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No a la transformación de Syriza en un partido promemorándum

Fuentes: Al’encontre

[El jueves 30 de julio se reunió el Comité central (CC) de Syriza. En él, Alexis Tsipras lanzó una verdadera ofensiva contra los parlamentarios y parlamentarias opuestos al acuerdo del 13 de julio. El ataque también estaba dirigido contra la Plataforma de izquierda y Red Network. Su objetivo era neutralizar al centro-izquierda de Syriza, más […]

[El jueves 30 de julio se reunió el Comité central (CC) de Syriza. En él, Alexis Tsipras lanzó una verdadera ofensiva contra los parlamentarios y parlamentarias opuestos al acuerdo del 13 de julio. El ataque también estaba dirigido contra la Plataforma de izquierda y Red Network. Su objetivo era neutralizar al centro-izquierda de Syriza, más conocido como el grupo de los «53 más». En el Comité central, Tsipras «amenazó» con realizar un referéndum entre las bases del partido, referéndum que de haber tenido lugar se habría celebrado el domingo 2 de agosto. A la hora de las votaciones, ya de madrugada, y viendo que contaba con el apoyo de la mayoría, la dirección de Tsipras dejó caer el referéndum. Para ella, el objetivo del congreso extraordinario se ha convertido en un reto fundamental. Ahora mismo su objetivo es tratar de controlarlo y lograr que la mayoría de los delegados y delegadas a ese congreso -en el que se intentará marginar por todos los medios al ala izquierda- estén en consonancia con las listas electorales que se preparan para las próximas elecciones. El texto que publicamos a continuación fue escrito el 31 de julio y estaba dirigido a las bases de Syriza. Hemos tratado de hacerlo más comprensible con anotaciones entre corchetes. (Redacción Àl’encontre)]

La evolución de la situación en Syriza va a estar determinada por las siguientes cuestiones.

1. La solidaridad [contra los ataques calumniosos]. Estos últimos días, está claro que existe una campaña político-mediática dirigida contra los dirigentes de Syriza que, de una forma u otra, se han manifestado en desacuerdo con el acuerdo para un tercer memorándum [firmado el 13 de junio entre el gobierno de Tsipras y el Eurogrupo]. Nos referimos a Panagiotis Lafazanis [exministro de Reconstrucción productiva y Energia], a Nadia Valavani [viceministra de financias que dimitió tras el acuerdo], a Zoe Kostantopoulou [presidenta del parlamento], y a Yanis Varoufakis [exministro de Finanzas]. Es necesario señalar que, como partido, Syriza no ha dicho nada contra estos ataques inmorales. Exigimos que el partido ejerza su poder e influencia para poner fin a esta situación. Las y los miembros de la dirección de Syriza no deberían olvidar lo que le ocurrió al Pasok en 1981. [En 1981 Andreas Papandreu ganó las elecciones frente al dirigente de Nueva Democracia, Georgios Rallis; en esa época, se dijo que Grecia tenía su «primer gobierno socialista»]. Deberían recordar que en aquella época se utilizaron procedimientos similares (la complicidad de sectores del partido con los media y los servicios secretos del Estado) contra los dirigentes más radicales del Pasok. No podemos permitir que se reproduzca el mismo proceso en el interior de Syriza [se refiere a la campaña denigratoria contra los sectores radicales de Syriza impulsada desde el reducido círculo gubernamental de Syriza].

2. Una valoración clara del acuerdo. Numerosos camaradas nos exigen evitar, simétricamente, bien una valoración elogiosa, bien una valoración dramática del acuerdo. Estas caracterizaciones no tiene ningún sentido. Lo que necesitamos es una valoración política clara. El acuerdo ratifica un memorándum muy duro. Un memorándum provisto de un turbo TAIPED [el fondo que va a gestionar las privatizaciones], pone [la gestión gubernamental, de los ministerios, etc.] bajo una super vigilancia, y establece un potente sistema de recortes automáticos en caso de que no se cumplan los objetivos presupuestarios, con importantes contrarreformas anti obreras. Se trata de un memorándum que Samaras no hubiera logrado imponer como tampoco lo hubiera logrado la gran coalición entre Samaras (ND) y Venizelos (Pasok). Los acreedores y las clases dominantes griegas han puesto en manos de Syriza este memorándum para aprovecharse de su influencia en el seno de las clases trabajadoras y populares para promover las contrarreformas; pero, también, con el objetivo de quebrar las amenazantes fuerzas sociales del trabajo agrupadas en torno a Syriza a lo largo de las grandes luchas contra los memorándum (2010-11). En esta ocasión, los dirigentes de la Eurozona han echado mano de su experiencia internacional, en la que en numerosos países, las contrarreformas neoliberales fueron impuestas por gobiernos socialdemócratas. Una vez impuestas, la violencia neoliberal se desarrollaron sin freno y los partidos socialdemócratas, profundamente transformados, se integraron en el nuevo ciclo de poder paneuropeo de la derecha.

