Artículos

La ONU, tan inmensa como débil, permanece paralizada por la voz de los Estados Unidos de América que con interés geopolítico alienta guerras y barbarie en todos los continentes, menos en su propio patio.

La declaración universal de derechos humanos de 1948 reconoce que toda acción, política o ley, debe priorizar el respeto por la dignidad humana y a los convenios de ginebra de 1949, dirigidos a aminorar el sufrimiento y recordar que la guerra tiene límites