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López Obrador fue desaforado y podría ser arrestado

Una alianza entre el PRI y el PAN dejó sin derechos al líder del PRD, que prometió resistir

Fuentes: Página/12

«Aun desde la cárcel voy a ser candidato a presidente», desafió al establishment político mexicano el alcalde de la ciudad de México y favorito para la elecciones presidenciales de 2006, Andrés Manuel López Obrador, previendo (correctamente) el resultado de la votación en la Cámara de Diputados por su desafuero. Efectivamente, anoche perdió los fueros por […]

«Aun desde la cárcel voy a ser candidato a presidente», desafió al establishment político mexicano el alcalde de la ciudad de México y favorito para la elecciones presidenciales de 2006, Andrés Manuel López Obrador, previendo (correctamente) el resultado de la votación en la Cámara de Diputados por su desafuero. Efectivamente, anoche perdió los fueros por 360 votos contra 127 y dos abstenciones, con lo cual quedó separado de su cargo y podrá ser sometido a juicio. Así es altamente probable que su futuro presidencial quede truncado, a pesar de que el desafuero no implica legalmente que no pueda presentarse. Sin embargo, si es declarado culpable no podrá presentarse a las elecciones desde la cárcel.

Antes de la votación, López Obrador se presentó en el Congreso donde se defendió y dio por sentado que perdería los fueros, ya que su partido, el PRD (Partido de la Revolución Democrática), es minoría. «Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la historia», advirtió. «Ya recibieron la orden de los jefes de sus partidos y van a actuar por consigna, aunque se hagan llamar representantes populares», acusó. Antes, lanzó su candidatura presidencial frente a 150.000 simpatizantes en la Plaza del Zócalo de la capital, tras lo cual se despidió clamando «los quiero desaforadamente». De modo sugestivo, el voto del Congreso reunió contra el alcalde a las bancadas del Partido Revolucionario institucional (PRI), que rigió a México con mano de hierro por más de siete décadas, y el católico Partido Acción Nacional (PAN), que lo sucedió.

La medida contra López Obrador permite su enjuiciamiento por supuesto desacato a un juez que ordenó paralizar la apertura de una calle a un hospital, y su cese como alcalde. Una vez que reciba el caso, un juez puede ordenar la detención de López Obrador en un plazo de unos diez días. El alcalde niega los cargos y afirma que el proceso de desafuero forma parte de un complot del gobierno del presidente Vicente Fox (PAN), y el ex mandatario Carlos Salinas (1988-94, PRI) para sacarlo de la carrera electoral. «Esté donde esté, voy a contender en las elecciones internas de mi partido, para ser candidato a la presidencia», aseguró el político más popular de México. López Obrador señaló además que tiene el respaldo de su partido: «El PRD decidió adelantar para el 31 de julio las elecciones internas de candidato a presidente».
Con esta decisión, el PRD demostró su apoyo a su máxima figura política, el hombre que puede llevar a la izquierda al poder por primera vez desde que terminó el régimen del PRI. «Para la mayoría de la gente en el país, mi desafuero no es un asunto jurídico, sino político», declaró López Obrador frente a la multitud que batía banderas y lanzaba globos en el Zócalo. «He decidido no ampararme (para no ir a la cárcel) ni solicitar libertad bajo fianza», dijo. «Está a punto de cometerse un atropello contra los avances democráticos conseguidos por el pueblo de México con tanto sacrificio. El desafuero nos regresa a la época autoritaria», afirmó. «Me van a desaforar porque, según todas las encuestas, nuestro gobierno tiene una aceptación de más del 80 por ciento y, cuando se pregunta cómo votaría la gente en 2006, tenemos más de 15 puntos porcentuales de ventaja sobre los posibles candidatos del PRI y del PAN. Por eso quieren desaforar», acusó en su discurso. Convocó a una marcha de silencio el 24 de abril y anunció la creación de una coordinadora nacional para dirigir la «resistencia civil pacífica». «Les pido encarecidamente no hagamos nada que pueda propiciar el enfrentamiento y que afecte a intereses de terceros», remarcó el popular alcalde a sus simpatizantes. «Nada de bloqueos de calles o carreteras, nada de tomar instalaciones públicas o privadas», añadió. «No cometamos errores; las circunstancias nos exigen serenidad y firmeza. ¡Nada de violencia!», exclamó. «¡No estás solo!», le respondieron miles de seguidores.

Después de su discurso de 40 minutos en el Zócalo, López Obrador se presentó en la Cámara de Diputados donde negó haber violado la ley. En los 30 minutos que le concedieron para exponer su posición, adelantándose a la votación, dijo: «No espero de ustedes una votación mayoritaria en contra del desafuero, no soy ingenuo», y aclaró: «Otros diputados, lo menos desgraciadamente, votarán con dignidad y decoro». Visiblemente sereno, acusó a Fox «de actuar de manera facciosa» y al presidente de la Suprema Corte de Justicia, de «complicidad». «Todo acto autoritario suele encubrirse en un discurso de legalidad», subrayó. Sostuvo que le quieren quitar sus derechos políticos para evitar que se propague la política que realiza en «favor de los más pobres» en el DF. Los que están en su contra, dijo, «son los que manejan el truco de llamar populismo a lo poco que se destina a las mayorías y fomento o rescate lo que se entrega a los poderosos», los que «socializan las pérdidas y particularizan las ganancias». Al término de su exposición, abandonó la Cámara de Diputados, declinando su derecho de réplica contra otros diputados.