A primera vista, podría parecer un eslogan dedicado a festejar un viernes de Semana Santa o referido al título de un capítulo rescatado del libro de Regoyos, La España Negra, y no a un eslogan invitando al general consumo, orquestado desde las entrañas del marketing capitalista andante. No. No pretendo hacer un alegato contra el consumo. Sería inútil y pretencioso por mi parte. Además, para condenarlo ya está la jerarquía católica y sus pastorales contra el materialismo, intrínsecamente perversos.