Juan M. Gonzalo «Eve»

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Desde que el pasado mes de septiembre el presidente asturiano, Adrián Barbón, anunciara su intención de abrir un proceso que puede culminar con la oficialización de la lengua asturiana, este asunto se ha convertido en un tema estrella en la política local. De forma cíclica, desde la época de la Transición, cada vez que surge la cuestión lingüística en el debate público las aguas políticas se agitan alborotadas por la reacción de las fuerzas conservadoras, representadas por lo peor de la tradición que generó la cultura franquista en Asturies.