin embargo, poco tiempo después la AIEA suspendió este ofrecimiento. Según los analistas, este cambio de opinión fue debido a las presiones de EEUU. 

¿Y por qué se produjeron estas presiones de Estados Unidos?

El plan de Washington para Irán es enviar a la Edad de Piedra, lo mismo que se ha hecho con Irak. Por lo tanto, impedir el acceso de este país a la tecnología, en el mundo que estamos, forma parte de un atentado contra el desarrollo de una nación.

¿Irán está trasgrediendo actualmente el tratado de no proliferación? ¿Desea realmente el gobierno iraní conseguir la bomba o cree usted que están apostando únicamente por la industria nuclear como fuente energética? 

Los especialistas aseguran que la capacidad de Irán para llevar este «derecho» a la práctica hoy en día es nula. El mismo Al Bradie, director de AIEA, en sus declaración de 24 de octubre del 2007, ha afirmado que «aunque ellos quisieran, no podrían tener la bomba hasta mediados de la próxima década. En otras palabras, entre tres y ocho años».

Además, realizar el ciclo completo de enriquecimiento del uranio en Irán es simplemente imposible. Por varias razones: el uranio iraní es insuficiente para iniciar el proceso de combustión y la capacidad de las centrales del país en depurar este material tan sólo alcanza alrededor del 4%. Para obtener una bomba nuclear, debería alcanzar un enriquecimiento de más del 89%.

Por otro lado, para iniciar el ciclo completo, Teherán necesitaría entre 1.500 y 2.000 centrifugadoras que permitieran enriquecer el uranio necesario para producir una o dos bombas por año, y la realidad es que hoy cuenta tan sólo con 164. Una vez completada la construcción de estas instalaciones, deberían funcionar varios años de forma ininterrumpida para fabricar materia prima suficiente, sin contar con el tiempo necesario para construir, posteriormente, la que sería su primer arma. Para llevar a cabo todo este largo proceso Irán necesitaría profesionales expertos, materiales, tecnología y equipos…  de los que hoy carece. Sin todo ello se hace aún menos factible la fabricación de una bomba nuclear.

¿Pero no podría ocurrir que Irán obtuviese ayuda de países amigos o de países enfrentados a Estados Unidos que sí poseen esos medios?

Supongo que se refiere a China y Rusia, o a los aliados de estos dos países. A Rusia no le interesa que su vecino iraní, con un régimen de políticas impredecibles, se arme con un hongo atómico. Los chinos son incluso más previsores, pues China, tal y como ve la escena internacional y el cerco militar alrededor de Irán, no apuesta por el caballo perdido en un juego tan peligroso.. Además no le interesa estropear sus relaciones ni con el mundo árabe ni mucho menos con EEUU. Tener la bomba nuclear hoy en día no es suficiente garantía de supervivencia para ningún estado. La Unión Soviética es un buen ejemplo.

Se empieza a hablar de «Tercera Guerra Mundial», y de Irán como territorio central este enfrentamiento. ¿Cree usted que suenan de nuevo los tambores de guerra, tambores que, por otra parte, no han dejado de sonar en Irak y Afganistán?

Desde 2001, desde que EEUU incluyó a Irán en su lista del Eje del Mal, habían empezado los preparativos para una agresión militar a este país. La guerra contra Irán ya empezó como el segundo capítulo de la agresión a Irak. Lo que no se ha iniciado aún son los bombardeos. Un «incidente» justificará el ataque en cualquier momento.

¿Y qué tipo de incidente puede ser? ¿Cree que ellos mismos pueden construirlo, cree que Estados Unidos puede generar esa «provocación»?

¡Cómo si no la hubiera hecho nunca! ¿Se acuerda de falso bombardeo de un barco de vigilancia llamado Maddox en agosto de 1964 por Vietnam del Norte?  El supuesto y falso ataque fue usado como pretexto por EE. UU. Para entrar en guerra contra aquel país. En los círculos iraníes, se piensa que la violación de las aguas de Irán en el Golfo Pérsico por los militares británicos hace unos meses fue una provocación para medir la reacción de Irán. ¡No podían imaginar que los ayatolás son más listos y repatriarían aquellos marines con caviar y alfombras persas a su país; y cuando el gobierno británico hablaba de posibles torturas, Teherán envió imágenes televisivas a todo el mundo en las que se veía a los militares jugando al ajedrez y comiendo pistachos!.

