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Soplan otros vientos en el Sur

Fuentes: Nuestras Voces

Las seis elecciones presidenciales del 2018 en América Latina podrían marcar un giro en la región. En Venezuela, México y Brasil, las fuerzas populares e integracionistas son favoritas. A su vez, el partido de Fernando Lugo y del ex guerrillero Gustavo Petro disputan, en Paraguay y Colombia, el primer lugar en los sondeos. La excepción […]

Las seis elecciones presidenciales del 2018 en América Latina podrían marcar un giro en la región. En Venezuela, México y Brasil, las fuerzas populares e integracionistas son favoritas. A su vez, el partido de Fernando Lugo y del ex guerrillero Gustavo Petro disputan, en Paraguay y Colombia, el primer lugar en los sondeos. La excepción es Costa Rica, donde volvió a ganar un oficialismo de centro el último domingo. En ese sentido, conscientes de su debilidad electoral pero también de su incidencia sobre los poderes fácticos, las élites apuestan a la «proscripción blanda» como nuevo mecanismo de sujeción. Opina el analista Alberto Serrano Mancilla.

Carnaval en Río de Janeiro 2006. La escuela de samba Vila Isabel danza a un ritmo caliente y canta en portuñol: «Soy loco por tí América». En el centro avanza una carroza imponente desde donde brotan las figuras de Simón Bolívar, el General José de San Martín, Ernesto «Che» Guevara, Salvador Allende y el cubano José Martí. «La política se ha invitado al Carnaval, la gran fiesta carioca se tiñó de política. La compañía petrolera venezolana PDVSA financió con medio millón de dólares el desfile de Vila Isabel, que ese año obtuvo el primer premio para el horror de la prensa local por la victoria de la samba comunista», detalla el escritor Marc Saint Upery en su libro El sueño de Bolívar. Más de una década atrás, la izquierda latinoamericana ganaba el carnaval y una cuota importante de la batalla cultural, la integración se convertía en un fenómeno mainstream. No era un hecho fortuito, en esa temporada el power trío latinoamericano conformado por Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luiz Ignacio Lula Da Silva presidían sus países y todavía se saboreaba en los mitines bolivarianos el sabor de la victoria contra el proyecto librecambista del ALCA.

2018 será un año a puro fútbol y política. La primer referencia es por el Mundial de Rusia, claro está, y la segunda cuestión está relacionada con la inédita cadena de comicios presidenciales que se darán en la región. En apenas seis meses los ciudadanos de Venezuela, Paraguay, Colombia, Brasil y México elegirán a su primer mandatario. En todos los casos -salvo en Costa Rica-, las fuerzas populares tienen serias posibilidades de ganar. Si los sondeos se tradujeran en votos, Nicolás Maduro en Caracas, Efraín Alegre desde Asunción, Gustavo Petro en Bogotá, Luiz Inácio Lula Da Silva (o el candidato que el PT elija sí prospera la proscripción a Lula) en el Palacio Planalto y Andrés Manuel López Obrador (AMLO) desde el Zócalo podrían hilar un nuevo mapa de poder latinoamericano.

Otro norte para el sur

Alfredo Serrano Mancilla es el Director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), una plataforma académica de análisis e investigación integrada por analistas, intelectuales, funcionarios, ex gobernantes (como el ecuatoriano Rafael Correa), periodistas y académicos de toda la región. En diálogo con Nuestras Voces, Serrano Mancilla apunta que: «Es muy notoria la dificultad del campo neoliberal regional para ganar en los países donde la experiencia progresista está muy fresca en la memoria. Ese déficit electoral se da a pesar del insistente anuncio, tanto de los medios como de diferentes usinas de pensamiento, sobre la vigencia de la restauración conservadora latinoamericana. Con la excepción de (Mauricio) Macri en Argentina, que venció en dos instancias electorales recientes, podemos observar que los proyectos neoliberales zonales no cuentan con una gran adhesión electoral. Recordemos que el otro referente del eje conservador, Michel Temer, accedió al gobierno mediante un putsch. Además, durante este año no sólo podría haber un cambio de timón en México, Paraguay y Brasil, si no que también se abre una ventana a favor del cambio popular en Colombia. A dos meses de los comicios en ese país existen dos alternativas muy fuertes al aristocrático régimen local: la candidata Piedad Córdoba (líder en el proceso de paz) ya reunió un millón de firmas a favor de su candidatura e, incluso, el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro (Movimiento Progresistas, ex Polo Democrático y ex integrante de la guerrilla M-19) ya aparece disputando el primer lugar en las encuestas».

Indudablemente, por su peso económico, la posibilidad de un triunfo popular en México destella como el hecho más significativo dentro de las hipótesis electorales ya mencionadas. Recapitulando, en clave geopolítica, siempre hubo un doble liderazgo en América Latina. Por influencia económica, Brasil marcó y marca su tutelaje sobre el Cono Sur, y el país azteca, por cercanía comercial con los EE.UU. y ensamble zonal en temas sensibles -migración o drogas- con la máxima potencia, irradió su influencia sobre su backyard más cercano: Centroamérica y el Caribe. En ese sentido, vale la pena recordar que el boom progresista latinoamericano de principios de siglo nunca pudo mostrar a la estratégica pieza mexicana en su góndola. Segunda economía latinoamericana, plaza industrial robusta en nichos claves como el crudo y las autopartes, tan lejos de Dios y tan cerca de los EE.UU., un Ejecutivo mexicano enfundado con los colores de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) podría, sobre todo ante el evidente proteccionismo de Donald Trump, redirigir los vectores de la economía de su país hacia el sur. Un hecho geoeconómico que pondría en jaque la letra chica de varios acuerdos librecambistas: la Alianza del Pacífico, el nuevo regionalismo abierto del Mercosur y el propio NAFTA (que vincula a Canadá, México y EE.UU.).

