El presidente de Rumania, Nicusor Dan nombró el domingo (14.06.2026) a un nuevo primer ministro para formar gobierno, después de que el candidato anterior se retirara. «El señor Eugen Tomac retiró su candidatura esta mañana y, en estas circunstancias, nombró al señor Adrian Vestea como primer ministro», anunció Dan en un comunicado.
Vestea, de 52 años y dirigente del Partido Liberal, recibió el encargo de formar una nueva mayoría parlamentaria, después de que la opción tecnocrática propuesta por el eurodiputado Tomac no lograra el respaldo necesario. «Quiero un gobierno político que impulse reformas reales y mantenga a Rumania en un rumbo pro occidental», declaró Vestea.
El país, miembro de la Unión Europea, atraviesa una fuerte inestabilidad política desde que el primer ministro liberal Ilie Bolojan fue destituido mediante una moción de censura a principios de mayo. El Partido Socialdemócrata, su antiguo socio de gobierno, decidió abandonar la coalición y se alió con la extrema derecha para impulsar la moción de censura.
Tomac, un europarlamentario y asesor personal de Dan, que lleva un año en el cargo, no logró reunir los apoyos de al menos 233 de los 465 diputados del Parlamento y Senado de Rumanía, por lo que anunció su dimisión.
La coalición de cuatro partidos que gobernó Rumania desde el verano de 2025 hasta hace apenas unas semanas era vista por muchos como la última oportunidad del país para impedir que la extrema derecha llegara al poder. Se esperaba que una gobernanza sólida y una serie de reformas la mantuviera a raya.
Sin embargo, esta estrategia parece haber fracasado. Los extremistas de derecha de Rumania gozan de un gran auge en las encuestas, mientras que los partidos moderados se encuentran estancados en disputas políticas internas. Han transcurrido varias semanas desde que el gobierno del primer ministro liberal Ilie Bolojan colapsara después de que su propio bando presentara una moción de censura, y hasta la fecha ninguno de los partidos moderados del país habían logrado ponerse de acuerdo sobre quién debería sucederlo, a pesar de que el presidente Nicusor Dan hizo todo lo posible por mediar en las conversaciones.
Pero eso no es todo. Si bien el gobierno de Bolojan permanece formalmente en el poder hasta que sea reemplazado, los socialdemócratas (PSD), que ostentan la mayoría de los escaños en el Parlamento y supuestamente apoyan a la Unión Europea (UE), están colaborando cada vez más con la formación de extrema derecha Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR). De hecho, la politóloga Raluca Alexandrescu afirma que el país está presenciando una «normalización del extremismo de derecha».
La extrema derecha
Podría
desatarse una conmoción masiva si el AUR, de tendencia prorrusa,
antiucraniana y antieuropea, llegara al poder, o incluso si desempeñara
tan solo un papel de apoyo en un gobierno minoritario.
Rumania es el
sexto país más grande de la UE y el estado miembro de la OTAN más
importante del sureste de Europa, ya que alberga algunas de las bases de
la Alianza más grandes y estratégicas de la región. Además, Rumania
tiene con Ucrania la frontera más extensa de entre todos los Estados de
la UE y a la que ha respaldado de manera constante.
La moción de
censura de mayo, impulsada por el PSD junto con el AUR, fue la prueba de
que se está produciendo una normalización de la extrema derecha. El
PSD, de hecho, formaba parte de la coalición de Bolojan.
Si bien ha
habido casos anteriores en los que partidos moderados han colaborado con
extremistas de derecha en el Parlamento rumano, esta fue la primera vez
que unieron fuerzas para derribar un gobierno.
Aunque el PSD ha
declarado a menudo que no tiene intención de formar una alianza con el
AUR, sus acciones dicen lo contrario. A mediados de mayo, los
socialdemócratas se sumaron a los tres partidos de extrema derecha de
Rumania para respaldar en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento
un proyecto legislativo destinado a revocar la prohibición de la
propaganda antisemita, fascista y racista. Esta maniobra provocó una
oleada de indignación pública, lo que obligó al PSD a dar marcha atrás.
Su líder, Sorin Grindeanu, alegó que se había tratado de un simple
«desliz».
El PSD y el AUR volvieron a votar juntos, esta vez en la
Cámara Alta de Rumania, el Senado, a favor de una ley sobre
organizaciones no gubernamentales inspirada en el manual de actuación de
Vladimir Putin y Viktor Orbán. Como resultado, las ONG están ahora
obligadas a publicar los nombres de sus donantes si estos aportan una
suma superior al equivalente de 1.000 euros anuales.
Resulta bastante
simbólico que el PSD respaldara la ley del «no vendemos nuestra
tierra», cuyo objetivo es impedir la venta de participaciones
minoritarias en empresas de propiedad estatal, dado que este eslogan se
remonta a la era poscomunista, cuando fue usado por la organización
predecesora del partido para la violenta represión de manifestantes
anticomunistas, activistas de derechos civiles y partidos de la
oposición. Al fin y al cabo, fue el PSD quien gobernó el país tras la
caída del dictador comunista Nicolae Ceaușescu en 1989. Inicialmente se
le conoció como el Frente de Salvación Nacional (FSN) y posteriormente
como el PSD, que nunca se ha disculpado por ello.
Muchos antiguos
cuadros de Ceaușescu, oficiales de la policía secreta y directores de
empresas comunistas se unieron al PSD tras el colapso del régimen de
Ceaușescu, asegurando así que las mismas viejas élites permanecieran en
el poder después de 1989-1990. Por consiguiente, el partido se ha
convertido en el epítome de la corrupción rumana. Si bien se
autodenomina socialdemócrata, su ideología posee una orientación
nacionalista-populista de derecha. Como tal, no resulta sorprendente que
ya hubiera gobernado junto a partidos ultranacionalistas y extremistas
en la década de 1990.
Los tres partidos de extrema derecha de
Rumania, la AUR, el partido SOS Rumania y el Partido de los Jóvenes
(POT), controlan actualmente alrededor de 35% de los escaños en ambas
Cámaras del Parlamento rumano. La AUR por sí sola podría obtener
actualmente 32% de los votos, según las encuestas recientes. Esto la
sitúa muy por delante del segundo partido más popular, el PSD, que
cuenta con una proyección de voto de 24%.
Fuentes: Afp, Efe, Noticias DW
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