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Reino Unido: El sector público sale a luchar por las jubilaciones

Huelga histórica contra el ajuste thatcherista de Cameron

Fuentes: Rebelión

El 30/11 unos 2 millones de trabajadores del sector público se adhirieron a la huelga de 24 horas a la vez que protagonizaron un Día de Acción en las calles en defensa de sus jubilaciones contra los planes de reformas del gobierno de la coalición conservador-liberal encabezado por el primer ministro David Cameron.

Con un alto grado de adhesión se trató de la huelga del sector público más grande que vivió este país desde la huelga general de 1926 y, por el nivel de oposición a los planes gubernamentales, el ambiente es comparable con el del invierno de descontento de 1979. La medida, convocada por la TUC, la central sindical del Trabajo del Reino Unido, se viene trabajando activamente desde hace varias semanas, con acciones de reparto de volantes, actos y charlas públicas en varios puntos del país. Se plegaron trabajadores de 29 sindicatos, entre los más importantes por la cantidad de afiliados podemos citar a UNITE (hospitales y limpieza), UNISON (administrativos de hospitales, escuelas y universidades y gobiernos locales), NUT y NASUTW maestros, UCU (docentes universitarios y terciarios) y PCS (empleados de dependencias estatales).

Los sectores que salieron a la huelga son los docentes primarios, secundarios, terciarios y universitarios, los trabajadores del sector de salud (enfermeros y técnicos), oficinas y dependencias gubernamentales nacional y municipal, trabajadores de aduana, recolectores de residuos y de vialidad. Casi el 70% de las escuelas permanecieron cerradas y las que abrieron sólo lo hicieron parcialmente y estaban prácticamente desiertas. Los hospitales reprogramaron las operaciones y estudios de rutina y sólo mantuvieron servicios de emergencia. Los centros de trabajo y de distribución de planes sociales, las bibliotecas municipales y las universidades también cerraron sus puertas para plegarse al «Día de Acción». También adhirieron recolectores de residuos y trabajadores de vialidad.

Las principales reformas del plan de jubilaciones que persigue el gobierno son el aumento de la edad para jubilarse – que ya aumentó de 65 a 67 y de 60 a 65 para hombres y mujeres respectivamente aunque han pospuesto el año de implementación-, el aumento de 3,2% de las contribuciones de pensiones, el establecimiento de la pensión según el salario promedio en lugar del salario a la edad de jubilarse como es en la actualidad y el aumento de la jubilación según el índice mayorista y no según al consumidor que es el empleado para medir la inflación. Este cóctel de medidas puede resumirse en trabajar y aportar más para obtener una jubilación menor.

Los argumentos del gobierno, que acusa a los trabajadores estatales de ser ‘egoístas’ por pensar sólo en su futuro a pesar de recibir ‘jubilaciones de privilegio’ en una táctica para enfrentar a los trabajadores del sector estatal con el privado, se muestran infundados y es claro que el único objetivo que persigue el gobierno es que los trabajadores contribuyan para solventar el déficit, ya que con el aumento de las contribuciones por jubilación el gobierno pretende cubrir un déficit de 2.800 millones de libras para 2014-15.

Si bien es cierto que lo que está en el centro de la escena es la reforma a las pensiones, la bronca en el sector público se viene acumulando por varios motivos, uno de ellos es el congelamiento salarial de casi 2 años – cuando la inflación en septiembre es superior al 5,2%. Frente a esta pérdida salarial, que según los sindicatos llegaría al 16%, el anuncio de un probable y mísero aumento de 1% no logró en absoluto calmar la bronca. Otro motivo de incertidumbre es el anuncio de recortes de puestos de trabajo; en un principio se hablaba de la pérdida de 400.000 puestos de trabajo pero el Ministro de economía, George Osborne, en su último anuncio presupuestario aclaró que la cifra de recortes de puestos de trabajo en el sector público podría ascender a 700.000 entre 2011 y 2017. Se teme además que estos recortes sean en las zonas más vulnerables del país y con mayor nivel de pobreza. Con una tasa de desempleo promedio del 8%, la cifra más alta desde 1994, que entre los jóvenes llega al 20% o más, según el área, el anuncio de nuevos recortes sólo dio más justificativos para plegarse a la huelga, aun a pesar de las limitaciones impuestas por las leyes antihuelga heredadas del gobierno de Margaret Tatcher.

Ninguno de los argumentos del gobierno puede ocultar el hecho de que más del 70% de los trabajadores de 29 sindicatos consultados en el balotaje para ir a la huelga, según lo exigen las leyes antisindicales implementadas bajo el gobierno de Margaret Thatcher y todavía en vigencia, votó a favor ir a la huelga.

A medianoche, hora en el que empezaba la huelga, en varias ciudades los trabajadores de los hospitales hicieron abandono de sus tareas y empezaron a organizar los piquetes, para garantizar la adhesión a la huelga. A lo largo del día miles de piquetes en las puertas de los lugares de trabajo, con acciones de reparto de volantes y pequeños actos mostraban un alto nivel de militancia. Luego del mediodía se empezaron a organizar los contingentes en distintos puntos del país y se organizaron marchas por ciudad; miles de manifestantes recorrieron las calles de Londres (30.000), Birmingham (10.000), Leeds, Bristol y también se vieron manifestaciones de varios miles en Irlanda del Norte, Escocia y Gales.

La huelga y Día de Acción del 30N no es un hecho aislado, es la continuidad de una serie de expresiones de lucha en distintos sectores. El 9/11/2010 miles de estudiantes irrumpieron en las calles de Londres contra el aumento de los aranceles universitarios e irrumpieron en la sede del Partido Conservador. A esta marcha le siguió una serie de acciones de los universitarios en todo el país. El 26/3, más de 500.000 personas marcharon por el centro de Londres en la llamada «Marcha por una Alternativa» en repudio a los recortes a las ayudas sociales, el 30/6 más de 1 millón de trabajadores del sector público y docentes adhirieron a la huelga de 24 horas por la defensa de sus jubilaciones. Con el congelamiento y reducción de las ayudas sociales como telón de fondo en un marco económico de inflación y aumento de desempleo en el que todavía están frescas las imágenes de la revuelta y saqueos de la juventud en las barriadas en agosto la huelga del 30N trasciende el reclamo del ataque a la jubilación.

Para un país que sólo vivió una huelga general en toda su historia las dos huelgas con movilización del sector público (30/6 y 30/11) expresan un profundo malestar y pueden estar preanunciando una nueva dinámica de la lucha de clases. Si bien la situación de la crisis no es tan grave hoy como en Grecia, Italia o España, da cuenta de la ofensiva de los gobiernos capitalistas que pretenden que los trabajadores paguen la crisis. Estas acciones expresan una gran disposición a la lucha, sin embargo, no podemos dejar en las manos de las direcciones sindicales la organización de los pasos a seguir. Esta huelga puede ser un gran comienzo para organizar un plan de lucha escalonado que presente una alternativa independiente de los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.