Recomiendo:
0

El escándalo del Banco Riggs

El dinero robado de los sangrientos dictadores

Fuentes: Diario La Prensa

Como si faltase algo para darle una estocada a la reelección de George W. Bush que va en franca picada, el vocero del Grupo Bilderberg, el Washington Post acaba de destapar la caja de Pandora y muestra cómo el Banco Nacional Riggs, que durante 168 años guardó el dinero robado de los más sangrientos dictadores […]

Como si faltase algo para darle una estocada a la reelección de George W. Bush que va en franca picada, el vocero del Grupo Bilderberg, el Washington Post acaba de destapar la caja de Pandora y muestra cómo el Banco Nacional Riggs, que durante 168 años guardó el dinero robado de los más sangrientos dictadores del mundo, ayudó también a Pinochet a esconder su dinero cuando estaba detenido en Inglaterra. El «destape» sólo tiene una dirección, que el mundo se entere que el máximo ejecutivo de este banco es el tío del presidente de EE.UU., Jonathan J. Bush y el presidente de esta institución Joe L. Allbritton, que está a cargo del banco por más de dos décadas, es amigo íntimo de la familia Bush y el que financió los negocios de petróleo en Texas del actual líder de la nación.

El Banco Riggs es «el banco más importante en la ciudad más importante del mundo», dice su logo publicitario.

Manejó las cuentas de presidentes y héroes militares norteamericanos, entre ellos Ulysses Grant, Douglas MacArthur y Dwigth D. Eisenhower y muchos otros. En toda su historia más de 20 presidentes y sus familias han guardado su dinero allí. Por eso siempre se jactaron de ser «el banco de los Presidentes». En el siglo XIX fue precisamente este banco que financió en 1867 la compra por el gobierno de Estados Unidos de Alaska, pagando 7, 200 000 dólares en oro al zar de Rusia, Alexandr II.

A fines del 2002 los investigadores del Departamento de Tesoro de este país concluyeron que muchos de los clientes diplomáticos del Riggs tenían negocios altamente riesgosos, especialmente los que provenían de Africa, el Caribe y el Medio Oriente. La ley determinó ese año que el banco se hizo de la «vista gorda» y no revisó los antecendentes de sus clientes. También fue detectado que esta institución financiera participó activamente en el lavado de dinero procedente del narcotráfico.

Como resultado los multaron con 25 millones de dólares, pero siguieron con su modus operandi y ocultaron el traslado, de entre 50 a 100 millones de dólares que el dictador chileno Augusto Pinochet tenía en Inglaterra y otros países, pese a la orden de congelarle las cuentas, emitida por el Departamento de Estado en 1976.

Para facilitar el manejo de dinero de su cliente Pinochet, el Banco Riggs creó dos compañías fantasmas en Bahamas: Ashburton Co. Ltd. con un balance en 2002 de 4,500 000 dólares y Althorp Co. Ltd. con el balance de cuatro millones de dólares. El informe del Congreso norteamericano que investigó al Banco Riggs determina que éste «ocultó la relación bancaria con Pinochet porque sabía que era muy riesgoso ya que las fuentes de la riqueza de Pinochet eran derivadas del terror, violaciones de los derechos humanos, tráfico de drogas, armas, asesinatos y de su rol personal en la disolución de la estructura económica de Chile no solo cuando cayó Allende sino durante su largo régimen». Se dice también que el dictador se apropió de los recursos personales de miles de desaparecidos.

El sueldo de Pinochet nunca le hubiera permitido tener tamaña riqueza, por eso el Banco Riggs usó el segundo apellido del dictador y figuraba como A.Ugarte durante las transferencias ilícitas.

Vale la pena mencionar algunos nombres de los clientes no tan santos del Banco Riggs. La DINA – el aparato represor del general Manuel Contreras y jefe de la Operación Cóndor hacía sus transferencias y el lavado de plata en el Riggs. El mismo Contreras depositaba allí sus cheques de 20,000 y 140,000 dólares que le pagaba la CIA.

Con el dinero que salió de las arcas del Riggs se pagó a los cubanos liderados por Guillermo Novo, primero por el asesinato de Orlando Letelier, ex ministro de Allende y de Ronni Moffit en 1976.

Para colmo mayor el atentado a Letelier y su secretaria Moffit (en el que resulto gravemente herido el marido de esta), sucedió a cuatro cuadras de la sede del mismo banco.

En la larga lista de clientes «notables» del Riggs se puede encontrar a Ferdinando Marcos, Alfredo Stroessner, Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, Teodoro Obiang Nguema y muchos otros oscuros personajes. Pero hay más, como señala la Oficina de Control de Divisas: «el dinero utilizado desde ciertas cuentas podían haber financiado a dos de los autores de los atentados de 11 de setiembre».

Ventilar las cuentas sucias de un banco que lo viene haciendo hace 168 años no es casualidad. El poder real que rige los destinos de este país determinó que esto salga a luz, y vaya que lo han hecho, la noticia ha salido en todos los medios del planeta y de seguro las investigaciones llegarán hasta la mismísima familia Bush, aunque hace algo de tres días el banco haya sido vendido en tiempo récord al PNC Financial de Pennsilvania, que ocupa el puesto número 15 en la escala de instituciones financieras norteamericanas que seguro seguirá manejando más de un mil millones de dólares que pertenecen a distintas embajadas acreditadas en Washington.

[email protected]