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¡Un lugar sin Volk para un pueblo sin Land!

Solución final a la solución final

Fuentes: Rebelión

Saldar la deuda que los alemanes tienen con el pueblo de Namibia, debido al genocidio que cometieron ahí, es algo que no han olvidado y está dentro de su lista de prioridades, sin embargo su orientación perfeccionista les impide enfocarse en el tema sin antes terminar de resolver otro pendiente de gran importancia, el holocausto judío.

Desde el principio estuvo claro para todo el mundo que la solución al problema del antisemitismo y la violencia contra el pueblo judío era la creación de un Estado para ellos, no para terminar de expulsarlos de Europa, no, qué ideas, sino para brindarles un hogar seguro alejado de gente con tendencias xenófobas, de esas que tanto abundan en Europa, había que alejar a los judíos de ahí por su propio bien. Por esa razón fue que se tomó la decisión de enviarlos al otro lado del Mediterráneo, ahí donde se encuentra el espacio más seguro y amistoso desde la óptica plural de la eurozona.

Los políticos alemanes, en su infinita misericordia, no contemplaron lo inocentes que resultaban sus buenas intenciones, al llevar a un pueblo que, a pesar de sus orígenes hebreos, había adquirido a través de los siglos el refinamiento de la cultura europea, al enviarlos de regreso a un territorio tan atrasado como el árabe, no podían esperarse buenos resultados. La loca idea de hacer a un lado los prejuicios solamente añadió más problemas al problema original, la seguridad de los judíos no pudo garantizarse a pesar de las toneladas de armamento que generosamente les vendieron los alemanes. ¿Cómo puede haber un hogar seguro, donde hasta los bebés recién nacidos son terroristas? ¡Quatsch! Lo único que lograron fue exponer al pueblo judío a una nueva catástrofe y había que ayudarlos a cualquier costo, eso es lo que Jürgen Habermas llamó, la razón de Estado o Staatsräson.

Aunque siempre estuvo ahí la opción de arrancar el problema de raíz exterminando a todos los árabes, y los israelitas tienen derecho a eso, a defenderse, el asunto es que con el tiempo las armas se desgastan, los soldados mueren, el enemigo se reproduce con una terquedad incomprensible, ¡Es la voluntad de Dios imbéciles! Vaya, hasta la propaganda se ha agotado, ya nadie cree en la libertad del mercado, son tiempos difíciles para la democracia, tiempo de buscar soluciones diferentes a las que hemos estado usando en las últimas décadas. Pero cuáles.

La solución final a todos los problemas sin resolver a partir de la solución final, está frente a nuestros ojos aunque los dirigentes alemanes se han vuelto demasiado tímidos para admitirlo, han perdido el carácter firme que los distinguió en el pasado, entretenidos en absurdas consideraciones acerca de lo que es políticamente correcto y mejor para el pueblo, se niegan a aceptar la cruda realidad. Lo que hoy imponen las circunstancias, la lógica, la congruencia histórica, la deuda, el deber ser, es crear un hogar seguro para los judíos aquí en Alemania. Puede ser en alguna parte despoblada del viejo territorio soviético. ¿Por qué no? ¡Un lugar sin Volk para un pueblo sin Land! Tal vez al principio sería algo pequeño pero los colonos lo irían adecuando, ampliando un poco acá y otro poco allá, seguramente los propios alemanes cederían un poco de su espacio para ayudar a sus huéspedes, después de todo los hebreos no salieron huyendo años atrás por puro gusto, debe haber un derecho al retorno, al menos para ellos que han sufrido más que ningún pueblo en todo el conjunto del cosmos. Claro que siempre hay y habrá alemanes quejumbrosos, mal acostumbrados a la bonanza económica de antes, que interpondrán algún pero, pero al final terminarán acatando las órdenes. Buenos alemanes.

Ya todos deberían saber que la Staatsräson es más importante que cualquiera de ellos, la culpa de los nazis necesita expiarse en la carne del pueblo para mantener una imagen positiva, útil en la diplomacia y/o los negocios.

Quizá haya que hacer algunos sacrificios, tal vez el espacio vital nunca sea suficiente y haya que extenderse hasta las fronteras de Ucrania, ya saben, Drang nach Osten, además les vendrían bien algunas reservas de soldados por allá.

Este compromiso histórico para con los judíos ha sido adquirido con entusiasmo por los líderes de la Alemania re-unificada y se espera, cuando menos, la completa y absoluta comprensión de todos. Jürgen Habermas, el único filósofo alemán aparte de Heidegger, ha insistido en que la palabra es el mejor instrumento para la democracia, aunque de no ser suficiente, siempre estarán a la mano los antiguos métodos.

Todo esto por supuesto no es más que filosofía, lamento si alguien lo ha confundido con noticias reales, éstas desafortunadamente son todavía peores.

Blog del autor: https://modernidadespeculativa.wordpress.com/

https://jorgealejandrosuarezrangel.wordpress.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.