El arte de la guerra, con un vaso de vino

Fuentes: Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

PARÍS – Ahí estaba, mágicamente vacía, en un rincón discreto, nunca vislumbrada por el magma turístico: mi pequeña mesa favorita desde los años ochenta en el Café de Flore en St Germain. Tomé posesión, pedí una tostada con queso derretido y un vaso de Chablis, y volví a lo mío, leyendo y observando el paso del mundo por primera vez desde la caída del Rey Sarko.

Primera impresión: ¿dónde diablos está mi librería? La venerable La Hune, directamente frente a mi ángulo de visión, parecía haber sido víctima de un misil; gracias a Zeus se había mudado cerca. Segundo, una impresión más auspiciosa: el Flore estaba libre de BHL; es decir del filósofo francés Bernard-Henri Levy, también conocido como BHL, estaba ocupado promoviendo su próxima guerra en algún otro sitio.

BHL no es solo filósofo/escritor/cineasta; es ante todo el director ejecutivo de una gigantesca operación de relaciones públicas erigida a la gloria perenne de BHL. Virtualmente domina la arena cultural francesa, del mismo modo cómo Christopher Hitchens pensaba que la dominaba en EE.UU. y Gran Bretaña.

Tal vez vivimos en tiempos chabacanos; ojalá Sartre estuviera vivo para patear a BHL de vuelta a su kindergarten intelectual. BHL llegó recientemente al Festival de Cine de Cannes llevando como mascotas a un grupo de rebeldes de la OTAN – compañeros de su aventura de «liberación», como ser Mustapha El-Zagizli de Bengasi presentado orgullosamente como «príncipe del shahab», y el general Ramadan Zarmouth de Misrata.

El coronel Gadafi solía poner su tienda en Roma y potentados occidentales besaban la bastilla de sus primorosas túnicas. Los rebeldes de la OTAN, por su parte, parecían deslumbrados y confundidos ante la explosiva experiencia de la alfombra roja de Cannes.

Crucialmente, junto a sus mascotas libias, que se quejaban por la «unidad de la revolución», BHL también llevó -qué más iba a ser- mascotas sirias: dos kurdos y dos personajes sospechosos con gafas oscuras y cabezas cubiertas por banderas sirias, descritos como «combatientes que habían abandonado Siria en secreto solo unas pocas horas antes para descubrir El juramento de Tobruk .

Por lo tanto ahí estaba el adverado sionista BHL llevando a sus simbólicas mascotas árabes a que vieran la première mundial de su nueva cinta; sí, todo tenía que formar parte de otro ejercicio de relaciones públicas para glorificar a BHL. Después de ganar prácticamente solo la guerra libia -según su propia «narrativa»- BHL estaba subrayando que «lo que se hizo en Bengasi no fue más fácil que lo que se debiera hacer en Homs». Camarero, tráigame un sándwich de cambio de régimen con mi Chablis.

Le guerre, c’est moi

En cuanto a la película, que ahora es proyectada en Francia, y que ya fue vendida al mercado estadounidense, podría aspirar a cualificarse como una obra surrealista digna de Alfred Jarry. Pero como pavo real hiperactivo, BHL carece totalmente de algún rasgo de autodesprecio, lo que queda es BHL el director de cine filmándose como factor de historia. Es como termina una tradición centenaria literaria/filosófica francesa: el Intelectual como Belicista.

Todo el asunto está editado con -¿qué iba a ser?- una continua voz en off de BHL, un monólogo-catarata neo-Proustiano flirteando con Sun Tzu. BHL vaga por las calles de Bengasi a la busca de un héroe rebelde posmoderno; y lo encuentra personificado por Abdul OTAN Jalil.

La escena está entonces preparada para que BHL de Arabia presente su poema épico de liberación, vestido permanentemente en chaqueta negra, con su blanca camisa Charvet meticulosamente abierta para mostrar su piel blanca, y su teléfono satelital pegado a una oreja, desde los desiertos y montañas a los salones del Palacio del Elíseo y -por supuesto- el Café de Flore, que se revela a una deslumbrada delegación libia.

 

Todos, desde el Rey Sarko a la Reina Hillary «fuimos, vimos, murió» Clinton, y David de Arabia Cameron, son manipulados como extras en una guerra de liberación urdida por BHL. ¿A quién le importa lo que pasó realmente en Libia, como informamos durante meses en Asia Times Online ?

BHL presenta inevitablemente el ahora infame llamado telefónico que supuestamente convirtió al Rey Sarko a favor del cambio régimen. El propio Sarko alimentó el mito, cuando dijo a la televisión francesa en marzo de 2011 cómo ese llamado lo llevó a reunirse con los rebeldes de la OTAN e iniciar una ofensiva franco-británica. Es basura. El cambio de régimen ya había sido decidido en París desde octubre de 2010, cuando el jefe de protocolo de Gadafi desertó hacia Francia.

Ahora BHL está ocupado recordando al nuevo presidente francés François Hollande si «Francia hará por Hula y Homs lo que hizo por Bengasi y Misrata». Bueno, la coalición de los dispuestos ya ha sido formada: Francia, Gran Bretaña, EE.UU., Turquía y la Liga Árabe controlada por el Consejo de Cooperación del Golfo. Se llaman «Amigos de Siria» y decidirán sus próximos pasos hacia el cambio de régimen en París a principios de julio.

BHL admite que «salvar el euro es una obligación imperiosa», pero es posible que el drama griego no impida que Hollande haga un llamado telefónico, como BHL lo hizo con su predecesor el Rey Sarko, y convenza a Rusia y China que el terror estatal en Siria ha pasado a la historia. BHL, por supuesto, no reconocería el terror estatal israelí contra los palestinos incluso si un tanque del ejército israelí lo fuera a aplastar. En todo caso, si Hollande no reacciona, BHL se acercará a David de Arabia Cameron.

BHL insiste en que hizo El Juramento de Tobruk para Siria. En Libia, dice, hubo «una verdadera coalición con países árabes involucrados en una coalición con fuerzas de los Emiratos y Qatar».

Esto debe sonar como un adorable «los montes están vivos con el sonido de la música» al Emir de Qatar. Después de todo, Qatar ya compró la mitad de la Place Vendôme, gran parte de los Campos Elíseos, y casi todo entre Madeleine y Opera.

BHL haría bien en llamar personalmente por teléfono al francófilo Emir y pedirle que financie la próxima guerra. Pero, espere un poco: Qatar ya está armando a los rebeldes sirios. ¿El próximo paso para BHL?: Irán.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge . Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: [email protected]

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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/NF14Ak02.html

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