Cada vez más testimonios, expertos y análisis describen una operación de presión desde territorio marroquí. El Gobierno español habla de «ataque», Europa de «amenaza híbrida» y Rabat se presenta como la solución. Entre medias aparecen el Sáhara Occidental, Argelia, Estados Unidos e Israel. Pero quizá estemos complicando demasiado la pregunta principal.