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Entrevista a Christian Duarte, joven militante del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado

Honduras, ante un nuevo zarpazo, una nueva generación lucha por la dignidad

Fuentes: Patria Grande

No es difícil que los latinoamericanos nos encontremos en el lenguaje de rebelión cuando compartimos una historia común, un sentido de liberación que entrelaza las gestas populares más allá de las fronteras que dejaron Virreinatos y Capitanías Generales. Fue así como encontramos a Christian David Duarte Chávez, estudiante de ingeniería mecatrónica en la Universidad Tecnológica […]

No es difícil que los latinoamericanos nos encontremos en el lenguaje de rebelión cuando compartimos una historia común, un sentido de liberación que entrelaza las gestas populares más allá de las fronteras que dejaron Virreinatos y Capitanías Generales. Fue así como encontramos a Christian David Duarte Chávez, estudiante de ingeniería mecatrónica en la Universidad Tecnológica de Honduras, centro de estudios que él mismo califica como «un nido de niños mimados que luego se convertirán en oligarcas, un nido de golpistas».

Todo empezó con la difusión que hace Christian a través de la Internet de la obra del escritor hondureño escritor Longino Becerra, quien entre otros legados, retrató el horror de las dictaduras en Honduras. Las del pasado. Hoy hay en esa nación centroamericana una dictadura del presente, del siglo XXI digamos, y Christian Duarte, es a los 18 años, un militante del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado.

Así comenzó nuestro diálogo:

Tal como lo dicen la mayoría de los medios de comunicación hondureños y las grandes agencias internacionales, ¿todo está tranquilo en Honduras?

Igual que en muchas situaciones sociales de represión en dictaduras, en las que los medios juegan un papel fundamental para que la gente no se de cuenta del fondo del asunto, aquí en Honduras, como en la historia, eso es falso.

Honduras está en plena convulsión social. Las manifestaciones populares son a diario y la represión es paralela a los actos y en un punto más adelante perpendicular hasta cortar totalmente la manifestación sea con palos de hierro, tubos rellenados con concreto, toletes, gases lacrimógenos, tanquetas con químicos que dañan la piel, lo que sea para agredirnos e infundirnos miedo. Las muertes continúan, hace poco murió un líder sindical de un balazo en la cara.

Honduras no está tranquila, en los barrios y colonias de todos los departamentos hay manifestaciones a diario y a diario hay represión policial-militar.

¿Imaginaron los jóvenes hondureños que se repetirían en su país escenas que pudieron haber vivido sus padres con respecto a la represión, la tortura, la dictadura, la violación sistemática de los derechos humanos?

La verdad no, nos mirábamos ajenos a aquella realidad tan negra y manchada de sangre y lágrimas. Jamás pensamos que se gestaría otro golpe de Estado en la historia de Honduras. El día del golpe los recuerdos de la época que nuestros padres vivieron en carne propia calaron en nuestro espíritu y nos hicieron estremecernos de miedo. Pensamos automáticamente en los secuestros a la orden del día, en las torturas, las muertes llenas de saña, las cartas amenazadoras, las extremidades de los desaparecidos apareciendo en los diarios una a una… Nuestra mente se plagó de masacres contra el pueblo y odio a los militares. Pero también recordamos la hidalguía de las personas que lucharon y perecieron, y nuestro pecho se infló de nuevo y nuestra mente recobró la fuerza.

¿Cómo se ha vivido dentro de la universidad hondureña las acciones de la dictadura?

En los primeros días de agosto la universidad recibió la visita de un candidato presidencial, considerado golpista por su postura a favor de Micheletti. Fue abucheado y bañado de agua por la gente que expresaba su repudio hacia aquel parásito social. Al día siguiente de su visita, la universidad vio algo que prácticamente jamás había ocurrido: un contingente policial fuertemente armado y dando rienda suelta a sus armas, agrediendo a muchos y haciendo explotar un auto. Pero los jóvenes no nos dimos por vencidos y, sin M16 o chalecos antibalas, los sacamos de nuestra Alma Mater.

