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Las organizaciones sociales denuncian instituciones como el “criadazgo” y la relación entre pobreza y embarazo temprano

Los abusos sexuales a menores se multiplican en Paraguay

Fuentes: Rebelión

La organización feminista Kuña Roga realizó un seguimiento de tres diarios de circulación nacional en Paraguay -ABC Color, Última Hora y La Nación- entre septiembre y octubre de 2015, dentro del proyecto «Mirando con lentes lilas las noticias de desarrollo rural, agricultura familiar y derecho a la tierra». De las 17.772 noticias publicadas en el […]

La organización feminista Kuña Roga realizó un seguimiento de tres diarios de circulación nacional en Paraguay -ABC Color, Última Hora y La Nación- entre septiembre y octubre de 2015, dentro del proyecto «Mirando con lentes lilas las noticias de desarrollo rural, agricultura familiar y derecho a la tierra». De las 17.772 noticias publicadas en el periodo, sólo 151 (0,8%) tenían relación con el desarrollo rural, la agricultura familiar y el derecho a la tierra. De este grupo, se seleccionaron por su relevancia 134. En total aparecían 22 mujeres. Ésta es una de las razones por las que cobra relevancia el VI Congreso Feminista de Paraguay, que se celebrará entre el 29 y el 31 de julio en Encarnación (Itapúa). Convocado por la Coordinación de Mujeres del Paraguay, el congreso tiene como lema «Autonomía para decidir, poder para avanzar».

Sandra Fessler milta desde 2004 en Kuña Roga y trabaja con adolescentes en el área de derechos sexuales y reproductivos. El ámbito de actuación principal es la ciudad de Encarnación. «Actualmente hay una gran esperanza en el país respecto a la juventud», destaca la psicóloga. Movimientos como el «UNA no te calles» justifican esta afirmación. Un alumno de Ciencias Políticas en Francia, Leander Badura, resumía el 12 de octubre de 2015 lo que estaba ocurriendo en Paraguay. «Estudiantes declararon la guerra a la corrupción y al clientelismo político; con marchas, serenatas y patrullas en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), lograron echar al rector corrupto de la universidad más grande e importante del país», escribía en el periódico paraguayo E’A. El 18 de septiembre de 2015 más de 4.000 estudiantes de secundaria y universitarios marcharon por la capital y llegaron hasta el parlamento. Reivindicaban la educación pública y de buena calidad, también exigían la dimisión del rector, Froilán Peralta. Eran los albores del «UNA no te calles».

El tres de mayo de 2016 los estudiantes de secundaria del Colegio Nacional República Argentina de Asunción «tomaron» el centro educativo. Un centenar de colegios públicos y privados de todo el país se adhirieron a las «tomas» (siete en Encarnación, en menos de una semana), que pedían la renuncia de la ministra de Educación, Marta Lafuente. Dimitió a los pocos días de un cargo que desempeñaba desde agosto de 2013. Además del déficit en las infraestructuras educativas, las protestas tuvieron un detonante inmediato: la escandalosa sobrefacturación en las licitaciones ministeriales, en productos como el agua o las infusiones. Antes de participar en un acto organizado por CEDSALA-País Valencià, Sandra Fessler señala que éste es el marco en el que se ubica la labor de Kuña Roga con los jóvenes de Encarnación. Resalta, entre otros objetivos logrados, los servicios de salud especializados para adolescentes en el Hospital de Encarnación y en el distrito de Obligado. «Pero no se prestan con un enfoque de derechos de los adolescentes, sino de modo asistencialista; si alguien se dirige allí con ciertas ‘pintas’, resulta estigmatizado», subraya la activista. Hasta hace dos años Kuña Roga trabajaba con el Ministerio de Salud, «pero nos separamos».

En noviembre de 2014 un grupo de jóvenes se manifestó en Encarnación por el cumplimiento de los programas de salud sexual y reproductiva en el hospital regional. Un año antes ya se había realizado esta denuncia. Entre otras cuestiones, criticaron la discriminación que sufren los jóvenes y adolescentes con VIH-SIDA para acceder a un puesto de trabajo. Además, «los servicios están muy orientados hacia las adolescentes que ya son madres, no a prevenir el primer embarazo», asegura Sandra Fessler. Tampoco los trabajadores de los centros reúnen en muchos casos las características adecuadas, lo que disuade a los jóvenes de hacer uso de los servicios. Organizaciones como Kuña Roga o Presencia Joven afirman asimismo que no se adopta un enfoque preventivo, sino de atención cuando ya existe un problema. Los dos colectivos difundieron a través de Radio Itapúa (102.5 FM) una campaña titulada «Espantemos tabúes con información». Se trataba así de desmontar tópicos como que la masturbación es una adicción, que la prueba del amor es mantener relaciones sexuales o que no es posible quedar encinta después de «la primera vez».

Paraguay ocupa la segunda posición respecto a embarazos de adolescentes entre los países del cono sur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay), según un informe del Ministerio de Salud y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). De cada 100 nacimientos, al menos 20 se deben a adolescentes entre 15 y 19 años (y uno menor de 15). La estadística demuestra que la situación de pobreza duplica los riesgos de preñez a edades cada vez más tempranas. Hecho público el pasado mayo, el informe aporta dos tendencias de interés: el 45% de las menores no planificó su embarazo; y buena parte del incremento de los últimos años (cada día dan a luz dos niñas entre 10 y 14 años) se explica por los abusos sexuales. El periódico Última Hora se hace eco de los datos del doctor Vicente Bataglia, responsable de la Unidad Sexual y Reproductiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Asunción. En 2015 el 15,4% de los partos realizados en el Hospital de Clínicas fueron de adolescentes, y en un elevado porcentaje se trataba del segundo embarazo. Otro número significativo volvió a quedar encinta antes de un año.

