Si el nuevo gobierno usamericano no se apresura a remediar el daño causado a la legalidad internacional por la política de quid pro quo (intercambio de favores) seguida por el gobierno anterior, no habrá consenso internacional. Su alocada inclinación socava las aspiraciones que tiene la humanidad de progreso, seguridad y estabilidad. En cambio, fomenta la injusticia, la autocracia, la tendencia a la expansión y el terrorismo de Estado.