Si Irán renunciase a su programa nuclear, ¿cree que se podría paralizar la agresión? Observe que se usan también otros «argumentos»: Irán es responsable último de la muerte de los soldados de EEUU en Irak, debemos liberar al pueblo de una dictadura teocrática, debemos defender los derechos de los homosexuales y salvar a las mujeres del chador. ¿Podrían ponerse esos «argumentos», esas «preocupaciones», en primer plano de la agenda política?

Están aplicando exactamente el mismo guión que usaron para la invasión de Irak: armas de destrucción masiva, apoyo al terrorismo, represión al pueblo iraní, situación de la mujer, de las minorías étnicas y religiosas…. Por si falla un pretexto, tienen otros preparados.
 
Pero después de lo sucedido en Irak, después que se ha podido saber que algunas de sus razones eran simples falsedades y que todo estaba preparado desde tiempo atrás, ¿no cree usted que será mucho mas difícil convencer a la opinión pública, incluso a la misma ciudadanía usamericana? Una vez sí, pero dos veces, tan seguida una de la otra…

Demostrarán a su manera que Irán y su presidente son un peligro inminente para la propia seguridad del pueblo estadounidense. ¿No se acuerda usted que Tony Blair repetía y repetía que Irak podía realizar un ataque con armas de destrucción masiva en tan sólo 45 minutos sobre Londres? Nadie le preguntó en su momento, ¿y por qué no las dispararon los iraquíes a los 45 minutos de haber sido agredidos? Se hubieran ahorrado un montón de sufrimientos ¿no? La primera fase de una operación militar de esta envergadura es demonizar al enemigo y magnificar su peligro. Con la historia de armas nucleares de Irán están enviando un mensaje perverso a la opinión publica: que Irán no es solo un peligro para la región sino para toda la humanidad. Y resulta que este mismo peligro ha sido incapaz de recuperar parte de sus territorios ocupados durante la guerra contra Irak, aun bajo el poder de Bagdad. ¿Cómo puede ser Irán una amenaza real para un país como EE.UU que tiene 10.000 armas nucleares y todo tipo de armas de destrucción masiva?

Ahamadineyad, el presidente iraní, cesó recientemente a Alí Lariyani el jefe de los negociadores iraníes con Occidente. ¿Por qué?

Pues porque ante la gravísima situación en al que se encuentra Irán, Alí Lariyani era partidario de la suspensión de todas actividades nucleares para desarmar la propaganda norteamericana. Sin embargo, Ahamadineyad no quiere ni puede dar marcha atrás.

Además, realmente es indiferente lo que haga Irán. Parece que nadie ni nada puede salvarle de una agresión militar de consecuencias inimaginables.

¿Nadie ni nada? ¿No logra usted vislumbrar un escenario político realista que pueda torcer los planes norteamericanos? ¿Y si hubiera un cambio de administración con las próximas elecciones presidenciales?

Hoy por hoy, el mundo real, es unipolar. Está dirigido por EEUU y no hay nadie que le pare los pies hasta la fecha.
¿Si los demócratas ganan las elecciones? Bueno, creo que el ataque será antes, ya que incluso a Hillary le interesa que el trabajo sucio lo haga una pieza quemada como Bush II. Tampoco hay que perder de vista que la mayoría de las guerra emprendidas por EEUU en el siglo pasado se hicieron bajo administraciones demócratas. Hiroshima es una de sus cartas de presentación, Corea y Vietnam otras dos más. No olvide los vínculos financieros del partido demócrata con el lobby judío, que paga oficialmente el 65% de sus gastos. Israel es el principal defensor del ataque a Irán. Es la única barrera, tras el fin de aquel Estado llamado Irak, que impide su acceso al agua y al petróleo de Mesopotamia.

¿Por qué habla de lobby judío? ¿No sería mejor hablar del lobby pro-israelí?

