Recomiendo:
0

Un oponente de derecha a la Unión Europea gana las elecciones parlamentarias en la República Checa

Fuentes: Word Socialist Web Site

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

Después de las elecciones en Alemania y Austria, las elecciones parlamentarias del domingo [22 de octubre de 2017] en la República Checa también han dado como resultado un fuerte giro a la derecha. La Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO, por sus siglas en checo, como las que aparecen a continuación) del multimillonario Andre Babiš, también calificado de Trump checo, consiguió una victoria aplastante con casi el 30 % de los votos.

En total nueve partidos tendrán representación en el nuevo parlamento. En un segundo puesto a bastante distancia está el conservador Partido Democrático Cívico (ODS) con un 11.3 % de los votos. El Partido Social Demócrata (CSSD) del actual primer ministro Bohuslav Sobotka, que junto con ODS ha dominado la política checa desde 1990, quedó diezmado y obtuvo solo un 7.3 %.

El CSSD quedó en sexto lugar, detrás del recién creado Partido Pirata (10.8 %), el partido de extrema derecha Libertad y Democracia Directa (SPD) del hombre de negocios checo-japonés Tomio Okamura (10.6 %) y el ortodoxo Partido Comunista Estalinista (7.8 %). Para el CSSD, que está dividido en tres facciones, podría significar el final.

Los resultados de las elecciones expresan el enorme abismo que existe entre la población y los partidos establecidos. Al igual que en las anteriores elecciones la participación fue de solo el 60 %. Veintiocho años después de la llamada Revolución de Terciopelo, que estableció las bases para volver a introducir el capitalismo, la inmensa mayoría de la población ha perdido la confianza en las instituciones democráticas burguesas del país. Casi un 60 % de los votantes respaldó a partidos populistas o de protesta.

Los medios de comunicación occidentales señalan que el país «va mejor que nunca en el pasado reciente». Según Süddeutsche Zeitung, la tasa de paro es «de aproximadamente el 3 %, la más baja en toda Europa; la tasa de crecimiento es una de las más altas y los salarios continúan subiendo cada vez más». Sin embargo, esto solo pone de relieve lo lejos que están de la sociedad real los medios y la política oficial.

Aunque la República Checa hace frontera con Alemania y Austria, el salario medio es menos de una tercera parte del salario medio de los países vecinos, aunque tiene unos precios comparables a los de Europa occidental. Desde enero el salario mínimo es de 66 coronas (2,44 euros). En la industria textil, que ha crecido rápidamente, los salarios son a veces inferiores al mínimo mensual legal de 407 euros. A consecuencia de ello en muchos sectores han estallado huelgas recientemente.

Sin embargo, la ira social reprimida no encuentra una salida progresista. En general se considera que los partidos establecidos son corruptos debido a una serie de casos. Ricos oligarcas los dirigen entre bastidores centrados en enriquecerse por encima de todo. Muchas personas también acusan a la Unión Europea (UE) de las pobres condiciones sociales. Solo el 29 % de la población opina que la UE es algo positivo. Y aunque la República Checa ha cumplido todos los requisitos, un 85 % se opone a la introducción del euro.

En esas condiciones los partidos de derecha pudieron aumentar su influencia con consignas en contra de la corrupción, de la UE y contra los refugiados en un país en el que apenas los hay.

Babiš, el vencedor de las elecciones, arremetió contra la UE y los partidos establecidos. Reivindicó no ser un político y afirmó que llevaría al país al éxito como si fuera una empresa privada. Prometió reducir los impuestos, expulsar del país a los políticos corruptos y cerrar las fronteras de Europa para que no se aceptara ni un solo refugiado a la República Checa.

Sin embargo, Babiš encarna más que nadie la cleptocracia que ha saqueado al país desde que se volvió a introducir el capitalismo. Es multimillonaria y se le considera la segunda persona más rica de la República Checa. Miembro del Partido Comunista desde 1978, utilizó sus contactos tras la restauración del capitalismo para privatizar en sus propias manos secciones de propiedades estatales.

La revista Forbes calcula su riqueza total en unos 4.000 millones de dólares. Es propietario de un conglomerado de más de 250 empresas en 18 países que tiene 34.000 empleados en los sectores químico, agrícola y alimenticio. Además, posee un imperio mediático que ha desplegado contra sus oponentes en las elecciones. Es dueño de tres periódicos, Mladá fronta Dnes, Lidové noviny y Metro, de la radio Radio Impuls y de los semanarios Tema y 5 plus 2.

