A Quique Soto, intelectual, liberal y colaborar de Villeda Morales.
Después del golpe de Estado (junio 2009), el Partido Liberal, de Soto, Rosa y Villeda Morales, dejó de existir. Las encuestas de 2009 daban como ganador a Elvin Santos, pero perdió a no querer aceptar que lo sucedido con Manuel Zelaya Rosales fue un golpe de Estado y no sucesión democrática presidencial.
En 2025, se pensó que con Salvador Nasralla el Partido volvía a ser el de antes, pero le robaron las elecciones y la mayoría de diputados electos, muchos de ellos y ellas, con calzón o calzoncillo azul, decidieron hacer un pacto con el Partido Nacional en el poder, cuyas políticas y acciones son contrarias al ideario y prédica del liberalismo, en la carrera de sacar a Libertad y Refundación (LIBRE) del poder y representación en órganos electorales.[1]
Esta alianza bipartidista la lideró un diputado, Jorge Cálix, de vuelta al Partido Liberal después de renunciar a LIBRE en respuesta a la falta de apoyo de “Mel” Zelaya para presidir el Congreso de la República en el Gobierno de Xiomara Castro (2022-2026); que no fue electo por el voto directo de la población y en conjunto con diputados del lado «oscuro” del Partido (aquellos que no comparten el ideario del Partido, ligados al narcotráfico y que obtienen muchos beneficios apoyando al Gobierno nacionalista), grupos empresariales corporativos, a los que se suman los tarifados de la prensa mediática.
No se consultó a Salvador Nasralla de esta decisión que, a no dudarlo, levantó el Partido (léase de 300.000 votos a 1,45 millones de votos obtenidos en las elecciones de noviembre de 2025), y más bien, de acuerdo a la diputada Niroska Elvir, los nuevos dirigentes “chapuceros” quieren sacarlo del mismo, en tanto no tendrán ninguna opción en caso que decida lanzarse de nuevo por la presidencia de la República o poyar a otro candidato del partido o de LIBRE, pero que no sea Rixi Moncada, candidata de Manuel Zelaya.
Esta Alianza bipartidista (nacional-liberal), más temprano que tarde pasará la factura a los liberales, tal como sucedió con el golpe de Estado, en tanto elGobierno de Nasry Asfura, denominado gobierno de la “Racha”, no arranca, o a la sumo, sus decisiones afectan al pueblo hondureño, especialmente a la población de bajos recursos.
Para muestra un botón:
a) Los precios de los combustibles no paran de subir y el Gobierno se resiste a renunciar a parte del ingreso que obtiene por impuestos.
b) Hay aumento del precio de los alimentos, sin compensación productiva y social.
c) El tipo de cambio, no obstante la acumulación de reservas internacionales, van en aumento (más lempiras por dólar) y hay evidencia de corrupción “negra” en el Banco Central.
d) El programa compensatorio tradicional (llámese bono diez mil, red solidaria, etc.) no está operando.
e) Con la merienda escolar no hay evidencia que la recibirán los niños y niñas en su totalidad.
f) Cercenamiento del presupuesto de la UNAH, superior a los 590 millones de lempiras que afecta la construcción de obras de infraestructura y programa de apoyo a los estudiantes.
g) Ley de empleo a tiempo parcial aprobada que precariza más el trabajo.
h) Han vuelto con más fuerza los apagones de luz eléctrica y se habla de abrir de nuevo el expediente de la privatización de la empresa de energía eléctrica (ENEE), con nueva ley del sector con contrato amarrado y dedicatoria para empresarios gringos en asociación con los “turcos”.
i) La construcción de hospitales iniciada en el Gobierno de Xiomara Castro corre el riesgo de abandonarse. Se denuncia el desvío de fondos para tales propósitos, con la venía de los OFIS.
j) La criminalización de la protesta campesina y la pérdida de sus derechos por acceso a tierra y legalización de activos productivos, al aprobarse la Ley para el Fortalecimiento y Protección del Sector Agroindustrial.
Todo lo anterior ha llevado a los llamados “auténticos” liberales, que para Aníbal Delgado Fiallos, economista y político ya fallecido y uno de los auténticos que no solo conocen la historia del partido, sus luchas y obras en beneficio del pueblo, a proponer la conformación de una corriente interna del partido para competir en elecciones internas y generales de 2029, ya que con lo que se tiene en la actualidad no se puede competir y el voto castigo de la población será manifiesto.
