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Canadá

La elección de Bennett 2

Fuentes: Rebelión

En las elecciones del pasado 2 de mayo, el Primer Ministro Stephen Harper, con su Partido Conservador (CP), ganó con amplia mayoría -167 bancas parlamentarias de un total de 308. Stephen Harper tiene las manos libres para implantar las políticas que desee. Ganador con casi el 40% de los votos, que no es tanto cuando […]

En las elecciones del pasado 2 de mayo, el Primer Ministro Stephen Harper, con su Partido Conservador (CP), ganó con amplia mayoría -167 bancas parlamentarias de un total de 308. Stephen Harper tiene las manos libres para implantar las políticas que desee. Ganador con casi el 40% de los votos, que no es tanto cuando se considera que sólo el 61% de quienes estàn en capacidad de votar acudieron a las urnas, vale decir que apenas un 24% de los calificados para votar eligieron al nuevo gobierno, al que le aseguraron mayorìa gracias al sistema no proporcional que rige el paìs. La segunda fuerza política en Canadá hoy, con 102 bancas y casi el 31% de apoyo (casi el 19% del electorado posible) es el Partido de la Nueva Democracia (NDP) fundado en 1961, que se transformó en Oposición oficial -algo un tanto inédito. Los grandes derrotados fueron el Partido Liberal (LP) que apenas logró obtener 34 bancas y un 19% de los votos (un 11.5% del electorado posible) y el Bloc Quebequense (BQ) un partido provincial con fuerte representacion federal que quedó reducido a 4 bancas y el Partido Verde que con un 4% de los votos eligió apenas a su primer miembro del parlamento, la muy esmerada líder del partido, Elizabeth May. Los demás pequeños partidos legales, entre ellos dos de izquierda no tuvieron ninguna cobertura ni atendieron foro público donde pudieran exponer sus ideas, acentuando no sólo la falta de democracia en la pràctica y la apatìa reinante, sino tambièn las limitaciones que existen para la crítica y la dominancia de la influencia ideológica favorable a los màs ricos del paìs que limita los espacios de participación.

La prensa en norteamèrica (o la falsimedia) destacó el triunfo de la centro-derecha, un gobierno que venía sobreviviendo en minoría por cinco años, y al NDP, como su nueva oposición de izquierda. Si prestamos atenciòn descubriremos que ambos conceptos son falsos, en primer lugar, el Partido Conservador de Canadá no es de centro-derecha sino de extrema derecha y tiene una agenda pendiente que por haber sido gobierno en minoría no ha podido cumplir pero que ahora siendo mayoría si puede. El NDP tampoco es un partido de izquierda, usando referentes històricos de lo que es derecha y de lo que es izquierda vemos esto claramente. Se trata de una organización política donde coexisten una minoría socialista, incluso marxista, con una mayoría es de inspiración social demócrata que hoy significa que se denominan defensores del sistema de Bienestar Social vigente, pero que en la práctica dada por los muchos ejemplos de social demócratas en el gobierno, sabemos puede ser muy diferente y ha sido en general decepcionante pues una vez en el poder su papel ha sido siempre hacer política en favor de los màs ricos.

Aunque la prensa señala esta elección como una elección màs que se suma al cúmulo de elecciones de este país, es muy posible que esta elección de un gobierno de mayoría de extrema derecha al poder sea un paso totalmente radical. Puede que este país esté jugando con su destino el siglo 21, porque la agenda de Stephen Harper y su partido tiene la capacidad de transformarlo radicalmente en pocos años. El estado de Bienestar Social, etiqueta que distingue a sistema vigente en el país, ya viene sufriendo lento deterioro desde 1986, pero aún existen beneficios importantes que distinguen a Canadá del resto del continente americano y de los Estados Unidos. Pero la agenda por implantarse, una agenda disimulada por Harper durante estos 5 años suyos de gobierno minoritario, incluye transformaciones importantes en varias áreas. Particularmente en el àrea de protección al Medio Ambiente se favorece un plan pro-corporación, que aunque contradice regulaciones nacionales y el firmado Protocolo de Kyoto (que quieren terminar el 2012) señala que el país va a acercarse màs a EEUU y como ese país negarse a obedecer cualquier regulación internacional.

Otras áreas importantes son la privatización de lo que aún sea propiedad del estado federal, la adquicición de armamentos incluyendo la compra de 65 jets F-35 por 33 mil millones de dólares para seguir interviniendo en países pobres, por ejemplo Afganistán, la criminalización de la pobreza y de la disidencia -algo de lo que ya vimos una muestra durante la reunión de la G20 en Toronto, la limitación o eliminación de los derechos de los Aborígenes, futuros cortes significativos a áreas como el arte y la cultura, ademàs de implementar políticas antisindicales, ademàs de hacer peligrar los fondos de pensión estatal (Canadá Pension) que los conservadores han levantado frecuentemente como tema problemàtico y con miras a justificar un sistema privado de pensiones paralelo. La agenda conservadora màs obvia está en la educación, donde tanto en materia económica como ideológica la educación es pública en un 90% y es atacada. Otra área importantísima para la vida de cada canadiense es la existencia del sistema de salud pública universal y gratuita, unos de los mejores en el mundo, pero que probablemente no ha de escapar los cortes y transformaciones de este gobierno conservador mayoritario si consideramos el antecedente de que Mr Harper antes de ser líder del CP fué director ejecutivo de la Citizen Coalition, una organización màs bien «fastasma» creada por un rico canadiense con el fin de impulsar la privatización del sistema de salud pública en Canadá.

