Darío Machado Rodríguez

Artículos

El Partido Comunista de Cuba ha forjado una identidad propia a lo largo de su más de medio siglo de activismo político manteniendo los principios ideológicos fundacionales y en esos valores radica el concepto de continuidad. No tiene que parecerse a ninguna otra organización política de similar ideología, no hay que juzgar su proceder y métodos de trabajo sino por sus propias capacidades y preparación, por su experiencia y accionar.

Repasando lo elemental

“Democracia, democracia, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”, hay que repetir hoy parafraseando lo exclamado sobre la libertad por la célebre Madame Roland al pie de la guillotina. Y es que la democracia, como cualquier otro asunto humano presenta una distancia entre los principios y objetivos que de ella se proclaman y la realidad.

Bien podría comenzar estas líneas citando no pocos artículos, ensayos, incluso libros, donde llamo la atención acerca de la necesidad de cambios que profundicen como nos pidió Raúl la democracia socialista, el abierto intercambio de ideas y propuestas, la necesidad de no dar por terminada la participación popular porque se discutieron los Lineamientos y la Constitución, sino que decisiones trascendentales concretas también se sometan al escrutinio público antes de adoptarlas, la necesidad de un discurso político y una narrativa que tome en cuenta los nuevos tiempos, la necesidad de trabajar conscientemente por el empoderamiento de las comunidades, de los colectivos de los centros de producción y servicios, de los barrios, los municipios, en fin lo que nos hemos acostumbrado a resumir como “la base”.

La vacuna que se espera obtener del candidato vacunal cubano más avanzado llevará el nombre de Soberana01. Todo un símbolo.

Fue la revolución de 1959 la que supo aprovechar el caudal de conocimientos en medicina que en la época colonial y neocolonial se abrió paso con la inteligencia y el afán humanista de los profesionales cubanos de la salud entre los que se destacaron nombres como el del sagüero Joaquín Albarrán o el habanero Carlos Juan Finlay.

Tiempo de balance y nuevos desafíos

Cuba ya está comenzando a salir de las medidas excepcionales que durante estos meses fue necesario adoptar para el enfrentamiento al peligroso y agresivo SARCOV2.

La tradición política más dilatada y arraigada en la nación cubana es la de la revolución socialista. Esa realidad tiene un valor no solo ideológico, sino también psicológico, simbólico. El primero de enero de 1959 triunfó una revolución que se propuso cambiar radicalmente el país con la intención de alcanzar la plena independencia y soberanía […]

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