3. ¿Hay alternativa? No es correcto plantear si Alexis Tsipras tenía alguna alternativa al amanecer del dramático 13 de julio. Hay que analizar la situación tomando en consideración los seis meses transcurridos desde la victoria electoral del 25 de enero. En tanto que miembro de la Plataforma de izquierda, comparto todas las propuestas que se realizaron en su momento para hacer frente al necesario conflicto-ruptura con la zona euro y el euro. Pero ahora no quiero responder a quienes hablan de la «izquierda pro-dracma» [una de las fórmulas que utilizan los media para caracterizar a la izquierda de Syriza], ni repetir los argumentos que tienen que ver con la necesidad de un Plan B. Querría centrarme en lo que tiene que ver con el abandono del Plan A [el programa de Tesalónica] que tenía Syriza.

El congreso fundacional de Syriza (2013) definió el plan adoptado por su mayoría. El mismo constaba de los siguientes elementos: reformas a favor de las clases trabajadoras y populares [con la definición de un excedente presupuestario primario; es decir, previo al pago de la deuda], lo que implicada adoptar «decisiones unilaterales» que conducirían a la formación de una sólida alianza social de izquierdas en torno al gobierno; la financiación de ese programa se realizaría con los recursos derivados del no pago del servicio de la deuda (en una perspectiva de la anulación de su gran parte); todo ello acompañado de una reforma fiscal radical basada en la fuerte imposición al capital y a las riquezas acumuladas, la lucha contra el fraude y la evasión fiscal de los capitalistas, así como la anulación de las privatizaciones. La relación entre este programa y la «globalización» [el contexto europeo] se expresaba de este modo: «Ningún sacrificio por el euro». Esto dejaba abierta la perspectiva de la «negociación», pero en función de una política radical de enfrentamiento y de inflexión en el interior del país, y dejando abierta la posibilidad de una ruptura con la dirección de la Eurozona ante el dilema de defender a la población o mantenerse en el euro. Ahora mismo, no sabemos si esta política aprobada por el congreso era correcta o no; no sabemos si constituía una «alternativa» a la de Merkel y Schauble. Y ello por una razón: porque esta política fue abandonada al día siguiente de la victoria electoral; porque fue anulada por «un núcleo cerrado en el seno del partido»/1, que decidió de forma unilateral y sin que lo aprobara ninguna instancia representativa del partido [el Comité central o el Congreso] dedicarse exclusivamente a la negociación con los acreedores, con una táctica orientada a consolidarse frente a las «instituciones» [BDE, Comisión europea, FMI]. Todo ello con la esperanza puesta en lograr un compromiso honroso, que debía adoptarse sin reserva alguna para poder continuar «a cualquier precio en la zona euro». Una política que, tras el primer paso dado el 20 de febrero, [primer acuerdo con la troika que incluía el pago del servicio de la deuda] fracasó totalmente en la noche del 12 al 13 de julio en Bruselas.

4. ¿Qué ocurrió entretanto? Muchos camaradas afirman que llegamos al límite máximo de conflicto con los acreedores. Quieren hacernos creer que dejamos de pagar la deuda [por no pagar 1,5 mil millones al FMI en junio]. Pero eso no es serio. Una suspensión de pagos tiene por objetivo preservar los recursos financieros con el fin de orientarlos a satisfacer las necesidades sociales y no a reembolsar los préstamos-buitres. Esto no tiene nada que ver con pagar a los acreedores hasta el último céntimo de euro y, después, estar obligados a suspender un reembolso debido a la falta de recursos.

También dicen que hemos impuesto el control de capitales. Tampoco es serio. El límite de 60 euros diarios impuesto a la retirada de fondos no afecta al capital, sino al ahorro popular; el capital ya tuvo tiempo de fugarse sin problemas. Esa medida no constituyó ni una gestión, ni un control de capitales; porque el control de capitales no se ejerce sobre los cajeros automáticos sino en los cuatro principales bancos que han organizado la evasión de capitales.