ANO ya se había convertido en el segundo mayor partido hace cuatro años con el 18.7 %, de los votos, con lo que entró en el gobierno como socio menor de los socialdemócratas. Babiš se convirtió en viceprimer ministro y ministro de Finanzas, y siguió aumentando su riqueza. Fue obligado a dimitir en mayo cuando fue acusado de fraude fiscal y desde entonces está imputado. También se sospecha que fue espía para los servicios de inteligencia comunistas, lo que le impediría ocupar un alto cargo en el gobierno.

Será muy difícil formar un nuevo gobierno. Es prácticamente imposible hacerlo sin ANO, pero también le resultará difícil a este partido encontrar socios de coalición. Matemáticamente sería posible una continuación del gobierno anterior con los socialdemócratas y el partido de derecha, aunque esta vez bajo el liderazgo de ANO. Sin embargo, dada la crisis de los socialdemócratas podría ser problemático.

Una coalición entre ANO y el conservador ODS tendría también una mayoría pequeña, pero se considera poco probable políticamente. Igaulmente se discute una coalición entre ANO y el partido de extrema derecha SPD. Esta alianza solo contaría con 100 de los 200 escaños, pero podría ser tolerada por el ultranacionalista Partido Comunista.

El SPD, cuyo líder es una antigua fuera estrella de reality shows, Okamura, centró toda su campaña en consignas en contra de los refugiados, los musulmanes y la UE. Este hombre de 45 años pidió el voto para salir de la UE. Comparó el islam con los nazis, afirmó que no es una religión sino una «ideología del mal» y pidió que fuera prohibido. Pidió «tolerancia cero» con los extranjeros y urgió a la gente a dejar de comprar döner kebabs. Se paseó provocativamente delante de mezquitas con cerdos y pidió que fueran demolidas.

Los Piratas, que obtuvieron los votos sobre todo de las personas jóvenes, no se considera, en cambio, un socio potencial de coalición. El partido hizo campaña sin tener ningún programa verdadero, clamó en contra de la corrupción rampante y pidió la legalización de la marihuana.

Todos los partidos estuvieron de acuerdo en fortalecer el aparato estatal interno y en el exterior. La República Checa planea aumentar significativamente su ejército. En los próximos entre cinco y siete años el personal militar ascenderá de 23.000 a 30.000 personas y el presupuesto de defensa aumentará a un 1.4 % de PIB, según anunció en julio el ministro saliente de Defensa Martin Stropnicky. En 2016 el ejército ya había aumentado su personal en 1.300 personas. Todos los partidos quieren cumplir la petición de Estados Unidos y la OTAN de que los gastos de defensa aumenten al 2 % del PIB.

El ascenso de la derecha es sintomático de lo que está ocurriendo en toda Europa e incrementará las contradicciones dentro de la UE. Gobiernos de derecha se hicieron con el poder en Polonia y Hungría, y el Partido del Pueblo, un partido abiertamente fascista, está aumentando su influencia en Eslovaquia y el primer ministro Robert Fico está cada vez más bajo su control. Así pues, los partidos de extrema derecha tienen una influencia considerable en todos los Estados [del Grupo de] Visegrado*.

El futuro canciller de Austria, Sebastian Kurz, que ganó las elecciones con una campaña xenófoba y trata de coaligarse con el partido de extrema derecha Partido de la Libertad (FPÖ, por sus siglas en austriaco), se encamina por una dirección similar. Babiš ya lo ha calificado de aliado para una estricta política en contra de los refugiados.

Nota

* El Grupo de Visegrado es una alianza de cuatro países centroeuropeos, Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia. El Grupo Visegrád se originó en 1335, cuando el rey Carlos Roberto de Hungría convocó a una reunión en el palacio de Visegrado al rey Casimiro III de Polonia y al rey checo Juan I de Bohemia. Los tres reyes acordaron un pacto de no agresión y colaboración mutua. El Grupo de Visegrado actual tuvo su origen en una cumbre realizada en la misma ciudad de Visegrado por los jefes de Estado y gobierno de Checoslovaquia, Hungría y Polonia el 15 de febrero de 1991 (Václav Havel, por parte de Checoslovaquia; Lech Wałęsa, presidente de la República de Polonia, y József Antall, primer ministro de la República de Hungría) con el fin de establecer una cooperación entre estos tres Estados (que posteriormente serían cuatro con la división de Checoslovaquia en 1993) para acelerar el proceso de integración europea. (N. de la t.)

Fuente: https://www.wsws.org/en/articles/2017/10/23/babi-o23.html

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.