Junto con la marca Tesla, los coches eléctricos más vendidos en el mundo son de empresas chinas. No por estrategias comerciales, en este caso por una realidad geológica. Los coches (una mina con ruedas) y sus baterías están fabricados con muchos tipos de minerales, aspecto en el que China ha sabido situarse con ventaja respecto a otras potencias. Por un lado, China tiene en su territorio las mayores reservas de los minerales llamados tierras raras, más del 85%, que son imprescindibles para esta nueva movilidad.