¡No! Aunque son términos que se confunden hay una diferencia entre ambos grupos de presión. El lobby judío está compuesto por los miembros multibillonarios de esta comunidad étnico-religiosa, mientras el lobby pro-israelí, abarca a todas aquellas personas y grupos que mantienen fuertes vínculos financieros, políticos, militares e intelectuales, en los medios de comunicación por ejemplo, con Israel. Destacados estrategas políticos estadounidenses del «Primero Israel» como el secretario de Gabinete de Bush Joshua Bolton, el coordinador para la seguridad nacional de Oriente Próximo Elliot Abrams, el consejero de la vicepresidencia David Wurmser, y otros como Douglas Feith,  Paul Wolfowitz, Richard Perle, Cohen, Rubin, Kristol, Foxman, Ledeen, Liebermann, McCain, todos pertenecen a la extrema derecha, a veces también religiosa, de la Administración Bush II, pertenecen al lobby pro-israelí con fuertes lazos con Tel Aviv, que les utiliza , bajo el amparo de la campaña contra el terrorismo, para conseguir sus objetivos en Oriente Medio. El Comité americano-israelí de Asuntos Públicos AIPAC, el Instituto Washington para la Política de Oriente Medio (dirigido por Martin Indyk, embajador de EEUU en Israel durante el mandato de Clinton y hoy acusado por espiar para Tel Aviv), los Presidentes de las Organizaciones Judías más Importantes de América (POJIA) , la Configuración del Poder Sionista (CPS) o el American Enterprise Institute dirigen la política exterior estadounidense y vigilan que sirva a los intereses de la elite israelí. Sin olvidar que los demócratas, por su parte, como antes le decía, reciben hasta un 65% de su financiación de los  judíos próximos a Likud. Con el fin de asegurarse de que los planes sobre las futuras actuaciones en Irán no iban a cambiar y que la invasión sería aprobada sin problemas en ambas cámaras, han conseguido un acertado juego de nombramientos. Nancy Pelosi, por ejemplo, portavoz de la mayoría en la Casa Blanca, muy próxima al AIPAC. ha elegido a Reva Price como consejera principal en política extranjera y Oriente Próximo. Esta señora fue dirigente del Jewish Council for Public Affaires de tendencia ultrasionista.

Por otra parte, ¿cuál es el papel de Rusia en la actual situación? Se ha hablado, usted misma ha hablado, de una propuesta secreta de Putin: enriquecer el uranio iraní en territorio ruso a través de una empresa conjunta para el uso del combustible por Irán. ¿Sabe usted cuáles eran la contrapartidas de la oferta?

Tal y como se ha filtrado en la prensa rusa, EEUU ha puesto a Putin entre la espada y la pared: o colabora en el ataque a Irán o los escudos antimisiles serán instalados en Europa. El mensaje de Putin a los iraníes era que aceptaran todo el paquete de sus propuestas -crear una empresa mixta nuclear en el territorio ruso y bajo su control y la renuncia de Irán a gran parte de sus derechos sobre las riquezas petrolíferas del Caspio- a cambio de intentar parar el ataque. Pero, por otra parte, los compromisos de EEUU e Israel a esas alturas no son ninguna garantía, por lo que tampoco Putin puede de hecho garantizar nada. Por eso Irán rechazó la propuesta.

Pero, perdone que insista, creo que hay un compromiso ruso de terminar la construcción de la planta nuclear de Bushehr.

¡Niet! De momento Moscú se ha embolsado millones de dólares sin finalizar la única central nuclear de Irán -por cierto, ¡la misma que se supone que puede  fabricar bombas atómicas!-, ni anunciar fechas para concluirla. De este modo, el gobierno ruso queda bien tanto ante Washington, pues deja a Irán sin esa tecnología absolutamente necesaria para sus objetivos, y ante los iraníes, demostrándoles que no se les abandona a su suerte.

En cuanto al Mar Caspio, asunto del que antes hablaba, Rusia pretende que Irán acepte el 11% de ese gran lago. ¿Es razonable esa pretensión?

¡En absoluto! Según las normas internacionales, a Irán le corresponde el 50% del Mar Caspio. Esas mismas normas prevén que si un Estado se desintegra, no altera los acuerdos constituidos con países terceros. De hecho Rusia, en 1992, compartió su derecho sobre este lago con los otros tres países nacidos de su seno. Ahora no hay ningún motivo para cambiar esta situación. Sin embargo, todos quieren hacer leña del árbol caído. La debilidad de Irán actualmente tienta a los demás países a aprovecharse de la situación.