«¡Basta de criadazgo esclavo!» «¡No más violencia machista!» Carteles como estos se reprodujeron en la Costanera de la ciudad de Encarnación y por todo el país. Formaban parte de la campaña «Justicia para Carolina», en recuerdo de una niña de 14 años, Carolina Marín, que murió el pasado 20 de enero en Vaquería (Caaguazú) golpeada por su tutor, un militar retirado, hasta provocarle la muerte. El criadazgo. «Carolina era una criada, una de los cerca de 47.000 niños y niñas que en Paraguay son víctimas de esta forma de esclavitud moderna», recordaba el Movimiento contra la Violencia Sexual hacia Niños, Niñas y Adolescentes. Integrado por las asociaciones Callescuela, Panambi, BECA, Mil Solidarios, Ceniju, Presencia Joven, Luna Nueva, kuña Roga, Plan Paraguay y Somos Pytyvohára, el movimiento planteó en público algunas preguntas. ¿De qué hogar sacaron a una niña de tres años y le tuvieron durante once bajo una supuesta tutoría legal? Hace una década, recordaron, Paraguay ya contaba con una Ley de Adopciones y un Código de la Niñez. «¿Cómo una niña es entregada en esas condiciones y sin supervisar posteriormente?»

El pasado 16 de junio la madre de una adolescente de 15 años, víctima de abusos sexuales, se encadenó frente al Palacio de Justicia de San Pedro de Ycuamandiyú. Protestaba porque el supuesto autor del desafuero fue puesto en libertad en menos de dos meses. La madre señalaba el contraste entre condición de mujer pobre y la posición privilegiada del agresor. La espiral continuó el 28 de junio. Una niña de 12 años de Ciudad del Este (Alto Paraná) afrontaba ya seis meses de embarazo después de tres años de abusos sexuales, cometidos supuestamente por el padrastro. Se trataba asimismo de una familia con pocos recursos. La lacra se extendió un poco más con los abusos de dos hermanos contra su sobrino de 10 años en el departamento de San Pedro. Y con el niño de tres años maltratado y quemado en una fogata por su padrastro en la ciudad de Limpio. Sobre estos casos (cuatro en menos de 48 horas), Sandra Fessler afirma que se trata sólo de una «pequeña proporción». Sostiene que hay una falta de respuesta por parte del gobierno; también del poder legislativo, «que no toma en serio la necesidad de un endurecimiento de las penas»; y del poder judicial, en concreto la Fiscalía, «por el abandono y poca preocupación en la investigación y acusación de los responsables».

Entre enero y abril de 2016 se computaron en Paraguay 933 denuncias de violación sexual a menores, de las que 699 corresponden a abusos, 31 a trata de personas, 212 a pornografía y 21 a proxenetismo, según los datos proporcionados por la Fiscalía a la Secretaría Nacional para la Niñez y la Adolescencia (SNNA) reproducidos por la Agencia Efe. Las cifras oficiales se recordaron en el día nacional de lucha contra el abuso y la explotación sexual de menores, en el que se tuvo un especial recuerdo para Felicita Estigarribia. Era una niña trabajadora, de 11 años, violada y asesinada en 2004 en el Cerro de Yaguarán. El crimen permanece en la impunidad. Respecto a la oleada de casos recientes, el Movimiento contra la violencia sexual hacia niños y niñas subraya la importancia del entorno escolar. De hecho dos de las denuncias fueron canalizadas por las profesoras, bien por la alerta de las víctimas, bien por la comunicación de una de las compañeras. Es otro argumento que abunda en la importancia de una formación integral en sexualidad, para que los niños y los adolescentes conozcan sus derechos. El 5 de julio el periódico ABC Color aportaba nuevo material. Informaba de la imputación por parte de la fiscalía a dos sacerdotes por coacción sexual y tentativa de violación a siete jóvenes en Paso Yobái. Los hechos ocurrieron supuestamente en 2012, y las víctimas tenían entre 16 y 21 años.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) apunta que el aborto es la primera causa de muerte materna en Paraguay; de hecho, en 2010 afectó a más de un tercio de las mujeres que fallecieron por muerte materna, destaca la Agencia Efe en un comunicado. La penalización del aborto en Paraguay, según la ONU, «empuja a la práctica clandestina y son las mujeres pobres y rurales las que interrumpen el embarazo en peores condiciones». El mayor número de abortos se registra entre las adolescentes, las mujeres urbanas y las que tienen un nivel socioeconómico más elevado. A los noticieros nacionales y mundiales saltó el nombre de Nainumby, embarazada a los diez años después que su padrastro la violara reiteradamente. Tuvo que dar a luz en agosto de 2015, compelida por una legislación paraguaya que deja pocos resquicios al aborto. Según Amnistía Internacional, las autoridades paraguayas «decidieron jugar con la salud y la vida de Nainumby, pese a que su embarazo era muy arriesgado y fue objeto de una violación». La Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió la adopción de medidas cautelares, que las autoridades rechazaron al considerar que estaban cumpliendo con la Constitución. Amnistía Internacional recuerda que el aborto en Paraguay sólo está permitido cuando la vida de la mujer o la niña embarazada corre peligro, y sigue penalizado en todas las demás circunstancias.

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