Manuel Cabieses Donoso

Artículos

Querido compatriota Arévalo Méndez Romero,
Embajador de la República Bolivariana de Venezuela.
Mi vergüenza e indignación por lo ocurrido en Iquique es tan grande que me cuesta expresar mi repulsa con serenidad.

Una vez más la fronda oligárquica está embolinando la perdiz.

Más patética que despedida de circo pobre fue la última función –post elecciones del 15 y 16 de mayo- del circo político. Unos payasos se van pero otros se preparan para reemplazarlos.

El hecho político más importante de estas elecciones, a mi juicio, es la victoria comunista en la comuna de Santiago, el corazón de la República. Una joven de 30 años, Irací Hassler Jacob, economista, es la primera alcaldesa comunista del antiguo bastión del conservadurismo.

En Chile –un país montañoso sembrado de volcanes- los ruidos subterráneos merecen respeto y temor. Son precursores de terremotos, avalanchas de lava, rocas y nieve que sacuden nuestra loca geografía.

Hay personas que gozan de popularidad pero a la vez son muy desconocidas. Esto sucede con la diputada Pamela Jiles, la figura política mejor evaluada en las encuestas y por tanto potencial candidata a la Presidencia de la República.

Los fundadores de la doctrina revolucionaria rayaron la cancha con las condiciones objetivas y subjetivas. La situación ideal para dar un paso al frente es la conjunción de ambas. Pero ningún revolucionario –desde Lenin a Fidel Castro- esperó ese equinoccio de condiciones para iniciar la lucha. Esas reglas, en cambio, se convirtieron en la biblia del reformismo social demócrata, sombra tutelar del capitalismo.

Los añosos partidos opositores -Radical: 133 años; Comunista: 99; Socialista 88; Demócrata Cristiano: 64; etc.-, curtidos en mil entreveros, deberían ser más astutos -y resueltos en las convicciones que dicen tener-. No obstante, la centro izquierda se comporta como cándida Caperucita Roja, la del cuento de Perrault, confunde al lobo con su abuelita, hace preguntas tontas, se conforma con respuestas cínicas y termina en el vientre de la bestia.

Los partidos opositores abusan de la paciencia del pueblo y eso puede costarles muy caro. Al filo del límite para inscribir candidatos a la Convención Constitucional, todavía resulta imposible consensuar una lista única -con participación también de líderes de opinión independientes- que permitiría derrotar a la derecha feroz disfrazada de oveja.

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