Es necesario revolucionar la sociedad y su relación con la naturaleza para preservar las condiciones naturales que permitan la continuidad de la vida humana en el planeta.
Es necesario revolucionar la sociedad y su relación con la naturaleza para preservar las condiciones naturales que permitan la continuidad de la vida humana en el planeta.
Varios países latinoamericanos aceleran el paso para generar hidrógeno y destinarlo a varios usos en el transporte e industria, pero para ello deben resolver primero varias interrogantes.
El autor de Colapsología apuesta por el apoyo mutuo para afrontar la catástrofe social y climática que, según todos los datos, se nos avecina.
Las tierras fértiles siempre han sido territorios de disputa. En ocasiones, simplemente por su ubicación que la sitúa allá donde despierta otros intereses, como la instalación de infraestructuras, polígonos industriales, aeropuertos o, como estamos viendo actualmente, para instalar parques de renovables. En otras ocasiones por lo que guarda su subsuelo, petróleo o minerales. Sin olvidarnos de la presión turística, que no solo ha usurpado sus tierras, sino que ha desorganizado por completo una cultura de vivir.
Con la conflictividad social todavía a flor de piel, sin haber dado ninguna señal en dirección a la reversión de la política represiva-punitiva y la reparación del daño social, el gobernador de la Provincia usó su discurso ante la Asamblea Legislativa del pasado 1° de mayo para ratificar un rumbo que no sólo carece de legitimidad política y consenso social, sino que además evidencia su rotundo fracaso en los propios términos del “desarrollo” prometido.
“Hasta hace cinco años no conocíamos la economía circular, pero hoy nuestros residuos generan productos ambientalmente neutros, que a la vez ofrecen un rédito”. Lo cuenta José Luis Barrinat, gerente de una cooperativa que reúne a unos 550 pequeños productores agropecuarios en la localidad argentina de Monje.
En las vísperas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desenvolvimiento Sustentable – Rio+20 (2012), hemos sido abordados por una avalancha venida de los activistas internacionales que denunciaban los peligros de la economía verde, tan propalada por los medios y las grandes ONG ambientalistas, con la anuencia de políticos ideológicamente alineados, tanto con la derecha como con la izquierda, en este continente latinoamericano-caribeño.
– Ecologistas en Acción y el Observatorio de la Deuda en la Globalización hacen pública la traducción de un informe de Corporate Europe Observatory, Food & Water Action Europe y Re:Common.
Casi 20 años después de que se prohibiera, la lenta aunque progresiva retirada de este material cancerígeno hace que en la provincia siga muy presente sobre todo en tuberías, naves y viviendas sin reformar de la segunda mitad del siglo XX