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La estrategia de defensa de Obama aumentará la amenaza militar en América Latina, África y Asia

Fuentes: CEPRID

Tribunal Dignidad, Soberanía, Paz contra la Guerra – Comité Independecnia y Soberanía para América Latina (CISPAL)

Cada administrador de turno del imperio se cree el elegido por Dios, para imponer en el mundo estrategias económicas, políticas, militares y doctrinas de dominación que conduzcan a la concreción del «destino manifiesto».

El premio Nobel de la Paz Barack Obama no ha escapado a ese particular designio que en enero de 2012 le permitía difundir su Estrategia de Defensa que consiste en trasladar el epicentro de los conflictos bélicos desde Medio Oriente hasta la región Asia-Pacífico, para lo que necesita aliados incondicionales que estén dispuestos a «crear asociaciones» (building partnerships) en forma de «una red de alianzas alrededor del globo», a las que se privilegiará con «transferencia de tecnología, intercambio de inteligencia y ventas militares al extranjero».

Para la ejecución de esa estrategia es vital su «patio trasero y lago privado»; es decir Latinoamérica y el Caribe, zonas en las que mantiene poderosas bases militares y en las que aspira instalar otras como ya ocurrió en Chile, con la base Concón o en Paraguay con golpe de Estado de por medio. El Comando Sur no descansa en la consecución de su objetivo: Profundizar la presencia miliar para dar forma a la doctrina Obama.

El hoy ex secretario de Defensa de los Estados Unidos, León Panetta, en su visita a tres países sudamericanos a bordo del avión militar que lo transportaba declaraba: «Verdaderamente intentamos desarrollar una parte clave de nuestra estrategia de defensa, para reforzar algunas alianzas muy innovadoras en una región del mundo muy importante, que representa un interés clave de seguridad para Estados Unidos». El analista internacional uruguayo, Raúl Zibechi, al referirse a la gira emprendida por el adelantado del imperio expresaba: Panetta realizó tres escalas: en Colombia reafirmó la vocación del Plan Colombia de exportar seguridad a los países de la región, en particular a Centroamérica y México; en Brasil intentó lanzar un anzuelo cargado de promesas para acercar a la sexta economía del mundo a la órbita de Washington; finalmente, en Chile su visita coincidió con la apertura de la primera base militar del Comando Sur en ese país, especializada en la guerra urbana.

Como se ve, sus palabras revelaron los objetivos de la política del Pentágono hacia la región: innovar, modificar y profundizar las políticas de seguridad en línea con la nueva Estrategia de Defensa difundida por el presidente Barack Obama a principios de enero de 2012. En cada uno de los países visitados, el discurso y los objetivos de Panetta fueron adecuados al grado de colaboración actualmente existente y a los objetivos estratégicos trazados.

Con el nuevo Secretario de Defensa del administrador de tuno del imperio, Barack Obama, el ex senador republicano Chuck Hagel y con el nuevo Director de la CIA John Brennan su asesor privado en antiterrorismo, las nuevas estrategias militares cobrarán bríos inusitados y las víctimas inmediatas podrían ser América Latina, el Caribe, África y Asia.

Según Obama, el reemplazo de Panetta, Chuck Hagel es «el líder que se merecen nuestras tropas, que lo ven como uno de los suyos» y el próximo Director de la CIA, John Brennan es «uno de los profesionales de inteligencia más respetados». Los dos van a hacer «el mejor trabajo para proteger a Estados Unidos» porque «estos dos hombres han dedicado sus vidas a proteger nuestro país…» Se sabe que Hagel es un veterano de la guerra de Vietnam y que ha sido un crítico de la guerra de Estados Unidos contra Irak, pero la pregunta obvia es: ¿Quién nos protegerá de Estados Unidos y sus ansias de dominación mundial?

La nueva Estrategia de Defensa o dominación global, responde a los tiempos de profunda crisis económica del capitalismo mundial y su metrópoli hegemónica que impone a sus aliados o gobiernos serviles las teorías, tácticas, estrategias, armas convencionales o de última tecnología según sean las necesidades, métodos y técnicas de combate. Esta metodología tiene una doble finalidad: Convertir al país recipiendario en dependiente total y a la vez en exportador de tesis y técnicas imperiales, naturalmente con previa aprobación de Estados Unidos. Colombia

Colombia y los Planes Colombia y Patriota son claros ejemplos de lo expresado y reafirmado por el ministro de Defensa colombiano Juan Carlos Pinzón al informar a Panetta en su visita a los vasallos del Pantágono, cuando dijo que «por muchos años Colombia se consideró un simple receptor de ayuda, pero desde hace algún tiempo Colombia se ha convertido en un exportador de conocimiento y capacidades». , explicó el ministro de Defensa colombiano Juan Carlos Pinzón en una rueda de prensa junto a Panetta .

