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A propósito de los recortes anunciados por la Merkel para Alemania

El problema es el sistema, no un país

Fuentes: Gara

El recorte del gasto anunciado ayer por Angela Merkel aborta una línea de argumentación sobre la crisis europea que estaba adquiriendo mucho peso, esto es, aquella que acusaba a Alemania de establecer las medidas que deberían tomar el resto de países europeos sin explicar cuáles iban a ser los ajustes a aplicar en casa. Esa […]

El recorte del gasto anunciado ayer por Angela Merkel aborta una línea de argumentación sobre la crisis europea que estaba adquiriendo mucho peso, esto es, aquella que acusaba a Alemania de establecer las medidas que deberían tomar el resto de países europeos sin explicar cuáles iban a ser los ajustes a aplicar en casa. Esa perspectiva se construía hasta ahora desde un punto de vista populista y simplista, culpando a los alemanes para, al menos en el caso del resto de mandatarios europeos, esconder su propia responsabilidad. También se ha especulado mucho sobre hasta qué punto Merkel no se estaba escondiendo detrás del FMI para amortiguar el coste político que promover tales medidas podría tener en Europa. Lo cierto es que Merkel ha demostrado que está de acuerdo con la ideología que subyace a esos ajustes y que apuesta por ellos, también desde su gobierno.

A falta de conocer los detalles, las medidas presentadas por la canciller alemana son incluso más severas que las del resto de países. El reparto por sectores de los recortes también es diferente. Por ejemplo, Merkel propone reducir el gasto del Ejército y amortizar cerca de 40.000 plazas de militares. Algo que la izquierda ha planteado en otros estados sin recibir respuesta. No deja de ser cierto que el punto de partida del Gobierno alemán en este nivel es diferente al griego o al español, cuyas reconversiones y privatizaciones previas dilapidaron el proyecto de sociedad del bienestar antes de que se empezase a construir. Tampoco cabe olvidar aquí que algunas de las grandes beneficiarias de aquellas operaciones en el sur europeo fueron las empresas alemanas.

El argumentario contra esta crisis no se puede construir con elementos conspirativos en torno a ciertos países o personajes; se debe basar en una crítica estructural del sistema. De ahí saldrá un alternativa capaz de desarrollar modelos concretos sobre el terreno -desde el local hasta el continental, pasando por el nacional- en los ámbitos político y económico.

http://www.gara.net/paperezkoa/20100608/203685/es/El-problema-es-sistema-no-pais