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División en el Parlamento de Grecia ante la votación de las duras reformas exigidas por Europa

Fuentes: Público

Los diputados del gobernante partido Syriza de Grecia y sus aliados debatían el martes a puerta cerrada sobre si apoyar o no las severas reformas que el Gobierno debe aprobar en el Parlamento, a fin de cumplir con los términos para que el país acceda a un tercer rescate de la zona euro. Tras haber […]

Los diputados del gobernante partido Syriza de Grecia y sus aliados debatían el martes a puerta cerrada sobre si apoyar o no las severas reformas que el Gobierno debe aprobar en el Parlamento, a fin de cumplir con los términos para que el país acceda a un tercer rescate de la zona euro.

Tras haber evitado un colapso financiero con un nuevo acuerdo entre Grecia y sus acreedores, el primer ministro Alexis Tsipras tiene menos de 48 horas para aplacar la oposición de izquierdistas de línea dura y aprobar medidas más severas que las rechazadas en un referéndum hace unos días.

Syriza y su aliado de la coalición tuvieron reuniones por separado para prepararse para los debates en el Parlamento sobre las leyes, que incluyen planes de alzas de impuestos, reformas a las pensiones y una mayor supervisión de las finanzas del Gobierno.

Se trata de un giro espectacular para el partido de izquierda Syriza, que llegó al poder en enero con la promesa de poner fin a años de recortes fiscales y a la recesión en un país donde un cuarto de la fuerza laboral se encuentra desempleada. Había ciertas especulaciones, incluyendo información del diario alemán Bild, de que Tsipras podría renunciar.

Tras comparar el desafío que afronta el Gobierno con el nudo gordiano que según la mitología era imposible de desatar, el ministro del Interior Nikos Voutsis dijo que de todas formas confiaba en que Tsipras podrá obtener los votos suficientes en el Parlamento. «Se van a tomar las decisiones que facilitarán el regreso a la normalidad», dijo Voutsis a periodistas.

Pero los inversores no estaban muy seguros. Las acciones europeas caían el martes después de haber acumulado cuatro días de alzas, en medio de la incertidumbre sobre si las medidas serían aprobadas a tiempo. El partido más pequeño de la coalición prometió apoyar al Gobierno, aunque dijo que votaría sólo por los términos del rescate acordados antes de la cumbre del fin de semana pasado en Bruselas, que son menos severos.

«Nos hemos comprometido a votar por lo que hemos decidido en el consejo de líderes políticos, y sólo eso, no se nos impondrán otras medidas», dijo a periodistas Panos Kammenos, jefe del partido Griegos Independientes, de tendencia derechista.

Kammenos y un portavoz parlamentario de Syriza se manifestaron contra lo que describieron como un «golpe de Estado» de los acreedores para forzar a Grecia a aplicar dolorosas reformas, mientras que opositores a las nuevas medidas planeaban protestas para los próximos días. Tsipras probablemente tendrá que cesar a ministros de línea dura y superar la oposición de varios legisladores para aprobar las reformas, que podrían ser incluidas el miércoles en un solo proyecto de ley amplio.

Uno de los obstáculos podría ser la presidenta del Parlamento, Zoe Constantopoulou, una figura clave para la logística de la votación y que ha sido una de las críticas más feroces ante los acreedores. Tsipras podría arriesgarse a sacarla de su puesto a través de una moción de censura, aunque esta estrategia le supondría perder un tiempo valioso y capital político para preparar otros proyectos de reformas.