Por tanto, no ve diferencias de actuación del gobierno ruso en este punto.

Mire, la prensa rusa ha filtrado la noticia de que Bush le ha ofrecido a Putin un trato: no colocará el escudo antimisil en Europa del Este a cambio de su colaboración en la agresión contra Irán. La situación es muy compleja y se complica cada vez más.

¿Cuál es la actual situación política en Irán? Se acercan las elecciones presidenciales y los dos adversarios del actual presidente, Hashemi Rafsenyani y Mohammad Jatami, se han unido en una coalición para desbancarle del poder.

El presidente Ahamadineyad está muy debilitado. La situación económica echa humo. Doce millones de jóvenes en paro, la industria paralizada, la inflación galopante, el 25% de la población debajo de la línea de la pobreza, mientras el precio de petróleo está por las nubes. De hecho, se ha preguntado al presidente en el Parlamento iraní que informe al pueblo dónde están los 160.000 millones de dólares de beneficio del petróleo. Las regiones donde habitan minorías étnicas, como Kurdistán, Baluchistan y Juzistan se han militarizado como respuesta a protestas nacionalistas.  En las calles se ahorcan a las personas, algunas presos de conciencia, para aleccionar al pueblo y difundir el miedo. Ante esta situación, los reformistas y neoconservadores se presentan como salvadores.

Al presidente Ahamadineyad se le ha presentado y se le presenta en Occidente como un antisemita indocumentado, como un dirigente zafio, como alguien que niega el genocidio judío y que aspira a exterminar el estado de Israel. Alguna universidad norteamericana colaboró recientemente en ese imagen. ¿Cree usted que están justificadas estas acusaciones?

Una cosa es ser antisemita y otra bien distinta es posicionarse en contra del gobierno de Israel y sus actos terroristas contra los palestinos. Si por un lado la prensa occidental confunde intencionalmente estos dos conceptos, nadie se para en un hecho real: que es el gobierno israelí quien ha invadido prácticamente a todos sus vecinos y quien tiene ocupados parte de sus territorios. La Republica Islámica de Irán, en sus 28 años de existencia, nunca ha atacado a ningún país.

Pero, perdone que insista, distinguiendo ambos conceptos y aceptando la confusión nada inocente que se promueve, ¿no cree que el presidente Ahamadineyad ha hecho declaraciones, digamos, poco afortunadas sobre el holocausto?

Mire, este tipo de discursos, huecos aunque muy peligrosos, tienen dos objetivos. Primero, son dirigidos al consumo doméstico. Sirven de cortina de humo para tapar su incompetencia en la gestión de los graves problemas económicos, políticos y sociales del país. Algo que ya es tan evidente que su  defensa a la causa palestina ha originado críticas en el interior del país que le han recordado que él no es presidente de Palestina sino de Irán. En cuanto a Holocausto y  a la reunión en Irán de elementos de extrema derecha, nazis, racistas veteranos, líderes del Ku Klux Klan entre otros, los sufridos ciudadanos no paraban de preguntarse, «¿por qué el presidente se interesa de repente, con lo que está cayendo en el zona, por unos hechos ocurridos hace más de sesenta años en la otra punta del mundo, y que no sólo no tienen nada que ver con Irán y con sus intereses sino más bien todo el contrario?». Algunos le recuerdan a Ahamdineyad que incluso el Ayatolá Jomeiní, teniendo una postura clara contra Israel, nunca dudó de la realidad de Holocausto ni mucho menos organizó un seminario internacional al respecto.

¿Y cuál es el segundo objetivo?

Este tipo de gestos también van dirigidos hacia las poblaciones de los países musulmanes, desde Pakistán hasta Indonesia, pasando por la totalidad de los países árabes de la zona. Esta dura oposición verbal hacia Occidente y las políticas expansionistas de  Israel, o a la responsabilidad de Occidente en el  holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial, cuyo precio han tenido que pagar los palestinos, está convirtiendo a Ahamdineyad en una referencia entre algún sector del mundo musulmán. Frente, entre otros, a los reyes saudíes, al presidente de Egipto, al rey de Jordania, todos serviles a los intereses de la superponencia y su aliado hebreo, él se presenta como el abanderado de recuperar la dignidad manchada de la nación islámica.