Richard B. Bennet, gobernó Canadá justamente en tiempos de la gran crisis desde 1930 a 1935. «Iron Heel Bennet» como se lo llamaba, era un marcado reaccionario ademàs de un rico autoritario y ambicioso muy preocupado de presentar al público y la prensa una imagen pulcra, austera de abstinencia al alcohol, aunque se sabe que bebía entre amigos y lejos de la prensa. Bennett persistió en políticas de laissez-faire frente a la gran crisis económica y social de los años 30, levantando marcadamente el nivel de opresión que sufría los trabajadores y la represión contra la mayoría de ellos, afectados màs de un 35% de desocupación y miseria. Bennet fue el creador de los odiosos «Relief Camps» verdaderas colonias penales muy parecidas a campos de concentración, donde los hombres sin trabajo estaban obligados a vivir en muy malas condiciones y bajo disciplina militar mientras realizaban todo tipo de trabajos de obras públicas. Bennet fue un enemigo asérrimo del socialismo y del comunismo, y se acogió a la Sección 98 del Código Criminal para perseguir y apresar a los dirigentes comunistas. Se supo luego que su partido ayudó a financiar fascistas anti -semitas en la provincia de Quebec. Finalmente, influenciado por el «New Deal» (nuevo trato) que Roosevelt impuso en los EEUU para lidear con la crisis, Bennet trató de cambiar un poco pero su giro fue demasiado tarde, los canadienses no le perdonaron sus malos tratos y pierde el poder.

Sin duda el Primer Ministro Stephen Harper enfrenta tiempos diferentes, pero como entonces son tiempos de crisis, y al igual que Bennet recibió el apoyo como aquel lo hizo en 1930, de un buen porcentaje de canadienses que viven de su trabajo. Como Bennet, Harper es autoritario y partidario del neoliberalismo total, y un incondicional a la política externa de EEUU. Harper, controlador muy evidente dentro de su propio partido y de su gobierno, cuenta con el apoyo total de todos los medios de comunicación canadienses, algo que fue muy notorio durante esta última elección. Canadá no es un paraiso terrenal, como algunos a veces se empeñan en hacer ver, el país tiene 3 millones de pobres con limitaciones de medios hasta para buscar trabajo, y tiene ademàs unos cuantos millones más empleados en trabajos precarios y sin ningún beneficio, excepto los beneficios que el estado canadiense de Bienestar les asegura. Estos canadienses, y el tema de su situación socio-económica, es sin embargo invisible en la prensa . Incluso en la conversación diaria de quienes están aparentemente más seguros en cuanto a su situación laboral, el tema de de los subempleados y desempleados es invisible. Aunque una supuesta mayoría de canadienses es de alguna forma privilegiada, no por eso están libres de un endeudamiento grande y serio, ya que deben más de un billón de dólares en hipotecas y esta cifra va en contínuo aumento. Fuera de las hipotecas, la deuda personal de los 24,8 millones de adultos en Canadá aumentó hasta alcanzar la cifra de más de 25.000 dólares promedio por persona, la mayor porción de esta deuda (16.200 dólares) corresponde a deuda por vehículos particulares.

Dentro del llamado «Primer Mundo,» es posible que Canadá, Australia y Alemania (entre algunos otros) sean los que la crisis ha dañado por ahora menos. El nuevo gobierno conservador tiene, sin embargo, marcadas prioridades de cambios estructurales en favor de los canadienses más ricos, quiere favorecerlos con bajos impuestos, debilitar las regulaciones que les impiden hacer lo que quieren, y atacar al Estado de Bienestar Social que de alguna manera mantiene un nivel de igualdad entre los ciudadanos y que la mayoría necesita pero del que los más ricos pueden prescindir, siempre y cuando el estado los siga favoreciendo con jugosos contratos y subvenciones («bienestar» para los más ricos). Irónicamente, la mayoría de quienes votaron este gobierno conservador mayoritario han elegido posiblemente su propio verdugo. Votar, elegir y hacer fuertes a los partidos de derecha y de extrema derecha en el Primer Mundo los últimos años simplemente fortalece a los ricos y su dominio, dominio que tienen através de todas las instituciones (bancos, universidades, centros de estudio) debido justamente a la falta de democracia y participación y gracias a los fracasos de los proyectos emancipadores del siglo 20. Es posible revertir esta tendencia derechista por medio de movilizaciones históricas, mostrando entendimiento del proceso que sufrimos y protagonismo, sólo así.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.