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La agresión militar de EEUU está marcada por varios intereses internacionales, especialmente por el petróleo, pero también por la ascendencia de China en la región
La Europa “decadente” con líderes “débiles” que acentúan la “fragilidad estratégica”, según Donald Trump, esconde el giro geoestratégico de la Casa Blanca hacia sus socios transatlánticos, a los que les encarecerá su factura comercial y de seguridad; desde la óptica MAGA, el modelo europeo de protección social vulnera la competencia
Los países de rentas medias aguantan la ofensiva arancelaria de Trump fomentando el comercio entre sí y atrayendo capital gracias a la atonía de las potencias industrializadas y la debilidad del dólar
En el último trienio India ha saltado dos muros: desplazó a China como el país más poblado y a Reino Unido como quinto PIB global. En 2025, su economía rozará los cinco billones de dólares, rebasará a la de Japón, pisará los talones a la tercera -Alemania- y se posicionará junto a su rival regional, el gigante asiático, como únicas alternativas para arrebatar a EEUU la hegemonía económica mundial
La guerra comercial de la versión Trump 2.0 no solo tendrá como enemigos a su rival geoestratégico, China, o aliados como sus socios transatlánticos europeos, también ha declarado hostiles a los grandes mercados emergentes y a su brazo ejecutivo, los BRICS +, por su decisión de acabar con la hegemonía del dólar
En ríos revueltos, el dólar siempre sale a flote. Los riesgos geopolíticos, las incógnitas electorales aún sin resolver en EEUU, y las confusas señales del PIB estadounidense con ráfagas inflacionistas que retrasan la rebaja de tipos de la Fed han revalorizado otro 4% el ‘billete verde’
La Casa Blanca ha elevado sus tarifas a un amplio espectro de mercancías chinas -coches eléctricos y baterías, minerales raros y chips-, que se ajustan al pulso electoral Biden-Trump. En paralelo, Europa ultima nuevas escalas arancelarias para proteger su industria automotriz
La pérdida de competitividad europea se ha agravado por una doble pinza -el fin de la energía barata rusa y el retroceso comercial con China- además del riesgo latente del muro arancelario que levantaría Donald Trump en caso de victoria en las urnas. Mario Draghi cree que este triple shock, una probable quiebra de la globalización y el ‘tsunami’ geopolítico obligan a la UE a aplicar un fuerte intervencionismo
Ni Moscú ha congelado Europa al cerrar sus grifos de petróleo y gas para diezmar su capacidad de respuesta con una crisis energética de largo alcance, ni Washington puede alardear de haber destruido con el poder sancionador del dólar las finanzas del Kremlin hasta provocar su quiebra soberana
Las potencias globales, con EEUU a la cabeza, se han confabulado para subvencionar la industria de chips, el elemento estelar de la Inteligencia Artificial (IA). Pero el verdadero gendarme de esta carrera geoestratégica es China y su arsenal de ‘tierras raras’ de las que se extraen minerales metálicos para hacer los circuitos integrados