Cecilia Gónzalez, corresponsal en Buenos Aires de la agencia Notimex, ayuda a Nuestras Voces a ver con «ojos mexicanos» el inaudito proceso electoral mexicano, donde AMLO podría cortar el largo ciclo conservador de su país. Desde hace casi un siglo, el Ejecutivo de ese país siempre estuvo en manos del poderoso PRI y en dos turnos por sus primos hermanos del PAN; una fuerza que, a diferencia del oficialismo, es menos estatocéntrica para marcar el rumbo económico. «La clara posición ventajosa de Morena en los sondeos se explica en parte por el hartazgo de la población a la violencia y la corrupción. Tanto el PRI como el PAN centraron sus campañas en afirmar que López Obrador era un peligro para México, pero ellos han dejado al país sumido en un baño de sangre. Entonces, mucha gente se está preguntando sí, realmente, López Obrador puede ser más peligroso de verdad de lo que fueron Felipe Calderón (ex presidente) o (Enrique) Peña Nieto. Pero, en otro sentido, el favoritismo de AMLO no es algo tan sorprendente. Ya en 1988, y en el 2006, Cárdenas y López Obrador respectivamente, pudieron haber destronado al PRI, pero la manipulación de votos, o el fraude, perpetrado desde el poder impidió un cambio de régimen», interpreta Gónzalez.

Sobre López Obrador, a quién los medios influyentes rebautizaron «Amlovich» para ironizar sobre el supuesto financiamiento de Vladimir Putin en su campaña, la corresponsal de Notimex perfila que: «López Obrador es un dirigente progresista, aunque ahora tiene muchos aliados de derecha, que va por su tercera campaña presidencial y que hizo un buen gobierno en la ciudad de México. A su favor, por más que le han buscado y hecho campañas sucias, nunca lo han podido acusar de corrupción. Eso sí, su carácter autoritario a veces lo lleva a boicotearse, además de que no ha construido liderazgos sustitutos. Su movimiento comienza y termina con él, ése es un gran problema».

Proscripción o muerte

Nicolás Maduro, candidato del debutante sello electoral bolivariano Somos Venezuela, también pelea contra la proscripción política, no de su movimiento claro, sino de las elecciones presidenciales, convocadas finalmente para el 20 de mayo. La oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática sintió la presión de Rex Tillerson, ex jefe diplomático de los Estados Unidos -en su reciente gira regional alentó la posibilidad de que haya una asonada militar «democrática» en Caracas- y, a último momento, y en contra de sus propios dichos, no estampó su firma en el diálogo internacional de Santo Domingo que buscaba, con el auspicio del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, consensuar un calendario electoral respetado por todos. Por lo tanto, corrida la MUD de los comicios, el ex gobernador del Estado de Lara Henri Falcón, candidato por Avanza Progresista, y que cuenta con la adhesión tácita del ala más dialoguista MUD, aparece como el rival más sólido del antichavismo. Sin embargo, Maduro es ampliamente favorito en ganar.

Tras la corta y exitosa carrera de «golpes blandos» en la región (destituciones parlamentarias terminaron con gobiernos electos en Honduras, Paraguay y Brasil en la última década), ¿Habrá llegado a Latinoamérica la era de las «proscripciones blandas? Serrano Mancilla concluye que: «Hay una nueva articulación de la derecha regional que está impidiendo, de una u otra forma, la posibilidad de que ciertos candidatos progresistas puedan concurrir a las urnas para ser sometidos a referéndums electorales. Es el caso de Lula, es el caso de Cristina (Fernández), es el caso de (Rafael) Correa, que están siendo desplazados de la compulsa electoral por parte de las élites mediante una estrategia centrada en el lawfare (la utilización del derecho en el combate político). Eso denota que en el ámbito electoral la derecha latinoamericana tiene amplias dificultades. Sin embargo, indudablemente, su ascendencia en el campo económico y su notoria utilización de los latifundios informativos se mantiene firme. Recapitulando, las fuerzas conservadoras están utilizando subterfugios de los más llamativos, como el visto en Ecuador, donde todas las fuerzas políticas se han unido en un plebiscito manipulado para vencer al correísmo, en pos de limitar la participación de los líderes más populares».

El Supremo Tribunal Federal de Brasil decidirá el próximo miércoles si concede a los abogados del ex presidente Lula el recurso extraordinario presentado para evitar la prisión de su defendido en una causa tan maniatada donde, incluso, el ex mandatario es señalado como culpable por recibir en calidad de soborno un inmueble que nunca ocupó. Evidentemente, más allá de los desafíos expuestos, si los pronósticos se confirman, el segundo semestre encontraría a los latinoamericanos más unidos que dominados.

Fuente: http://www.nuestrasvoces.com.ar/entendiendo-las-noticias/soplan-otros-vientos-en-el-sur/

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