Veinticinco años antes de que Israel se estableciera sobre las ruinas de la Palestina histórica, un líder sionista judío ruso, Ze’ev Jabotinsky, sostenía que un Estado judío en Palestina sólo podría sobrevivir si existía «detrás de un muro de hierro» de defensa. Jabotinsky hablaba en sentido figurado, pero los líderes sionistas que siguieron sus enseñanzas acabaron convirtiendo el principio del muro de hierro en una realidad tangible. Israel y Palestina están ahora desfigurados por interminables muros, de hormigón y hierro, que zigzaguean dentro y alrededor de una tierra que debía representar la inclusión, la armonía espiritual y la coexistencia.