La condición de refugiado es posiblemente una de las situaciones más duras por las que puede pasar un ser humano. Cuando te obligan a abandonar a los tuyos, tu tierra, tu entorno, tu ambiente, tu cultura y tu casa y te empujan hacia lo desconocido y lo ajeno, es despojarte de tus raíces, tus costumbres, tus tradiciones, tu lengua y hasta de tu personalidad.