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Gran Bretaña: 50.000 (¿o 500.000?) millones de libras para salvar a los bancos. ¿Funcionará?

Fuentes: El Militante

  A primeras horas de la mañana del 8 de octubre, el gobierno y las autoridades financieras finalmente acordaron un plan ambicioso para salvar a la banca. Proponen un rescate valorado en 50.000 millones de libras como medida decisiva para poner fin a las pérdidas. En realidad, se vieron obligados y no hay señales de […]

 

A primeras horas de la mañana del 8 de octubre, el gobierno y las autoridades financieras finalmente acordaron un plan ambicioso para salvar a la banca. Proponen un rescate valorado en 50.000 millones de libras como medida decisiva para poner fin a las pérdidas. En realidad, se vieron obligados y no hay señales de que eso vaya a detener el pánico en los mercados británicos.

El pasado martes las acciones de HBOS y RBS, dos de nuestros bancos más grandes, cayeron un 40 por ciento. Nils Pratley (The Guardian. 8/10/08) explica el daño: «A la hora del cierre, Royal Bank of Scotland, un banco que en junio recaudó 12.000 millones de libras de capital fresco de sus accionistas, valía sólo 18.000 millones de libras». (Esa es la suma total del valor de sus acciones). «Las acciones de HBOS se vendían un 50 por ciento por debajo del valor de la oferta de Lloyds TSB para comprarlas». El sistema bancario se enfrentaba a la catástrofe.

Los mercados no se impresionaron con las vacilaciones y evasivas del ministro Darling en la Cámara de los Comunes el día anterior. Declaró que haría «lo que fuera necesario para mantener la estabilidad», pero que sería «irresponsable especular sobre aspectos específicos». Durante toda la crisis el gobierno ha ido rezagado. Dos días después, Darling tuvo que implantar lo que se ha denominado como la «semi-nacionalización» de los bancos.

Aunque los detalles del plan todavía no son públicos, las líneas generales están claras. La idea principal es recapitalizar los bancos inyectando nuestro dinero en sus balances. La reacción de las autoridades indica que los problemas son peores de lo que quieren reconocer. Hasta ahora nos habían asegurado que los bancos tenían una crisis de liquidez, esto significa que están apretados de dinero, pero que no había ningún otro problema fundamental a la vista.

El signo más visible de esta crisis de liquidez es la sequía de préstamos interbancarios. Aunque nunca vemos este dinero, es un lubricante esencial para todo el sistema financiero. Hace un par de semanas todos los principales bancos centrales comenzaron a inyectar dinero en el sistema bancario. La Fed norteamericana puso 180.000 millones de dólares y el Banco Central Europeo respondió con otros 110.000 millones de dólares. No está del todo claro dónde ha ido a parar ese dinero. Una cosa es segura, no ha funcionado.

Los bancos no sólo se han enfrentado a una pequeña turbación financiera temporal, además tienen una crisis de liquidez y solvencia. Todo esto unido es más serio. Para decirlo claramente, están endeudados. Los valores en sus cámaras acorazadas que se suponían avalaban sus préstamos se han desvanecido. Muchos de estos pedazos de papel exóticos generados en los años de boom y especulación resulta que no valen nada. Por eso los bancos tienen que ser «recapitalizados» con el dinero de los contribuyentes.

Los bancos también se enfrentan al peligro de una fuga de depósitos del mismo tipo que derribó a Northern Rock. La razón fue la negativa de Brown y Darling de emparejar las garantías de depósitos que existen en Irlanda, Grecia y otros países. Eso inevitablemente hizo que los ahorradores abandonaran los bancos británicos, llevándose su dinero y depositándolo en un país donde pudiese estar a salvo.

