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Repudio a Israel

Ya es hora de que en Italia se empiece a hablar de boicot

Fuentes: Bellaciao

Traducido por Juan Vivanco

La reciente propuesta de 100 médicos británicos de boicotear a los miembros de la Israeli Medical Association (Asociación de Médicos Israelíes) sucede con pocos días de diferencia a la votación mayoritaria en el seno de la UCU, organización de los universitarios británicos, de un boicot similar a todas las instituciones académicas israelíes.

Si hace varios meses podía pensarse que una iniciativa como esta, tomada por la asociación profesional de periodistas británicos, era una golondrina que no hace verano (aunque arrancara gritos de dolor e indignación a Furio Colombo, que por una vez no podía apelar a la gran tradición de la prensa anglosajona), ahora Eli Yishai, ministro israelí de Industria y Comercio, declara: «Es un asunto muy preocupante». Es posible que ahora sí esté cambiando algo en la percepción que se tiene en Europa de Israel y su política de opresión en Palestina.

Es digna de reflexión la extraña paradoja de que la nación europea más alineada con las políticas de USA e Israel en Oriente Próximo, Gran Bretaña -los arquitectos y el sindicato de la función pública también proponen el boicot- esté encabezando, por lo menos en el plano de la sociedad civil, la lucha contra la ocupación y el apartheid en los Territorios Ocupados.

Pero quizá quienes tengamos que someter a revisión nuestros esquemas seamos los italianos. En USA, el país que se ha ganado a pulso el primer puesto mundial de la mendacidad y la hipocresía sobre la cuestión palestina, hace meses que el libro del ex presidente Jimmy Carter, Palestine: Peace Not Apartheid , ocupa un puesto entre los más vendidos de Amazon. Su autor no se limita a criticar la ocupación, sino que ha lanzado al debate público el término apartheid en referencia a la política y la actuación israelí en los Territorios Ocupados. ¿Cabe imaginar algo así por parte de un antiguo presidente del gobierno italiano, sea de derecha o de izquierda? Además, el fracaso de Alan Deshowitz en su intento de obtener la remoción de Norman Filkenstein como profesor de Ciencias Políticas de la universidad De Paul -a pesar de su extraordinario historial académico- no deja de ganar espacio en la prensa nacional y podría convertirse en un clamoroso bumerán para la eficacísima política con que el lobby proisraelí usamericano ha conseguido hasta ahora sofocar la libertad de discusión sobre el papel de Israel en Oriente Próximo.

Ya es hora de que los italianos nos demos cuenta de la pesada carga de conformismo, ignorancia y provincianismo con que nuestras elites intelectuales, políticas y profesionales tratan el problema de Palestina. Antes se solía bromear apostando a que los usamericanos no serían capaces de encontrar Israel (o Irán, o Afganistán) en un mapa. Deberíamos preguntarnos si esto no describe más bien a la clase dirigente italiana, postridentina [1] y conformista a más no poder.

Hace unas semanas Giuseppe Caldarola, uno de los promotores de la iniciativa Sinistra per Israele, le echó en cara a Massimo D’Alema sus posiciones antisionistas (sic). Cuentan que una vez nuestro actual ministro de Asuntos Exteriores, durante una escala en Tel Aviv, cuando la azafata anunció por el altavoz «Bienvenidos a Israel», replicó: «Esto es Palestina». Así es como se definen en Italia las posiciones en relación con este problema: con anécdotas viejas que nunca se contrastan con los hechos. Ahora resulta que Italia tiene un ministro de Asuntos Exteriores antisionista que se desvive por defender el boicot de la UE contra el gobierno democráticamente elegido de la Autoridad Nacional Palestina, hace oídos sordos al salvaje ataque del ejército israelí contra la población civil de la Franja de Gaza (denunciado abiertamente en los órganos de las Naciones Unidas) y, cuando las comunidades judías italianas le acusan sin fundamento de ponerse en contra de Israel, declara en medio de un violento choque armado en los Territorios Ocupados: «Nosotros estamos con Israel».

Nuestra galería podría continuar con intelectuales de izquierda como Erri De Luca, que cuando el movimiento italiano de solidaridad con el pueblo palestino denuncia el hambre creciente en la Franja de Gaza, se ofende y dice que «el hambre es otra cosa»; o Asor Rosa -otra bestia negra de las comunidades judías italianas-, cuyo nombre sonaba hace más de un año para ministro de Universidades por la cuota PdCI, y que hizo saber para la ocasión que «soy contrario a cualquier hipótesis de boicot en los ambientes académicos». Esas cosas sólo se hacen en la Pérfida Albión.

En general, llama la atención el histrionismo con que todos ellos, en Italia, cuando se les pide un comentario sobre lo que ocurre en los Territorios Ocupados, declaran con una solemnidad propia de Abraham Lincoln al anunciar la Proclamación de Emancipación o de Nelson Mandela al pronunciar sus primeras palabras a la salida de la cárcel de Pollsmoor: «Estamos a favor de dos pueblos y dos estados que vivan uno al lado de otro, en paz y con seguridad». No se dan cuenta (o quizá sí) de que estas palabras, en sí mismas, no les distinguen de Ehud Olmert o Ariel Sharon, quienes las usaban al mismo tiempo que desencadenaban la violencia represiva homicida en los Territorios Ocupados.

Es importante comprender que, si bien podemos hacer poco para ayudar directamente a los palestinos, es mucho lo que podemos hacer para cambiar el clima de pasividad hostil con que tropieza su causa en Italia por culpa del conformismo, el oportunismo y la ignorancia de nuestra clase dirigente. Seguir el ejemplo de Gran Bretaña, instando a las organizaciones de la sociedad civil italiana a adoptar los métodos del boicot, tiene la ventaja de proponer un compromiso concreto y, al mismo tiempo, ser una palanca para volver a discutir la actitud de nuestro país frente al problema de la paz en Oriente Próximo.

[1] Postridentino: posterior al Concilio de Trento. Por extensión, decadente, inmovilista y sometido a la autoridad religiosa (n. del t.).

Fuente: http://bellaciao.org/it/article.php3?id_article=16839

Gianluca Bifolchi y Juan Vivanco son miembros de Tlaxcala, el segundo asimismo de Rebelión y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente con fines no comerciales a condición de respetar su integridad y citar a sus autores y la fuente.