Recomiendo:
0

Geopolítica a tres bandas

Fuentes: Rebelión

Ahora el libreto está claro: Primero Kiev, después Crimea, luego arrojar la Flota Rusa de Sebastópol, y dejarla sin puerto donde anclar. Jaque mate a Putin. Se completaba así el plan de tragarse a Rusia con todas sus riquezas, elaborado durante la Guerra Fría, que comenzó con la subida de Gorbachov y terminó con la […]

Ahora el libreto está claro: Primero Kiev, después Crimea, luego arrojar la Flota Rusa de Sebastópol, y dejarla sin puerto donde anclar. Jaque mate a Putin. Se completaba así el plan de tragarse a Rusia con todas sus riquezas, elaborado durante la Guerra Fría, que comenzó con la subida de Gorbachov y terminó con la caída de la mal llamada Cortina de Hierro. A Rusia le quedaba de país solo su nombre, pues se había convertido en una especie de manicomio desorganizado. La llegada de Putin no les asustó, pues lo podían utilizar de rematador. El tiro les salió por la culata y el enigmático líder se convirtió poco a poco en algo más doloroso que ojo de pollo en el talón.

Pensaron soportarlo una sola vez, pero no, a los rusos se les ocurrió elegirlo otra vez; protestaron con todo lo que pudieron, pero el hombre se quedó. Echaron a andar en Ucrania la operación color de hormiga, en la que habían invertido 5.000 millones de dólares. Le hicieron creer a Yanukovich que sería bienvenido a la UE. Cuando él leyó el acuerdo, se asustó, pues no solo cavaba su sepultura sino también la de Ucrania. No lo firmó. Trajeron gente de todos los confines de ese país, que protestaban inicialmente contra la ignominia en la que habían vivido 20 años: miseria, mafias, oligarquías y corrupción. Luego trajeron matones, los habían entrenado en Estonia y en Polonia y los habían curtido en Chechenia, Irak, Alganistán, Libia y Siria. Primero les encargaron mutilar, aporrear y quemar viva a la milicia, después, disparar indiscriminadamente contra uniformados y manifestantes. Cien muertos.

Luego, la prensa amarilla se encargó de acusar a la milicia. Cuando Yanukovich, bajo garantías de la UE y Rusia, firmó más de lo que le exigían, le arrojaron del poder y las bandas nazis, apoderadas de Maidán, eligieron sin siquiera levantar la mano al actual gobierno de mojiganga. Ahora sí, les ofrecen a estos criminales toda ayuda posible, porque dizque representan a Ucrania y pretenden que Rusia les bendiga reconociéndolos.

Con este prolegómeno, Crimea realizó un referéndum. La abrumadora mayoría de su población escogió el retorno a la madre patria, Rusia, pero ellos lo declararon ilegal; antes habían avalado el de Kosovo, pese a que Dick Marty, relator especial de derechos humanos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, según revela The Guardian, acusó al primer ministro kosovar, Thaçi, de ser «jefe de un grupo albano, similar a la mafia, responsable del contrabando de armas, drogas y tráfico de órganos humanos en Europa». ¡Cuánta estulticia!

PD. En Kosovo no hubo referéndum. Eso fue lo que dijo Obama, y yo le creí. Lo que hubo fue una resolución de su Congreso, que fue reconocido por Occidente y reafirmado por los bárbaros bombardeos a Serbia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.