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Bélgica paralizada por una huelga general contra las medidas antiobreras del gobierno

Fuentes: Nueva Revolución

La respuesta de la clase trabajadora no se ha hecho esperar. Desde primeras horas de la mañana, el seguimiento de la huelga ha sido masivo, paralizando sectores esenciales de la economía belga.

Este 31 de marzo Bélgica vive una jornada de huelga general que ha detenido gran parte del país en un claro mensaje de rechazo a las políticas antiobreras del nuevo gobierno de coalición liderado por Bart De Wever. Convocada por las principales centrales sindicales del país, la FGTB (Federación General del Trabajo de Bélgica) y la CSC (Confederación de Sindicatos Cristianos), esta movilización tiene como telón de fondo la defensa de los derechos laborales y sociales, con especial énfasis en la oposición a los recortes que afectan gravemente al sistema de pensiones.

Un ataque a las conquistas sociales

Los sindicatos han alzado la voz contra las medidas impulsadas por el gobierno de De Wever, líder del partido nacionalista flamenco N-VA, quien asumió el cargo de primer ministro tras formar una coalición de cinco partidos. Entre las propuestas más controvertidas destaca un recorte de 3.000 millones de euros en el sistema de pensiones, acompañado de una reforma que elevaría la edad de jubilación a 67 años para 2030 y limitaría las prestaciones sociales, como el seguro de desempleo, a un máximo de dos años. Estas medidas, justificadas por el gobierno como un intento de sanear las finanzas públicas ante un déficit creciente, han sido recibidas como un ataque directo al poder adquisitivo y la seguridad económica de la clase trabajadora belga.

Además, los sindicatos denuncian que el gobierno planea reducir en 14.000 millones de euros los servicios públicos, lo que afectaría sectores clave como la sanidad, la educación y el transporte. La reconsideración de la indexación automática de los salarios, un pilar histórico del modelo social belga, ha sido otro punto de fricción que los sindicatos consideran una «línea roja». En palabras de representantes de la FGTB, «estas políticas priorizan los intereses de los ricos y el gasto militar sobre las necesidades de quienes sostienen el país con su trabajo».

La clase trabajadora responde con fuerza

La respuesta de la clase trabajadora no se ha hecho esperar. Desde primeras horas de la mañana, el seguimiento de la huelga ha sido masivo, paralizando sectores esenciales de la economía belga. Los aeropuertos de Zaventem y Charleroi han cancelado todos sus vuelos comerciales, el transporte público en Bruselas y otras ciudades opera con servicios mínimos, y actividades como la recogida de residuos, la atención en hospitales y el funcionamiento de escuelas se han visto gravemente afectadas.

Trabajadores de prisiones, carteros, bomberos y empleados de la administración pública se han sumado al paro, demostrando una unidad poco común en la diversidad de sectores implicados.

En las calles, decenas de miles de personas han acudido a las manifestaciones convocadas, con Bruselas como epicentro de la protesta. Según estimaciones policiales, al menos 60.000 personas participaron en una marcha el pasado 13 de febrero, y se espera que la movilización de hoy alcance cifras similares o incluso superiores, según los organizadores. Pancartas con lemas como «No a la jubilación a los 67» o «Defendamos nuestras pensiones» reflejan el sentir de una clase trabajadora que se siente traicionada por un gobierno que apenas lleva unos meses en el poder.

Un gobierno bajo presión

Bart De Wever, el primer nacionalista flamenco en liderar el gobierno federal belga, enfrenta su primera gran prueba de fuego. Su coalición, formada tras largas negociaciones posteriores a las elecciones de junio de 2024, ha apostado por un programa antiobrero que atenta contra los intereses de los trabajadores. Los sindicatos advierten que esta huelga es solo el comienzo de un ciclo de movilizaciones si el gobierno no da marcha atrás en sus planes. «No vamos a permitir que desmantelen lo que generaciones de trabajadores han construido», ha declarado un portavoz de la CSC.

La huelga general de este 31 de marzo no solo pone de manifiesto la capacidad de organización de los sindicatos belgas, sino también la determinación de la clase trabajadora para resistir unas políticas que perciben como injustas y regresivas.

Fuente original: https://nuevarevolucion.es/belgica-paralizada-por-una-huelga-general-contra-las-medidas-antiobreras-del-gobierno/