Esta corriente denominada Tercera República Liberal (TRL), propuesta por el licenciado Jorge Illescas, no debe permitir la participación e involucramiento de la mayoría de diputados liberales actuales, pero sí de aquellos del Movimiento de Salvador Nasralla y que, tal como demuestran algunas de las decisiones tomadas en el Congreso Nacional, se mantienen fieles a su líder. El problema es la “mezcla” prematura, donde los diputados y dirigentes contaminados buscan con reuniones financiadas por el bipartidismo involucrar a aquellos tipificados como auténticos.
La pregunta que surge, revisando las experiencias del Partido en elecciones pasadas, es cuál será el rol de Carlos Flores Facusse y Yani Rosenthal en este movimiento. Si participan de entrada, el mayor perjudicado sería el mismo movimiento y los dirigentes jóvenes no contaminados, ya que tienen el mote de liderar el lado “oscuro” del partido liberal, apoyar a Jorge Calix en el asalto al partido y permitir el fraude elector mandando al congelador a Ana Paola Hall, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), cuando Salvador Nasralla exigía conteo y reconteo de votos.
Para dirigentes liberales de base del Distrito Central como Octavio Pineda, miembro del movimiento de Salvador Nasralla, el liderazgo de este movimiento deberían llevarlo jóvenes liberales, caso de José Simón Azcona Bocock, que no solo ha demostrado ser un empresario de éxito y no estar contaminado con la corrupción, sino también en devolver la historia de Honduras al promover y editar las obras de los más grandes intelectuales hondureños, donde destacan los dirigentes liberales y promotores de la primera y segunda república, caso de Marco Aurelio Soto, Ramón Rosa y Ramón Villeda Morales.[2] Deberán sumarse Rafael Delgado en la Costa Norte de Honduras, Eduardo Martel e Iroska Elvir.
Para la abogada Karla Romero, apoderada legal de Salvador Nasralla, la candidata del Partido Liberal para las elecciones de noviembre de 2029 sería la actual embajadora de Honduras ante la Organización de las Naciones Unidas ( ONU), abogada y diplomática Mary Elizabeth “ Lizzy” Flores, hija del expresidente Carlos Flores Facusse. Aunque no se dice, lideraría el movimiento de TRL e incorporaría a los demás dirigentes y aspirantes, caso de José Azcona Bocock. Ello supondrá además, la participación de Salvador Nasralla en el movimiento y la negociación de un cargo político para su esposa, Niroska Elvir (caso de la presidencia del Congreso Nacional), entre otros compromisos.
Hay que tomar en cuenta que la Tercera República a la que aspira la dirigencia no contaminada del Partido Liberal no es estar a favor de la venta del territorio nacional e inversión extranjera (depredadora de los recursos naturales, fuentes de agua y culturas indígenas), precarización del trabajo y destrucción de las economías campesinas y acceso a la tierra. Es a favor de la vida humana, sea acceso a la salud, educación, vivienda digna y alimentos básicos, que no puede proveer en un país como Honduras el mercado liderado por empresarios corporativos y premiados por el fisco con exoneraciones fiscales de por vida.
No se trata además, contrario a la propuesta de varios políticos del lado “oscuro” y miembros del Central Ejecutivo del Partido Liberal, de aceptar como válidas propuestas de neoliberalares “bastardos” y libertarios que miran al Estado como el principal enemigo para el desarrollo, pero haciendo negocios “turbios” y asaltando los fondos públicos; se trata, al menos, de construir un nuevo Estado, más democrático, participativo y menos corrupto con apoyo de países y cooperación externa.
Estas nuevas elecciones previstas para noviembre 2029 constituyen quizá la última oportunidad para que el Partido Liberal no contaminado ni en alianza con el Partido Nacional pueda acceder al poder, rescatando su identidad histórica y liderazgo en las transformaciones económicas y sociales que ocupa el pueblo hondureño.
Notas:
[1] En la actualidad, diputados del lado “oscuro” del Partido Liberal en alianza con el nacionalismo, llevan una carrera contrarreloj para eliminar la participación de los representantes del Partido LIBRE en los Órganos Electorales, nombrando sustitutos que se prestaron para el fraude o miembros de otros partidos que gozan del respaldo del Partido de Gobierno.
[2] Marco Aurelio Soto fue presidente provisional de Honduras a la edad de 29 años y Ramón Rosa Secretaria General 17 años entre 1876 y 1893, falleciendo a la edad de 45 años. En el caso de Villeda Morales, fue presidente de Honduras a la edad de 48 años y falleció a los 62 años. Se considera a Soto y Rosa los impulsores de la reforma liberal, al separar la iglesia del Estado, fomentar la atracción de inversión extranjera en el sector minero y agrícola y la reforma educativa. Villeda Morales aprobó el Código de Trabajo, la denominada primera ley de reforma agraria, Instituto de Seguridad Social y Hospital Materno Infantil.
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