Darling pretende recapitalizar los bancos. ¿Cómo? ¡Prestándoles dinero! También planea comprar acciones preferenciales de los bancos con problemas. Las acciones preferenciales son las primeras en atraer el dividendo, así que según él eso servirá para salvaguardar los intereses de los contribuyentes. Pero las acciones preferenciales no dan derechos de voto. Así que vamos a apuntalar los bancos pero no podremos decir cómo se utiliza nuestro dinero. Esta medida, presumiblemente, es para tranquilizar a los capitalistas privados, el Nuevo Laborismo siempre está allí para entregarles nuestro dinero cuando ellos están en peligro. Pero el Nuevo Laborismo nunca desafiará su derecho sagrado a tomar todas las decisiones.

De hecho, el gobierno se habría torcido de alguna manera el brazo para emprender alguna medida ante el colapso de las acciones bancarias. Como decía Robert Peston: «Una pandilla de tres, Barclays, RBS y Lloyds TSB dijeron a Darling que se pillara el dedo y concluyera con lo que estaba dispuesto a ofrecer en nombre de los contribuyentes». Y para dar una idea de nuestra «democracia», los banqueros intimidaron al gobierno para que hiciera lo que ellos quieren.

Una de las razones por las que colapsaron los precios de las acciones bancarios era porque los bancos necesitaban una cuerda de salvamento, pero los accionistas temían las consecuencias de la interferencia del gobierno. Así que vendieron. Los beneficios bancarios han colapsado, así que ningún accionista es probable que consiga dividendo a corto plazo. El gobierno poseía las acciones preferenciales así que será el primero en desembolsar. ¿A los bancos realmente les preocupa pagar dividendos a accionistas privados que se han salvado gracias a la generosidad pública? Los precios de las acciones bancarias bajaron en parte porque no había a la vista rescate y, en parte, porque lo había. No hay forma de agradar a algunas personas.

Aunque se puedan hacer concesiones menores en salarios a los peces gordos, realmente el plan de rescate es un cheque en blanco para los banqueros. John McDonnell comenta: «Como mínimo el gobierno debe poner condiciones a cualquier rescate incluido la vigilancia parlamentaria y pública de las cuentas de los bancos, representación en los consejos de administración, ningún desahucio, un techo salarial para los directores de los bancos y el final de la orgía de primas, y una reducción de los tipos de interés al consumidor». Estos en realidad son requisitos mínimos para garantizar que nuestro dinero no es malgastado. El gobierno ha dejado bastante claro que no impondrá tales condiciones.

A ese respecto, es como el plan Paulson en EEUU y recientemente aprobado por el Congreso. Fue aceptado porque no tenían otra alternativa. Eso no significa que vaya a resolver los problemas del capitalismo. Paulson creó un «mal banco», una fosa séptica gigantesca y dio a los bancos dinero a cambio de los activos tóxicos que eran basura. Brown y Darling coge nuestro dinero y se lo da a bancos que tienen pérdidas. Es el mismo principio.

Cuando Joseph Stiglitz dice que el plan Paulson es «como realizar masivas transfusiones sanguíneas a un enfermo mientras se produce en su cuerpo una gran hemorragia interna. A menos que tratemos la causa subyacente del problema, el sangrado de nuestro sistema financiero continuará». Y lo resume así: «El presidente vetó una ley que proporcionaba seguro sanitario a los niños pobres, costaba mil millones al año, con el argumento de que no nos lo podíamos permitir. Sin el seguro médico necesario, algunos de estos niños podrían perder la vida y otros no llegarán a la edad adulta». El Nuevo Laborismo muestra exactamente las mismas prioridades que George W. Bush.

El plan, si funciona, es un proyecto a medio plazo de recapitalización de los bancos. Mientras exista el capitalismo habrá bancos y deben tener las proporciones adecuadas de capital. Pero no es una solución a la crisis actual. Para empezar, la turbulencia del mercado es un fenómeno global. El gobierno no puede rodearla. Las ventas inmobiliarias caen, la construcción casi se ha paralizado. La producción manufacturera lleva seis meses de caída. El desempleo aumenta. Está en camino una recesión global, no hay duda de ello. Y eso significa que la crisis financiera continuará y empeorará.

