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Discurso del presidente francés en Versalles

Lo que se oculta bajo el burka que aborrece Nicolas Sarkozy

Fuentes: Gara

El uso del burka es un debate anecdótico en el Hexágono y parece lógico pensar que su erradicación pasa más bien por exigir cuentas a Karzai o por reprender a los países que invisibilizan a la mujer, como los socios militares de Francia en el Golfo Pérsico

Sarkozy arremetió contra el burka durante su autocoronación en Versalles y horas después rindió pleitesía en el Elíseo al emir de Qatar. Sin olvidar la reciente firma de un acuerdo de cooperación militar con Emiratos Árabes Unidos, otro estado que invisibiliza a las mujeres.

Tras su discurso en Versalles, Nicolas Sarkozy era definido por algún analista político no ya como el heredero del Rey Sol – el precedente más cercano en el uso del edificio parlamentario al servicio de un poder personalista le liga más bien a Luis Napoleón Bonaparte- sino como la Santísima Trinidad.

Hasta ahora presidente de la República y presidente también de la UMP, Sarkozy se ha proclamado primer ministro de facto, al arrebatar al responsable del ejecutivo, François Fillon, el papel de mediador entre el Parlamento y el Palacio del Elíseo.

La Constitución francesa, hasta el retoque presidencialista impulsado por Sarkozy en 2008, preveía la sesión conjunta de Asamblea Nacional y Senado en muy contadas ocasiones. Fundamentalmente para adoptar decisiones extraordinarias, ligadas a la reforma de la propia Carta Magna o a situaciones de amenaza para el país.

Y la defensa es precisamente el referente central del acuerdo de cooperación que la República Francesa acaba de suscribir con un país que se sitúa en las antípodas del discurso versallesco de Sarkozy sobre la mujer.

El rotativo conservador «le Figaro» ha sido el encargado de explicitar los detalles del contrato a cuya firma contribuyó de manera decisiva la visita cursada por el presidente Sarkozy a los Emiratos Árabes Unidos. Por ese acuerdo se eleva el rango del contrato de defensa estampado por Jacques Chirac en 1995 y se sitúa bajo el «paraguas de la disuasión nuclear» francesa a un país que se sitúa en una zona geopolíticamente muy sensible, en la frontera con Irán.

Sarkozy buscó un titular en su discurso a la nación desde el Palacio de Versalles. Y los medios le gratificaron ayer con líneas y líneas destinadas a elogiar su proclama contra el uso del burka…. en Francia. No ha habido excesivo interés por recordar que el burka vive todo un renacimiento en el país que las tropas occidentales, entre ellas las francesas, tratan desde hace años de democratizar por la fuerza y sin aparente éxito.

El burka es la cárcel por la que miran las mujeres. Nada que reparar al discurso presidencial. Sin embargo, ¿qué propone Sarkozy para que la injusticia global que padecen las mujeres desaparezca allí donde resulta más insoportable? ¿Hizo alguna advertencia al respecto al presidente Karzai durante su estancia en la capital francesa para la conferencia de países donantes de ayuda para Afganistán?

Sarkozy no parece tener problemas con todos los velos. No al menos con la vestimenta que cubre el rostro y en su versión más tradicional oculta las formas corporales de muchas mujeres en las calles de las megalómanas urbes que han erigido los siete emiratos del golfo.

Fruto de la visita que rindió Sarkozy a la región en la antesala de los comicios europeos, completado el proceso electoral, París ha estampado su firma sobre un acuerdo militar con el rico aliado árabe. Poco importa que su fórmula de gobierno sea la monarquía absoluta, y que no existan los partidos políticos.

El monarca del Elíseo ha dejado de lado ese pequeño detalle, o el hecho de que E.A.U no haya renunciado a la aplicación de la pena de muerte ni al castigo físico. Por ceñirnos sólo al alegato en favor de la dignidad de la mujer que pronunció Sarkozy, recordar que según afirma Amnesty International «las mujeres de Emiratos continúan sufriendo discriminación jurídica y de otras muchas clases».

http://www.gara.net/paperezkoa/20090624/143760/es/-Lo-que-oculta-bajo-burka-que-aborrece-Nicolas-Sarkozy