De todas formas, lo único que ha conseguido el presidente es engrosar la lista de las razones para agredir a Irán elaborada por EEUU-Israel: ¡¡la intención del gobierno iraní es eliminar a Israel!!
 
Quedan las relaciones con China. Irán se ha convertido, desde el enero del 2007 en el primer proveedor de petróleo a Pekín, vendiendo unos 3 millones toneladas de petróleo. ¿China tiene a Irán en primera página de su agenda?

No. La prioridad China pasa por Tibet y Taiwán, y no por Irán, que además lo ha dado por perdido. China ya se ha puesto a buscar alternativa al oro negro iraní: África. 

¿Está usted diciendo entonces que China piensa que el ataque norteamericano a Irán es inevitable y que no va mover un dedo para evitarlo?

Exactamente. China cree que no puede hacer nada. O, no le conviene.

Ya ha contestado en parte pero, ¿ve usted algún paralelismo entre el Irán actual e Iraq en 2003?

Además del guión de acusaciones que es idéntico o muy similar, está el interés especial del Estado israelí en debilitar Irán como única barrera que dificulta establecer su hegemonía en la región, tras haber convertido Irak en un montón de escombros.

Irán está más aislado y solo que Irak en 2003. Francia, Alemania, Rusia y China, además de un potente movimiento pacifista internacional, se oponían a aquella agresión, pero hoy, además de los cambios hacia la derecha en Alemania y Francia, se nota la ausencia de movilizaciones populares. De hecho, Washington no habla claramente de su intención de invadir Irán justamente para impedir la formación de un movimiento antibélico previo.

¿Quedan aún secuelas del enfrentamiento Irán-Iraq? ¿Quién estuvo detrás de este conflicto?

Además de unas 30.000 personas que vivían en la zona fronteriza y que fueron «gaseadas» por armas químicas que Occidente había vendido a Saddam y que aun sufren sus terribles consecuencias, el horror aún permanecen en los recuerdos. Los iraníes saben que no hay nada peor que una guerra, ese maldito resumen de todas las desgracias que un ser humano puede sufrir. Detrás de aquélla guerra estaban los EEUU, sus aliados europeos e Israel. Hundieron a dos países más ricos y más avanzados de la región, vendieron miles de millones de dólares en armas y militarizaron la región. Fue el primer capítulo de una historia que quiere destruir a Irak como Estado y fue también el primer paso para debilitar y someter a Irán.

¿Lo conseguirán?

Matarán a miles de personas y derruirán las infraestructuras del país. Eso es lo que conseguirán. ¿Someterán a Irán? ¿Cómo se somete a un pueblo? Eso sí, conseguirán empujarle  a la desesperación extrema.

Cambiando un poco de escenario, ¿cómo analiza los últimos conflictos entre Turquía y algunas organizaciones kurdas? ¿No resulta muy extraño un ataque del Partido de los trabajadores kurdos contra el ejército turco?

Muy extraño, ya que este partido tras la captura de su líder Abdola Ojalán en el 1999 -por cierto, por los agentes del Mosad en Kenya- ha sufrido cuatro secesiones y una durísima persecución por parte de el ejercito turco y el iraní. Además, hoy no tiene, como antaño, suministradores de armas. Por lo que la invasión turca al norte de Irak, bajo este pretexto, tiene dos objetivos diferentes: impedir que la administración Bush realice su plan B y divida Irak en mini estados, y por consiguiente la formación de una estado independiente kurdo en sus fronteras, que serviría de modelo para sus 12 millones de sufridos kurdos, y, por otro lado, no olvidemos que Turquía considera esta región, rica de petróleo, su parte del botín de guerra de Irak y de ninguna manera está dispuesta a renunciar de ella.
A EEUU, que necesita de la ayuda turca para bombardear Irán desde sus bases de la OTAN,  las cosas aun se le pueden complicar más.
 
