Nosotras y nosotros, militares demócratas comprometidos con la libertad, la paz y el respeto al derecho internacional, alzamos nuestra voz frente a cualquier intento de violación del derecho internacional mediante amenazas, sanciones o el uso de la fuerza.
Groenlandia forma parte de Dinamarca como región autónoma, con derecho de autodeterminación regulado jurídicamente, y cualquier intento de alterar ese estatus por coacción constituye una violación grave del derecho internacional y un ataque a la seguridad colectiva.
El Estatuto de Roma establece responsabilidades penales individuales por el crimen de agresión. Las amenazas militares debilitan el sistema internacional de normas que constituyen el derecho internacional contemporáneo como medio de protección de los pueblos frente al abuso de poder.
Defendemos la solidaridad europea con Dinamarca, conforme al artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, que consagra la defensa mutua entre Estados miembros. La seguridad de uno es la seguridad de todos. Una anexión de Groenlandia supondría un desafío existencial para la Unión Europea y para los principios que sostienen la paz internacional.
Reivindicamos la primacía de la diplomacia, la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil y al derecho internacional, y nos oponemos al rearme de la UE por innecesario y socialmente perjudicial pues implicaría nuevos recortes, agravando la precarización de los pueblos europeos. Denunciamos el papel de la OTAN como instrumento de dominación imperialista y pedimos la salida de España de dicha organización, la ruptura de los acuerdos militares con EE.UU. y el cierre de las bases de Rota y Morón antes de que sea demasiado tarde. Nuestro compromiso es con la defensa de la paz, los derechos humanos y el derecho internacional, no con la imposición de la fuerza.
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