Recomiendo:
0

Honduras

El pensamiento usurpado

Fuentes: Rebelión

Lo que no está en la lengua no puede ser pensado, por eso en la novela «1984» que George Orwell escribió entre 1947 y 1948, un sistema político implantaba una «neolingua» – un idioma aparte digamos- basado en empobrecer el lenguaje, eliminando palabras y conceptos con el objetivo de limitar el pensamiento. La gran mayoría […]

Lo que no está en la lengua no puede ser pensado, por eso en la novela «1984» que George Orwell escribió entre 1947 y 1948, un sistema político implantaba una «neolingua» – un idioma aparte digamos- basado en empobrecer el lenguaje, eliminando palabras y conceptos con el objetivo de limitar el pensamiento.

La gran mayoría de los poderes siempre han intentado limitar el pensamiento y la conciencia, por supuesto que con diversos matices.

Hace pocos días un cable informativo de la agencia Prensa Latina disparó esta nota.

El golpe de Estado dado por militares y civiles hondureños nos hace retroceder en el tiempo, es probable que muchos de los autores intelectuales de esa asonada hayan leído «1984». Si no lo han hecho, lo que es seguro es que son conscientes de los riesgos que implican las palabras para su poder usurpado (por eso eliminan palabras y conceptos con el objetivo de limitar el pensamiento).

Presten atención al cable de Prensa Latina:

Tegucigalpa, 14 ago (PL) Las palabras crisis y polarización fueron vedadas para la prensa que defiende el golpe de Estado en Honduras, en una estrategia para distorsionar la realidad nacional, reveló hoy Radio Globo.
En su noticiero estelar de la noche, la emisora informó que los directivos de medios de difusión fueron citados a la cancillería para explicarles una nueva campaña de propaganda que se pondrá en marcha a partir de mañana.
El director de la emisora, David Romero, explicó que en el encuentro de les explicó a los responsables de los medios de prensa afines al golpe militar que no deben emplear la frase «crisis política» para referirse a la situación del país.
Añadió que le indicaron a esos directivos que esa expresión debe ser sustituida por la argumentación de que Honduras vive «una situación política eventual debido a una sucesión presidencial».
Otra palabra prohibida es polarización, pues con ella se indicaría que en la nación hay un enfrentamiento de dos sectores, lo que contradice la versión de los golpistas de que todo está normal, agregó.

Esto demuestra como operan los dictadores para limitar el pensamiento de los hondureños, y también nos da la verdadera dimensión del significado de conceptos como la libertad de expresión o la independencia de los medios hondureños, que sin pestañar obedecen las órdenes dictadas por el poder.

Uno de los medios que apoya el golpe y e intenta limitar el pensamiento de los hondureños es el diario El Heraldo. Es de suponer que sus representantes han estado en esa reunión. El Heraldo es parte de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), pero este organismo no ha pronunciado ni una palabra acerca de esta evidente censura aplicada por los golpistas.

Los medios de comunicación están una vez más en el centro de la escena, su apoyo al golpe de Estado les ha hecho merecedores del repudio popular y el pasado fin de semana la cuestión llegó a mayores cuando desconocidos lanzaron 5 cócteles molotov contra las instalaciones del mencionado periódico.

Este hecho sí que mereció la condena expresa de la SIP. «No claudicaremos en reclamar a los gobernantes que se proteja la actividad de la prensa y permita el libre ejercicio del derecho a informar y estar informado», expresó el presidente de la Comisión SIP de Libertad de Prensa e Información, Robert Rivard, del periódico San Antonio Express-News.

Para la SIP sólo resulta una afrenta contra el libre ejercicio del derecho a informar las 5 molotovs; que el gobierno le diga a los diarios qué palabras deben utilizar para informar a los ciudadanos sobre lo que ocurre en el país, es algo totalmente natural y no atenta contra ninguna libertad.

Limitar el pensamiento no es patrimonio de las dictaduras clásicas y fáciles de identificar. En mayo de este año, el presidente de de Estados Unidos, Barack Obama, le pidió a la justicia de su país que impida la publicación de 44 fotografías que evidenciaban las torturas perpetradas contra afganos e iraquíes por parte del personal militar norteamericano que ocupa esos países.

Lo que no está en la lengua, no puede ser pensado decíamos al inicio. Podríamos decir que si estas fotos no se difunden, los actos de tortura que ellas muestran no pueden ser pensadas por la sociedad estadounidense. Sus ciudadanos simplemente no pueden tomar conciencia de lo ocurrido. Claro que esta decisión que apunta una vez más a limitar el pensamiento es disfrazada de manera tal de ocultar el simple hecho de la censura. «Las implicaciones de seguridad nacional de semejante información no han sido presentadas en su totalidad a la corte» dijo Obama para justificar la orden.

El autor de estas líneas nació y vivió la mayor parte de su vida en Argentina, y allí distintas dictaduras también estaban muy conscientes de que lo que no está en la lengua no puede ser pensado.

Los argentinos no podíamos pensar que el último gobierno militar que tuvimos era una dictadura. Por eso los genocidas lo llamaron «Proceso de Reorganización Nacional» y los medios no tuvieron ningún empacho en repetirlo y sustentarlo.

Para «reorganizar» el país, esos militares secuestraron, torturaron y desaparecieron a miles de argentinos, a los que los golpistas y los medios de comunicación llamaban «elementos subversivos». Como no existían en la lengua no podían ser pensados, no eran seres humanos.

Eso fue en 1976, pero 21 años antes, cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por otro golpe en 1955, los militares de entonces promulgaron el decreto 3855/55 que abolía el Partido Peronista por su vocación «liberticida».

Ese documento es una pieza histórica, merecería publicarse su contenido completo, pero por cuestiones de espacio remitiré únicamente sus artículos primero y tercero, en los que puede leerse lo siguiente:

«Queda prohibida en todo el territorio de la nación:
a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o la propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter, o pudieran ser tenidas por alguien como tales, pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones peronismo, peronista, justicialismo, justicialista, tercera posición, la abreviatura P, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales Marcha de los muchachos peronistas y Evita capitana, o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa, o fragmentos de los mismos.
b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina, artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter, o pudieran ser tenidas por alguien como tales, creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del peronismo.
El que infrinja el presente decreto-ley será penado:
a) Con prisión de treinta días a seis años, y multa de m$n 500,- a m$n 1.000.000,-
b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial;
c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, con clausura definitiva, cuando se trate de empresas comerciales.Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución.»

La proscripción del peronismo duró 18 años, en los que miles de argentinos enterraron e incluso tapiaron en sus paredes los símbolos prohibidos para recuperarlos en 1973.

Afortunadamente esta nota que acabo de escribir puede ser publicada, quiere decir que está en la lengua y puede ser pensada. De este privilegio no pudieron gozar por largos años millones de argentinos. Es el mismo privilegio de poder promover masivamente el pensamiento, que tristemente hoy les están usurpando a los hondureños.

http://andressallari.blogspot.com/