Hay muchas lecciones que aprender de la última guerra contra Irán, orquestada por Israel. La primera y más contundente es que la guerra ha resuelto precisamente la crisis que ella misma había creado.
Hay muchas lecciones que aprender de la última guerra contra Irán, orquestada por Israel. La primera y más contundente es que la guerra ha resuelto precisamente la crisis que ella misma había creado.
Este torneo improvisado, celebrado en un territorio devastado por los sistemáticos ataques israelíes, ofrece un respiro y entretenimiento a la población asediada.
Una comisión de investigación internacional con mandato de la ONU ha acusado a Israel de «apuntar» a matar contra los niños palestinos en la Franja de Gaza, y ha denunciado una vez más que se está cometiendo un «genocidio».
Analista durante años en el International Crisis Group, con sede en Ramala, hoy preside el consejo de Al-Shabaka, la red de análisis político palestino, y dirige la sección de libros de la Journal of Palestine Studies.
Israel ha perdido el relato, sí, pero el desvío de atención hacia Irán y Líbano y el apoyo político y militar de Estados Unidos le permiten seguir ganando terreno en su proyecto colonial de anexión territorial y apartheid.
Defender Khan al Ahmar es defender mucho más que un lugar. Es defender el derecho de Palestina a no ser partida en pedazos.