Las vecinas y vecinos de Valdebernardo-Vicálvaro contra el ataque del Partido Popular a las mujeres asesinadas por las violencias machistas
Las vecinas y vecinos de Valdebernardo-Vicálvaro contra el ataque del Partido Popular a las mujeres asesinadas por las violencias machistas
La heterodoxia económica necesita del feminismo si se propone resolver la reducción de la pobreza estructural, la informalidad laboral y la exclusión social. Una mirada que pone foco no sólo en la producción, sino también en el modo en que se organiza la reproducción y distribución. La próxima conquista de los feminismos será la redistribución económica.
La responsabilidad ante los hechos que forman parte de la realidad no sólo depende del resultado, también está relacionada con los medios adoptados para evitar que ese resultado se produzca.
Lydia Wideman (1920-2019) nació en Vilppula, Finlandia, el 17 de mayo de 1920. Gemela de su hermana Tyyne, tuvo un total de diez hermanos.
Uno de los argumentos que utilizan con frecuencia desde el machismo conservador es que las medidas desarrolladas contra la violencia de género, especialmente la conocida como “Ley Integral”, no sirven para nada “porque siguen matando a las mujeres”.
Personas psiquiatrizadas se organizan en redes de apoyo mutuo donde comparten vulnerabilidades, fortalezas y dificultades. Reflexionamos sobre sus motivaciones y recogemos voces de activistas locas sobre la importancia de estos colectivos como herramienta política y de cuidados.
¿Cuál es el trato entre PP y Vox para que el primero acepte ocultar la violencia de género? ¿A cambio de qué niega una violencia tan grave y la justifica, como hizo su líder al hablar de “divorcio duro”?
La autora de Calibán y la bruja plantea la necesidad de relacionar el extractivismo, las finanzas y la guerra. ¿Cuáles son los desafíos de los movimientos para pasar de la resistencia a la re-existencia?
A la hora de construir genealogía, la historiadora Nerea Aresti Esteban aboga por rescatar los referentes colectivos, “por ser más inspiradores” y porque “el feminismo aprende mucho más de experiencias de lucha colectiva”.