El colapso de los mercados bursátiles es un aspecto reparado pero relacionado de la crisis. Esto es lo que hacen para nosotros. Las pensiones públicas son un pasaporte a la pobreza, las pensiones contributivas decentes son cosas del pasado. Si queremos tenerlas la mayoría debemos poner el dinero en un fondo de pensiones privado. Nuestro dinero es puesto en la bolsa por los gestores de los fondos de pensiones. Debido a la caída de los precios de las acciones, y no por culpa nuestra, las pensiones ahora valen casi un 20 por ciento menos que hace un año. El gobierno no tiene ningún plan para compensarnos y los precios de las acciones continúan su caída.

¿50.000 o 500.000 millones de libras?

La prensa tory se traga su orgullo. Aunque la palabra «semi-nacionalización» la pronuncian entre dientes, no pueden oponerse a las medidas, algo que sus lectores esperan que salve la situación. El Mail y el Telegraph calculan que el coste total del rescate a los bancos será de 500.000 millones de libras (no «sólo» 50.000). ¡Supone más de un tercio del PIB británico! Aquí está su cálculo:

Los principales bancos recibirán 50.000 millones de libras para su recapitalización.

Impulsará la liquidez con 200.000 millones de libras en préstamos a corto plazo.

250.000 millones de libras en deuda garantizada para préstamo interbancario.

¿De dónde va a salir este dinero? Si sus cálculos son correctos, el gobierno gastará 16.000 libras por cada contribuyente. Si se gasta todo ese dinero supondrá doblar el gasto público. Situará al conjunto de la economía en una situación muy delicada, con consecuencias incalculables para la moneda y la deuda nacional, dos de los puntos de tensión más obvios. El gobierno ha comprometido todo este dinero sin tener la «licencia» de sus seguidores de la clase obrera. De repente todo este dinero desaparecerá.

Durante los últimos años el tartamudeo y balbuceo del gobierno resultó casi fatal. Pero su vacilación no era una característica psicológica casual. Es inherente a la perspectiva del Nuevo Laborismo, el hijo bastardo del thatcherismo. En 1997 se estableció el sistema de regulación actual. El poder que tenía el gobierno de fijar los tipos de interés se puso en manos de una institución independiente, el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra. Esta medida se basó en la creencia monetarista de que la política monetaria sólo debía preocuparse por la inflación. Como dice Simon Jenkins (The Guardian. 8/10/08), el CPM, «permanece inerte, hipnotizado por su… fijación con la inflación. Preocuparse actualmente por la inflación es como cortar el césped cuando la casa está ardiendo». ¡Se suponía que la economía capitalista real permanecería y alcanzaría de manera automática el equilibrio con el pleno empleo!

En 1997 se creó la Autoridad de Servicios Financieros para regular a los bancos. Parece que durante estos últimos años de locura y estafa financiera han estado dormidos. Como protección contra los huracanes financieros, el sistema instalado en 1997 funcionó perfectamente mientras que el mal financiero estaba en calma. Pero ha fracasado cuando se ha enfrentado a su primera prueba seria. El semi-inventor del sistema en 1997 fue Gordon Brown.

Hoy (8/10/08) las acciones continúan bajando. Los mercados, honrados por el Nuevo Laborismo casi con sabiduría divina, muestran todos los síntomas de histeria. El capitalismo es inherentemente inestable y no puede escapar de la crisis.

Pero el Nuevo Laborismo aún garabatea ante el capitalismo. Como explica John McDonnell: «El rescate no es otra cosa que una subvención del contribuyente a las mismas personas que han puesto a nuestra economía al borde del colapso». Nos oponemos al plan. Queremos la nacionalización de los bancos, pero bajo el control y gestión de los trabajadores, como parte de un plan de producción socialista.