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Un nuevo ciclo político en el mismo escenario de Rusia

Fuentes: Rebelión

La fotografía del nuevo presidente ruso, Dmitry Medvedev, junto a Vladimir Putin, en su estrenado cargo de primer ministro, presidiendo el desfile conmemorativo del día de la victoria supone la plasmación de un nuevo ciclo político en Rusia. Lo que no quiere decir que nos encontremos ante cambios estructurales de calado, sino más bien a […]

La fotografía del nuevo presidente ruso, Dmitry Medvedev, junto a Vladimir Putin, en su estrenado cargo de primer ministro, presidiendo el desfile conmemorativo del día de la victoria supone la plasmación de un nuevo ciclo político en Rusia. Lo que no quiere decir que nos encontremos ante cambios estructurales de calado, sino más bien a una nueva etapa del guión ingeniosamente elaborado por el propio Putin para garantizar el desarrollo y la presencia de Rusia en el nuevo escenario mundial.

Las posiciones institucionales que ocupan ambos políticos deja claro que el papel de Putin en la política rusa no ha decrecido tras su abandono de la presidencia del país, sino que ha logrado incrementar el poder del cargo de primer ministro, algo que ha sido reforzado además con el nombramiento de presidente del partido político Rusia Unida, que controla la Duma o parlamento ruso.

Por todo ello muchos no han podido resistirse a describir la presente situación como el fin de la era Putin, en un intento de primar el papel que pueda desempeñar Medvedev en el futuro, pero generalmente en clave de intereses occidentales y no de mantener y desarrollar la actual política rusa.

De un tiempo a esta parte desde algunos medios se ha venido especulando en esa línea argumental, y una tras otra, las decisiones de Putin y la propia política rusa les ha dejado en muy mal lugar. El desconocimiento de esa compleja realidad, la defensa de otros intereses más allá del mero análisis politilógico o las ansias por ¿adivinar? el devenir ruso les ha llevado a cometer uno tras otro verdaderos errores de bulto.

La situación política en Rusia se presenta ahora tan compleja o más que hace unos meses. Así, las redefiniciones de los nuevos dirigentes del país en sus cargos, nos permitirán ver si nos encontramos ante un posible enfrentamiento entre Medvedev y Putin, o si más bien el primero es otra pieza del complejo puzzle diseñado por el segundo.

Con el pulso y las disputas entre las diferentes familias del Kremlin también asistiremos a la ubicación en este nuevo ciclo de los poderosos silovikis, que no podemos olvidar que no son un movimiento uniforme y que sus enfrentamientos internos también afectan al desarrollo político del país.

Otro aspecto a tener en cuenta en este escenario es la ausencia de una oposición organizada, y con una mínima seriedad política, exceptuando el Partido Comunista. De momento, el parlamento está controlado por el partido Rusia Unida, creado siguiendo el guión del propio Putin, y a excepción del citado bloque comunista no se vislumbra ninguna otra alternativa.

También la política exterior deberá seguirse con lupa en los próximos meses, sobre todo en torno a Europa y a las maniobras de EEUU a través de la OTAN. Mientras que estados como Francia o Alemania apuestan por una implicación mayor de Rusia en Europa, las actitudes de Washington han creado un ambiente muy enrarecido. La expansión de la OTAN, sobre todo en Ucrania, que crea importantes problemas de comunicación (visados), económicos (dependencia industrial) y militares (presencia de la marina rusa en Crimen) y en Georgia. Las bases militares en Bulgaria o Rumania o el reciente affaire de Kosova, son aspectos que inducen a pensar en una reacción rusa ante lo que consideran un acoso en toda regla, más propio de la era de la Guerra Fría.

Putin ha logrado tejer una importante red que le sirve de apoyo para continuar con sus proyectos. De momento ha logrado crear una importante base de poder independiente del propio presidente, con el respaldo seguro de Rusia Unida y del parlamento, y también se ha asegurado el apoyo de las poderosas élites políticas regionales, aupadas por él en su momento a los círculos de poder.

La situación privilegiada que ha forjado Putin le puede permitir evitar que todo su proyecto salte en pedazos fruto de las disputas e intrigas entre los diferentes sectores políticos, económicos y sociales de Rusia, y sin duda esa es la verdadera preocupación del nuevo primer ministro. Sin olvidar tampoco que deberá hacer frente a la importante corrupción que asola buena parte de los sectores citados anteriormente, y al mismo tiempo proseguir con su estrategia para que Rusia recupere su peso en la escena internacional.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)