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Increíble: disminuye la población rusa y crece el número de electores

Fuentes: La Jornada

Los datos del padrón electoral en Rusia, que de cara a las legislativas de diciembre siguiente acaba de difundir la Comisión Central Electoral (CCE), la máxima instancia federal en la materia, ponen al descubierto un fenómeno extraño: cada vez hay más electores y, simultáneamente, el país tiene menos habitantes, en tanto la naturalización de inmigrantes […]

Los datos del padrón electoral en Rusia, que de cara a las legislativas de diciembre siguiente acaba de difundir la Comisión Central Electoral (CCE), la máxima instancia federal en la materia, ponen al descubierto un fenómeno extraño: cada vez hay más electores y, simultáneamente, el país tiene menos habitantes, en tanto la naturalización de inmigrantes dista de ser suficiente hasta para compensar la merma poblacional.

A cuatro meses de la cita en las urnas, por tanto, existen aquí serias dudas sobre la cifra real de ciudadanos empadronados, lo que deja no pocos resquicios para «ajustar» los resultados.

Los votos imaginarios más que inclinar la elección hacia Rusia Unida, el partido oficialista, el cual tiene asegurado el primer lugar al disponer para su casi exclusivo beneficio de todos los recursos del Estado en detrimento de los rivales, podría ser clave para conseguir de nuevo la mayoría calificada (dos tercios de los escaños) de la Duma, correlación que tiene la actual legislatura y que permite al Kremlin gobernar sin contrapesos en el Parlamento.

Según la CCE, hacia el pasado primero de julio, a reserva de que se precise el número de ciudadanos rusos residentes en el extranjero, el padrón es de poco más de 107 millones. En términos comparativos, añade, hay 318 mil electores más que el primero de enero de 2007.

Sin embargo, Rosstat, la dependencia gubernamental de estadística, maneja otros datos demográficos y no hace tanto informó que -desde comienzos de 2007- la población de Rusia no solamente no creció, sino que disminuyó en 175 mil personas, decrecimiento que sería todavía mayor a no ser por el casi medio millón de inmigrantes de antiguas repúblicas soviéticas que, en los cuatro años recientes, obtuvieron la ciudadanía rusa.

Al CCE no parece preocuparle de dónde salieron tantos nuevos electores en tan poco tiempo, pues tiene una coartada perfecta: a diferencia de Rosstat, que basa sus estimaciones en el número de nacimientos y de muertes que obtiene del registro civil, la instancia electoral utiliza sólo la información de habitantes de cada localidad que recaban a su buen entender y le remiten las autoridades municipales.

Estas, y no la CEE, serían eventuales responsables de manipulación de resultados, en el improbable caso de que alguien pudiera demostrar que, en tal o cual remota región de este vasto país, bajo férreo control del cacique de allá, se engordó el padrón con «almas muertas», en el sentido gogoliano de la expresión.

La mayoría de los medios de comunicación locales, tanto impresos como electrónicos, de una u otra manera bajo permanente presión desde el centro del poder político que es la Oficina de la Presidencia, no dedicó espacio a este asunto.

Hasta ahora, sólo el periódico Vedomosti, vinculado con sectores empresariales y crítico del Kremlin sin llegar a ser de abierta oposición, hizo referencia a lo que califica de «misteriosos vaivenes» sobre el número de electores.

«Si se analiza -sostiene en su edición de este miércoles- el proceso demográfico a lo largo del ciclo electoral (de las legislativas de 2003 a las de diciembre próximo), se puede concluir que el electorado se reduce de modo más lento que la población».

Y agrega: «En los cuatro años recientes, según datos de Rosstat, la población mayor de 18 años (con derecho a voto) se redujo de 111 millones a 91 millones 900 mil personas, es decir, en 19 millones. En el mismo periodo, la cifra oficial de empadronados disminuyó en apenas 2 millones: de 108 millones 900 mil personas (el número que se manejó como oficial para las elecciones de 2003) a los poco más de 107 millones que se dice hay ahora».

No es la primera vez que el malabarismo demográfico es una efectiva arma electoral en Rusia. «En el primer semestre de 2003, el número de electores aumentó de 108 millones 700 mil a 110 millones 700 mil; para las legislativas de diciembre de ese mismo año, de pronto cayó a 108 millones 900 mil y, para marzo de 2004, desaparecieron del padrón otros 800 mil electores, ya que Vladimir Putin fue elegido como presidente por 108 millones 100 mil rusos», recuerda Vedomosti.