Los profesores tienen prohibido hablar de política porque serán acusados de sedición y traición a la patria.

Fútbol y dictadura, leíamos un texto que publicabas en la red sobre la coincidencia de las dictaduras y su represión en momentos en los cuales Honduras se ha clasificado a un Mundial de fútbol. ¿Cómo viven los jóvenes, generalmente los más apasionados en el tema deportivo, esas contradicciones, de celebrar o dejar de celebrar los logros de su selección en el contexto de vivir una dictadura? ¿Ha usado la dictadura el fútbol como vía de escape?

Con decir que hicieron un comunicado al nomás finalizar el partido y dieron feriado nacional el día siguiente, además de que invitaron a los seleccionados a la Casa Presidencial. Te imaginás la magnitud de la importancia de tal logro futbolístico para esta sociedad (no es que yo no esté feliz, desgraciadamente la coyuntura social no me permite gozar del todo) y la forma de querer utilizar la clasificación al mundial como vía de escape.

Curiosamente se da esa similitud, esperemos que esta similitud no se extienda a todos las circunstancias, de ser así, sería aterrador.

Pues toda la población (excepto los más consecuentes, o como otros los llamarán: amargados, me incluyo) salió a celebrar, toda una hecatombe, como lo anunciaban los diarios golpistas. Pero al día siguiente de nuevo a reanudar las actividades del Frente Nacional de Resistencia (FNR) pues la lucha continúa a pesar de la utopía cumplida.

Para quienes estudiamos desde afuera lo que pasa en Honduras, observamos que la dictadura removió y despertó al movimiento social y popular progresista y que ya ese movimiento va más allá de sólo la restitución del presidente Zelaya. ¿compartes esa opinión?, ¿la resistencia hondureña avanza hacia expectativas más allá, como por ejemplo: restitución y además Constituyente?

Casi siempre las cosas tienen un lado positivo, en este caso, como tú lo mencionas, es precisamente el despertar de la conciencia social de una gran parte de la población. Ahora las personas identifican a los corruptos y los señalan en grafitis o rayando sus nombres en las paredes. Ahora ya no nos quedamos callados y no soportaremos la bota militar pisar nuestra bandera, ¡jamás!

La población está cansada de estar sumida en la miseria y la indigencia, queremos un cambio que asegure nuestro futuro, por eso tenemos muy claro que ésta lucha va más allá de la restitución y se extiende a la Constituyente para garantizar un gobierno íntegro, justo y que de a los pobres.

Hasta ahora no se han observado mayores fisuras en las Fuerzas Armadas y tal parece que la gran mayoría apoya el golpe. ¿cómo concebir conquistar los cambio, mientras la fuerza de las armas está unida al poder económico que se instaló con Micheletti?

Por más que de ambages la gente está conciente que el diálogo es un fiasco total. Que la OEA, la ONU y todas los grandes elefantes blancos que pretenden centralizar el poder y controlar el mundo, no pueden más que repudiar el golpe. ¡Lo que nos es de gran ayuda! Pues nuestro dictador misántropo les hará caso al instante. Somos conscientes de que las reuniones que se dan entre embajadores no resolverán nuestra situación, pues no se puede negociar con un grupo de mercenarios apátridas. Sabemos que la Resistencia Pacífica es paulatinamente degradada moliéndola a palos y saturándola a golpes. El pueblo no resistirá tales atropellos a la dignidad humana mucho tiempo… Y no tardarán en aparecer los grupos armados, a los cuales… mucha gente apoyará.

Gracias Christian, por retratar desde la visión de un joven hondureño lo que pasa en tu país.

Gracias a ti por darnos la oportunidad de expresarnos como miembros de una sociedad. Aunque dolida, Honduras.

Fuente: http://periodicopg.com.ve/?q=node/20420