Marc Vandepitte

Artículos

Trump invade Venezuela, bombardea Irán y quiere anexionarse Groenlandia. Envía militares a la calle y manda a migrantes a un campo de concentración en El Salvador. Admira a dictadores y se pasa por el forro las reglas democráticas. ¿No es ya hora de llamarlo por su nombre: un fascista?

¿Es Nicolás Maduro un dictador despiadado o el guardián de una fortaleza sitiada? En un país desgarrado por las sanciones y una «guerra electoral», la realidad es más compleja de lo que sugieren los titulares de la prensa occidental.

Cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, la indignación occidental fue absoluta. Sin embargo, hoy reina un silencio sepulcral ante la agresión estadounidense contra Venezuela. La forma en que medios y políticos encuadran esta invasión revela una profunda y cínica doble vara de medir.

Caracas se estremece hasta sus cimientos tras un brutal ataque estadounidense y el secuestro del presidente Maduro y su esposa. ¿Representa esto el regreso a una época en la que ningún líder soberano está a salvo de Washington?

Resulta excepcional que un documento eclesiástico emplee la palabra ‘genocidio’. Sin embargo, lo que los líderes eclesiásticos palestinos han publicado en Belén va mucho más allá: es una acusación frontal contra la guerra, el apartheid y la ambigüedad occidental que lo hace todo posible.

Hoy la Navidad parece ser, sobre todo, brillo, estrés por las compras y obligaciones familiares. Pero detrás de ese decorado tradicional se esconde una historia que dice sorprendentemente mucho sobre la esperanza y la resistencia.

Escenario Irak 2.0

Trump pone en juego la estabilidad de todo un continente con un “bloqueo total” al petróleo venezolano. Detrás de la retórica sobre seguridad y narcotráfico se esconde una peligrosa ambición por los recursos naturales y una estrategia ilegal para forzar un cambio de régimen.

Olvídense de la palabrería sobre “democracia” y “valores”: Washington muestra ahora abiertamente su agenda. Estados Unidos quiere seguir siendo el más poderoso y divide sistemáticamente el mundo en esferas de influencia y patios traseros económicos.

Un año después de la caída de Asad, Siria vuelve a ser «aceptable», aunque está dirigida por un exyihadista. Esta fachada de normalidad oculta un país profundamente fragmentado, lleno de violencia que se propaga y de viejos reflejos.

El “plan de paz” de Trump para Gaza es en realidad un plan de división étnica y ocupación permanente, y un trampolín para la deportación masiva. En respuesta el movimiento de solidaridad debe romper con el ritmo de protestas pasajeras y consolidar estructuras sostenibles.

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