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Perú

El plan B del pacto mafioso

Fuentes: Rebelión

Piero Corvetto, jefe de la ONPE, es para el fascismo el responsable del “fraude electoral” En esta narrativa, también se encuentran ubicados algunos gremios empresariales que han amasado fortunas multimillonarias como la SNI, ADEX, CANATUR, etc. Todos nucleados en la Union Nacional de Gremios (UNG).

Los resultados electorales al 92.96% de las actas contabilizadas afirman en el primer lugar a la derechista Keiko Fujimori con el 17.06% (2,677,240 votos), y le dan el segundo lugar al centro izquierdista Roberto Sánchez con el 11.97% (1,879,206 votos), mientras que el ultraderechista Rafael López Aliaga (RLA), obtendría el tercer lugar con el 11.91 % (1,869,897 votos), recortándose la diferencia en 10,000 votos aproximadamente entre el segundo y el tercero.

Y aunque los especialistas señalan que es difícil que RLA pueda ganarle a Sánchez (porque el voto rural sería mayor al del voto del exterior), pues, el Plan B de agitación de un sector del pacto mafioso sería sino forzar su pase al ballotage, deslegitimar el proceso electoral a la vez que desarrollar una base de masas (en la costa norte y la selva), con el fin de obtener una mayoría en las cámaras parlamentarias y tener un presidente caricatura para luego vacarlo.

Es así como se comprendería la correlación de fuerzas en la opinión pública que está ganando el fascismo a nivel de la sociedad costeña y amazonense. En un reciente estudio del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) se señala que “solo uno de cada cuatro peruanos (26%) se identifica como de izquierda. El resto se reparte de la siguiente manera: 42% de derecha y 32% de centro”, (02/2026). Y aunque el voto de la izquierda sigue siendo un tercio electoral y puede ser analizada como anti centralista, provinciana o contestataria, pues, lo cierto es que, en la capital de la República, Juntos por el Perú (JP), solo obtendría 124,000 votos. Es decir, dos diputados (Gianina Avendaño y el propio Roberto Sánchez).

Así, la derecha viene ganando la batalla de ideas y varios jóvenes (de diversas clases sociales), hoy se reclaman de derecha sin racionalizar el programa que defienden y que los hace más vulnerables para enfrentar la competencia globalizadora que hoy exige Estados más fuertes y proteccionistas (como Japón, Alemania, Francia o EE.UU.), en cuanto a derechos sociales como la educación (con cursos de IA), salud, vivienda, transporte y oportunidades de trabajo.

Entonces, la pregunta cae de madura: ¿cómo gobernar nuestro país si Lima -donde van a funcionar las cámaras parlamentarias- sigue siendo mayoritariamente de derecha?, ¿cómo enfrentar al fascismo si en la Lima pobre la izquierda no tiene representación importante? Sería entonces en función a esta situación que RLA viene desplegando su Plan B de desconocimiento del resultado de las elecciones con el fin de capitalizar las emociones de los más de 60,000 electores que no pudieron votar el 12/04 y de los jóvenes de clase media y popular que se reclaman anti comunistas (aunque el programa de Sánchez y JP sea socialdemócrata y haya dado visos de conciliación varias veces).

Es que al final no importa si es verdad o no lo que se dice sino de quien impone su narrativa. Además, hay que agregar que hay más de 4,000 actas observadas. Por su lado, la Unión Nacional de Gremios (UNG), integrado por ADEX, CANATUR, SNI, etc., sacó un pronunciamiento empalmando con la denuncia de RLA: La destitución de Corvetto (lo que implicaría que su caída sería solo cuestión de tiempo); a pesar que éste fue ratificado en su cargo por la bancada de RLA, el fujimorismo y los demás partidos del Pacto Mafioso. Así las cosas, el fascismo parece ir ganando la narrativa de que el proceso está viciado (con el apoyo de otras decenas de miles que votos que fueron a candidatos como Popi Olivera, Grozzo, Caller, etc. ya saldrán en su momento Espá, líderes de la farándula), aunque, al final, de movilizarse el pueblo del sur, talvez, el establishment tenga que permitir que JP pase al ballotage, para luego ganarle la elección obligándolo a ratificar su respeto a los “resultados electorales”, a pactar con éste o en su defecto, voltearlo (de ganar el ballotage), lo que produciría una guerra civil.

César Zelada. Escritor. Colaborador en varios medios de prensa obrera y popular. Director de la revista La Abeja obrera.

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