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El catastrófico aspecto económico de la energía nuclear

Fuentes: CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


En un devastador par de informes financieros que podrían ser llamados «El emperador no tiene recipiente de presión», el New York Times ha arrojado nueva luz sobre el lado catastrófico de la nueva construcción francesa en Okiluoto, Finlandia, y el virtual colapso de Atomic Energy of Canada. En un mundo sano incluirían un epitafio para el «Átomo de la Paz». Pero vienen simultáneamente demandas republicanas por hasta 700.000 millones de dólares o más en nuevas construcciones de reactores.

«En Finlandia, el renacimiento nuclear tiene problemas» de James Kanter en The Times es «una historia admonitoria» sobre el «más poderoso reactor jamás construido» cuyo diseño modular «supuestamente haría que fuera más rápido y barato en su construcción» así como más seguro en la operación.

Pero cuatro años después de iniciado un proceso de construcción que debía terminar aproximadamente ahora, el precio de la planta de 4.200 millones de dólares ha aumentado en un 50% o más. Areva, el grupo gubernamental francés, no predice cuándo estará listo el reactor. Los servicios públicos finlandeses ya no tratan de adivinarlo.

Los inspectores finlandeses dicen que Areva «permitió que subcontratistas inexpertos trataran de hacer agujeros en los sitios equivocados en un vasto recipiente de acero que sella el reactor.» Los finlandeses también mencionan a Areva por «la actitud o falta de conocimiento profesional de algunas personas.»

Areva espera construir reactores similares en EE.UU. Sus impulsores han prometido una construcción más barata, limpia y rápida de reactores con diseños estandarizados como el de Okiluoto. Pero «la experiencia anterior sugiere que esos nuevos reactores no serán más fáciles o baratos de construir que los de hace una generación» cuyos precios han aumentado en un 700% o más, y cuyos programas de conclusión tardaron décadas.

El proyecto de segunda «nueva generación» en Flamanville, Francia, también excedió el presupuesto y está atrasado. Han aparecido grietas en componentes críticos de acero y hormigón, así como revelaciones de que soldadores no cualificados realizaron trabajos críticos.

La Comisión Reguladora Nuclear de EE.UU. no ha aprobado el diseño de Areva en uso en Okiluoto y Flamanville. Otros cuatro diseños también están empantanados en el proceso de estudio. Un tema posterior al 11-S es su capacidad de resistir el impacto de un avión a reacción, que los 104 reactores de EE.UU. que actualmente poseen licencia para operar no tuvieron que considerar.

Los fiascos en Finlandia y Flamanville han lanzado a Areva al caos económico que ahora se refleja en Atomic Energy of Canada, Limited. Otrora alabada como un buque insignia global, AECL se tragó el año pasado 1.740 millones de dólares canadienses en subsidios y ha estado perdiendo dinero hace mucho tiempo lo que ha llevado al anuncio del gobierno de que ahora desea venderla.

El diseño de AECL de uranio natural y agua pesada ha sido un fracaso en el mercado mundial. «Problemas de diseño» en sus plantas instaladas requieren mucho mantenimiento. La instalación de investigación de AECL en Chalk River, que sufrió un importante accidente en 1952 necesita 7.000 millones de dólares canadienses para trabajos de saneamiento. Su instalación de isótopos médicos de 51 años de antigüedad tuvo recientemente una importante filtración que podría clausurarla para siempre.

El experto en energía Mycle Schneider basado en París informa que de 45 reactores que están siendo construidos en todo el mundo, 22 están atrasados y nueve no tienen una fecha oficial de encendido.

A pesar del torrente de malos indicadores económicos, republicanos como el senador Lamar Alexander siguen pidiendo un masivo financiamiento gubernamental para la construcción de reactores. Alexander dice que quiere que EE.UU. construya hasta 100 nuevos reactores, aunque el sector privado no los financiará o asegurará. Los medios mencionan la idea como un paquete de 700.000 millones de dólares, pero en realidad el precio proyectado de construcción aumenta, y según algunos cálculos cada uno ya ha excedido los 10.000 millones. El Departamento de Energía ha mencionado a cuatro finalistas para 18.500 millones de dólares en garantías de préstamos aprobadas con el Plan de Energía de Bush de 2005. Florida y Georgia han aumentado las contribuciones para pagar anticipadamente por las propuestas de nuevos reactores.

Pero Missouri ha rechazado una propuesta de aumento de contribuciones para un nuevo proyecto de Areva. Y activistas verdes han rechazado tres veces paquetes de garantías de préstamos federales de 50.000 millones de dólares para financiar la construcción de «nueva generación». Hay fuertes batallas en la base para impedir el re-licenciamiento de reactores viejos como Vermont Yankee e Indian Point de Nueva York.

Mientras el Congreso considera una amplia gama de leyes relacionadas con la energía, la industria nuclear se aferra desesperadamente a todo el dinero federal que puede conseguir. Se ha presentado una ley tras la otra con dádivas nucleares ocultas en por doquier.

Mientras cae el precio comparativo de la eficiencia y de las energías renovables, puede que la ventana se esté cerrando para la posibilidad de construir nuevos reactores nucleares en EE.UU., lo que aumenta la desesperación de esa industria.

Esa batalla continuará ciertamente durante años. Pero la aparición de noticias tan brutalmente malas de Finlandia y Canadá en la Sección de Negocios del New York Times no promete nada bueno para una industria que, después de cincuenta años, no puede conseguir financiamiento privado o seguros de responsabilidad civil, que no puede ocuparse de sus desechos, y que no puede demostrar su capacidad de producir productos nuevos a tiempo o dentro de sus presupuestos.

En el mejor de los casos, dice al Times Paul Joskow, la aparición de nuevos reactores podrá ser «bastante más lenta que lo que supone mucha gente.»

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http://www.counterpunch.org/wasserman05292009.html