Dragasakis afirma que la fuga de depósitos bancarios era la superarma en manos de los acreedores. ¿Cree realmente en lo que dice? ¿Quién ha sido el responsable de los cambios en [las cúpulas] de los bancos, de la «coexistencia pacífica» entre el gobierno y los banqueros a lo largo de estos últimos 6 meses? ¿Quién era el responsable de advertir al partido y al gobierno de la fuga masiva de capitales a través de los «respetables» cuatro bancos más importantes?

¿Es que hemos hecho algo contra la red del contrabando? ¿Es que durante ese tiempo no hemos dejado en manos de la OPAP [la empresa que controla la lotería privatizada en 2013] el control de las apuestas para las carreras de caballos así como el de las máquinas tragaperras?

5. ¿Desprenderse de las ideas de izquierda? Estoy de acuerdo con quienes [se refiere al centro izquierda de Syriza, más conocido como el grupo de «53 más» que a pesar de sus reservas sobre el acuerdo, se han alineado con el gobierno] remarcan el riesgo de que con este memorándum se abandonen las ideas y una política de izquierda. Pero quien en verdad busque salir de la situación dramática a la que nos dirigimos, tiene la solución al alcance de la mano: rechazar, incluso ahora, el acuerdo; votar a favor de una agenda clara y de una definición política de izquierda; exigir un mandato claro en torno a una política alternativa [se refiere a la discusión en el Comité central que debía dejar de lado la discusión política]. Con estos últimos [se refiere al grupo de los «53 más» que en su mayoría estaban entre los 109 miembros del CC que el 15 de julio se opusieron al acuerdo y exigieron una reunión urgente del CC) existe el diálogo siempre que se realice de forma honesta y convincente. Lo que implica que en Syriza se de una discusión abierta y que las decisiones adoptadas estén bajo el control de los órganos representativos del partido,

6. La propuesta de un congreso para septiembre. Muchos camaradas apoyan la propuesta de la celebración de un congreso en septiembre tratando, de ese modo, de evitar «aventuras» o el riesgo de la división.

De esta manera, se abre un vacío político crítico. En efecto, el problema está en lo que vaya a ocurrir de aquí [la reunión del CC el 30 de julio] y finales de septiembre. Es decir, ¿qué pasara en ese intervalo en el que la izquierda (… radical) presentará en el parlamento el tercer memorándum para su aprobación y puesta en marcha? El partido y sus comités están forzados a no poder opinar sobre la cuestión más importante del momento, mientras que «el núcleo cerrado en el seno del partido» y el gobierno tendrán las manos libres para adoptar el memorándum del ajuste. Esa es la razón por la que la Plataforma de izquierda propone la convocatoria de un «Congreso permanente» desde ahora [el «Congreso permanente» quiere decir que los delegados y delegadas del congreso precedente que aprobaron el programa de Syriza se puedan pronunciar, frente a delegados «seleccionados» para respaldar las decisiones gubernamentales] o, en todo caso, antes de que el memorándum (con todos sus artículos) sea presentado al parlamento para su aprobación [el gobierno intenta que esta decisión se adopte el 18 de agosto, ¡dos días antes del vencimiento de la fecha en la que Atenas tiene que reembolsar 3,2 mil millones de euros al BCE!].

7. Comprometidos con el movimiento. Además de ser miembros del partido, somos miembros de organizaciones sociales, como los sindicatos. En ellos, tenemos la obligación de animar la lucha, la resistencia social contra las medidas que se deriven de este tercer memorándum. Con las mismos medios que siempre: la huelga, las manifestaciones y las ocupaciones, etc. Objetivamente, estas luchas van volverse contra el gobierno apoyado por Syriza. Individual y colectivamente, nos encontraremos enfrentados a una situación dramática en caso de que aprobemos el nuevo memorándum.

Quienquiera que intente poner bridas a estas luchas, quienquiera que proponga la autocensura a los miembros de Syriza, no hará sino trasladar al interior de Syriza las presiones para transformar Syriza en un partido promemorándum.

Si se da esta transformación, asistiremos al fin de Syriza [como partido-coalición de la izquierda radical].

Nota:

1/ En el Comité central del 30 de julio, el prominente miembro del gobierno y de Syriza, vicepresidente y responsable de economía, Yannis Dragasakis, en la más pura tradición estalinista, acusó a los miembros de la Plataforma de izquierdas de ser «un partido en el partido». El «círculo cerrado» en Syriza al que alude el autor del artículo, constituye, realmente, el «verdadero partido en el partido gubernamental». (Red. Àl’encontre).

Fuente: http://alencontre.org/europe/grece-non-a-la-mutation-memorandaire-de-syriza.html

Traducción: VIENTO SUR