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La crisis griega impacta en los Balcanes

Fuentes: IPS

El impacto de la recesión que atraviesa Grecia sobre la situación política y económica de los vecinos Balcanes genera serias preocupaciones.

En los últimos cinco meses Grecia ha estado en el centro de una tormenta financiera, luego de que su nuevo gobierno aceptó que su déficit público era de 12,7 por ciento y no de 3,3 por ciento como habían informado las anteriores autoridades, y que las cifras de su deuda habían sido manipuladas por gobiernos anteriores.

Esto hizo que calificadoras de riesgo como Fitch, Standard & Poor’s y Moody’s devaluaran a Grecia en el mercado internacional, dejando listo el terreno para la especulación sobre bonos de deuda griega por parte de fondos de alto riesgo.

Cuando la crisis planteó una amenaza directa a la estabilidad monetaria de la Unión Europea, las autoridades del bloque intervinieron, pidiéndole al país que adoptara un programa de terapia de shock en materia económica.

Presionado por los mercados internacionales y por sus socios europeos para reducir su déficit, el gobierno del Partido Socialista Panhelénico (Pasok) anunció un aumento de los impuestos y una reducción de 30 por ciento en la paga extra que cada año reciben los empleados públicos.

Sin embargo, se espera que esos recortes salariales, junto con el aumento de dos por ciento en el impuesto al valor agregado, redunden en un menor consumo y perpetúen una recesión más dolorosa para todos los griegos.

Esto también podría significar que la recesión griega se extienda a las economías vecinas. Grecia no es sólo uno de los principales inversores en los Balcanes, sino también donante, y anfitrión de varios cientos de miles de inmigrantes económicos de la región.

«Las elites políticas del sur de los Balcanes estaban preocupadas por el impacto que pudiera tener la crisis económica griega en los países de la región», dijo a IPS Dardan Velija, ex asesor del primer ministro de Kosovo en materia de integración.

«Albania tiene una gran diáspora en Grecia, que envía dinero a casa, y el sector bancario griego se ha expandido a los países vecinos», agregó.

Las remesas enviadas desde Grecia a los Balcanes equivalen a varios millones de dólares anuales, que sirven de sustento a muchas familias.

Los principales beneficiarios son Albania y Bulgaria. El Fondo Monetario Internacional calcula que hasta la mitad de la década pasada esos dos países recibían 778 y 400 millones de dólares anuales respectivamente. La población de origen albanés que reside en Grecia se estima en medio millón.

Las inversiones griegas comenzaron a ingresar a la región tras el colapso del bloque oriental. En la era posterior a 1989, grandes empresas procesadoras de alimentos, vendedores minoristas de esos productos, así como firmas textiles, se instalaron en Bulgaria, Macedonia y Albania.

Luego hubo importantes inversiones en los sectores de la construcción, las telecomunicaciones y la energía de esos y otros países de la región.

Esto tiene que ver con que en los últimos 15 años los bancos griegos han penetrado profundamente en el sistema bancario de los países balcánicos.

Para 2007, siete importantes bancos griegos habían establecido una red de unas 20 subsidiarias en la región, con alrededor de 1.900 sucursal, empleando a aproximadamente 23.500 personas.

«Alrededor de 2005, las inversiones empresariales en los Balcanes, incluidas las telecomunicaciones y el petróleo, equivalían a 3.500 millones de dólares, creando puestos laborales para decenas de miles de trabajadores nativos», dijo Charalambos Tsardanidis, director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Atenas.

Es probable que en los próximos años se invierta esta tendencia, dado que los capitales griegos tendrán que lidiar con los efectos de la recesión en su propio territorio. El Banco Central de Grecia aconseja desde el año pasado a los bancos que restrinjan su política de préstamos en los Balcanes, ya que se espera que la región sea muy golpeada por la crisis.

Los inversores griegos también están reconsiderando sus planes. En los primeros nueve meses de 2009, alrededor de 70 millones de euros (95 millones de dólares) de capitales griegos abandonaron Macedonia junto con los dueños griegos de la firma de telefonía celular Cosmofon y la empresa Prilep, dedicada a la extracción de mármol, cuando ambas cerraron sus puertas en ese país.

El rol de Grecia como donante y promotor de la integración de los Balcanes occidentales a la Unión Europea (UE) también se verá limitado.

En 2002, el país lanzó una enorme iniciativa de desarrollo conocida como el Plan Helénico para la Reconstrucción Económica de los Balcanes, que hasta ahora asignó 163,4 millones de euros (222 millones de dólares) en asistencia, procedente del producto interno bruto griego, para mejorar la infraestructura pública y organizar proyectos comunitarios en siete estados balcánicos.

Se espera que el Plan, que tiene previsto continuar hasta el año próximo, aporte 550 millones de euros (746 millones de dólares), tarea que es improbable concrete en las condiciones actuales.

El plan fue parte de la estrategia de Grecia para impulsar las aspiraciones europeas de los Balcanes occidentales, objetivo buscado intensamente en los últimos años, y especialmente luego de la presidencia griega de la Unión Europea, en 2003.

Pero Velija dijo que la situación actual puede comprometer esta estrategia. «La crisis en Grecia puede perjudicar su capacidad de jugar ese rol. Además, puede ayudar a fortalecer la imagen negativa de los Balcanes en Occidente, que de todos modos es muy mala. Eso tiene el potencial de perjudicar las perspectivas de que la región se integre más rápidamente a la UE», señaló.

Según Florian Bieber, experto en temas balcánicos y conferencista de la británica Universidad de Kent, la actual crisis enlentecerá inevitablemente la integración regional.

«Hemos visto una seria erosión de la solidaridad entre los actuales miembros de la UE, y es probable que la crisis económica en Grecia deje en desventaja a los países de la región», dijo Bieber a IPS.

«Ya sean miembros (como Bulgaria) y ahora tengan menos probabilidades de ser admitidos en la eurozona, o estén en los Balcanes occidentales, es probable que ahora sean controlados más que antes», agregó.

Bélgica, que está por asumir la presidencia de la UE de manos de España, parece simpatizar menos con una ampliación del bloque que muchos de sus predecesores.

Al describir la posición del país sobre este tema, el secretario de Estado para los asuntos europeos, Olivier Chastel, dijo que las cosas serán «estrictas y justas, sin hacer promesas».

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=94932