Finalmente, ¿cree que la decisión de las autoridades iraníes de usar el euro y el yen como monedas de intercambio comercial, en detrimento del dólar, puede haber acelerado los planes norteamericanos?

En los últimos meses algunos medios de comunicación alternativos que pretenden buscar las razones ocultas de la posible agresión militar de EEUU y sus aliados a Irán, están publicando artículos en los que «descubren» que la iniciativa de Teherán de crear su propia bolsa de petróleo es la razón que mueve a la Administración Bush a practicar su política de acoso y derribo contra la República Islámica.

Se trata de un enfoque «geofinanciero» que cuenta con el respaldo de Krassimir Petrov, economista austriaco, que argumenta que las transacciones de la Bolsa de Petróleo de Irán (BPI) se dejarán de realizar en dólares para utilizar el euro o el yen y esto destruirá el sistema financiero norteamericano, lo que supone una gran amenaza a la hegemonía del dólar… y, por ende, al buen desarrollo de las economías que dependen de él, es decir, no sólo anglosajona-israelita, sino gran parte de los países del mundo. Según este teórico, con este giro, Irán establecería un nuevo precio de referencia del petróleo del Golfo Pérsico, por debajo de lo determinado por las multinacionales occidentales, y acabaría con la especulación y beneficios exorbitantes de las petroleras occidentales.

Creo que este asunto también surgió cuando se intentó explicar la invasión de Iraq.

En efecto. Fue este mismo enfoque el que intentó explicar en su momento los motivos reales de la invasión de EEUU a Irak: Saddam Husein decidió en 2.000 utilizar el euro como moneda de referencia a la hora de comercializar su petróleo. La solución fue la que todos ya conocemos, la declaración de guerra. Tan sólo dos meses después de la ocupación y el fin del Programa «Petróleo por Alimentos», las cuentas iraquíes en euros fueron cambiadas de nuevo a dólares estadounidenses, y asunto resuelto.

En el caso de Irán, los defensores de esta hipótesis  afirman que la apertura de la BPI, la bolsa iraní, pondría fin al dominio del duopolio del mercado del petróleo, controlado por la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) y la Bolsa Internacional del Petróleo de Londres (IPE). Según estos mismos teóricos, a diferencia de Singapur y Tokio, que también cuentan con este tipo de entidades financieras, la bolsa de Irán cambiaría la correlación financiera de fuerzas a nivel planetario porque Irán, al contrario de esos países, es un productor y no un consumidor de petróleo, siendo además la segunda reserva de gas y de petróleo del mundo.

¿Y usted qué opina de esta teoría?

Efectivamente, si damos rienda suelta a la imaginación, el «impacto macroeconómico» de la BPI pondría fin al monopolio del petrodólar en el mercado del crudo y, como consecuencia, Estados Unidos se vería forzado a buscar la forma  de obtener divisa extranjera -euros y yenes- para poder pagar el petróleo y resolver sus problemas económicos, como los demás países del planeta, a través del aumento de los impuestos y las exportaciones, reduciendo el consumo y  enfrentándose a las consecuencias de su propia desmesura: una depresión de grandes dimensiones.

Sin embargo, lo que no se tiene en cuenta en este enfoque es que lo determinante no es la operatividad de las transacciones en divisas sino en qué activos se invierten dichas divisas… y en este terreno también manda el billete verde. Países como Japón, con más de un billón de dólares de reserva; China, con unos 800.000 millones, y Corea del Sur, con unos 250.000 millones, siguen respaldando la fortaleza del dólar, y eso que los países cuya moneda no es el dólar pierden mucho dinero en los gastos de conversión de la moneda.

Cerca del 70% de las transacciones del mundo se realizan en moneda norteamericana, mientras el valor total de las exportaciones de EUA es solo una tercera parte de la misma cantidad. El motivo: la compra-venta del petróleo se realiza con dinero estadounidense y las reservas del sistema bancario mundial se hace también en él.

Lo más sorprendente en todo caso es que, según lo previsto, el contrato para dirigir la Bolsa de Irán no está a nombre de una entidad iraní sino de Impole, un consorcio de empresas nacionales e internacionales que funciona con el asesoramiento de Chris Cook, un antiguo director del NYMEX newyorkino.