Zibechi afirma: «Desde hace años sabemos que Colombia entrena policías y militares mexicanos y ahora también centroamericanos. En enero de 2011 The Washington Post publicó un extenso reportaje en el que aseguraba que Colombia ya había entrenado a más de 7,000 policías y militares mexicanos para enfrentar a los carteles de la droga, con sesiones de entrenamiento en ambos países.

Según el diario, Estados Unidos financia parte de los entrenamientos (ha aportado 9,000 millones de dólares al Plan Colombia) y recurre a los colombianos para sortear el nacionalismo «antiyanki» existente en México. Por su parte, Colombia está intentando posicionarse como un país que puede contribuir a resolver los problemas de seguridad del hemisferio.

Un buen ejemplo de los problemas que suscita la intervención de personal armado de los Estados Unidos, es el reciente escándalo en Honduras a raíz de la muerte de cuatro civiles abatidos por oficiales estadounidenses de la DEA a comienzos de mayo, entre ellos dos mujeres embarazadas. Días después del operativo, la población de Ahuas, el pueblo sobre la costa del Caribe donde se produjo la operación, se amotinó, quemaron edificios del gobierno y aseguraron que los muertos eran pescadores y no narcotraficantes.

Con la crisis y los recortes presupuestarios, la importancia de Colombia como proveedor de servicios de seguridad no hace más que incrementarse. «En el contexto de recursos limitadores en términos de defensa en Estados Unidos, tenemos una oportunidad para asociarnos de forma que esos países puedan convertirse en exportadores de seguridad», según el Pentágono.

No son México y Centroamérica los únicos destinos de esta «innovadora» exportación colombiana. En un país distante gobernado por un presidente progresista, la «ayuda» colombiana en seguridad ha sido denunciada por el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj-Py). Según el informe del organismo, «el gobierno colombiano se ha vuelto el principal asesor del gobierno paraguayo en materia de seguridad», a través de «un acuerdo para recibir asesoramiento, capacitación y acompañamiento desde los organismos de inteligencia y fuerzas especiales colombianas».

La ayuda colombiana se concreta en tres ámbitos: venta de armas, más de 500 fusiles Galil en 2010, asesoramiento y trabajo de inteligencia «con fiscales y jueces, cuerpos especiales de policía, grupos de poder económico como ganaderos y empresarios» y el «adiestramiento de la Fuerza Operacional de la Policía Especializada» . El Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (GAULA) de Colombia, permaneció dos meses y medio en Paraguay instruyendo a 35 policías.

Por último, diversos medios han informado que Colombia entrenó en 2011 a 107 policías de 13 países de la región: México, Costa Rica, Brasil, Ecuador, Guatemala, Belice, Honduras, Bolivia, Paraguay, República Dominicana y Panamá. En ese mismo sentido, Panetta dijo que se propone establecer un Programa de Cooperación Estatal en Colombia y la Guardia Nacional de Estados Unidos para cooperar con otros socios «entre ellos Chile, Perú y Uruguay».

Los blancos de las nuevas «Estrategias de Defensa» de Washington son los pueblos latinoamericanos y caribeños que protestan por sus condiciones de explotación y pobreza y que manifiestan su desprecio al yanqui depredador y glotón de los recursos naturales y humanos y, también son blancos del Pentágono y la CIA, los gobiernos antiimperialistas de la subregión: Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Argentina y a veces el Ecuador, a más de la Cuba revolucionaria y su ejemplo de dignidad heroica.

Chile

Para reprimir a los pueblos en lucha, «financiada por los estadounidenses, en el Fuerte Aguayo de la Armada chilena se edificó -en un tiempo récord- una base para el entrenamiento de soldados especializados en operaciones en ciudades», asegura el periódico chileno El Ciudadano. Se trata de instalaciones construidas en Concón, a 30 kilómetros al norte de Valparaíso, que forman parte del programa Operaciones Militares en Territorios Urbanos (MOUT) del Comando Sur. La base militar chilena de Fuerte Aguayo alberga al Destacamento de Infantería de Marina No. 2, «reconocido como el más preparado de la Armada», que en 2003 «fue usada por suboficiales para reclutar postulantes que se fueran a trabajar en destacamentos de seguridad privada en Irak para la empresa estadounidense Blackwater».

Las instalaciones para guerra urbana (MOUT) se construyeron en sólo seis meses en el predio de la Armada con 465,000 dólares aportados por el Comando Sur, y fueron inauguradas el 5 de abril del año pasado. La base «está compuesta de ocho edificios, uno de dos pisos y el resto de un piso, los que simulan una mini ciudad», adecuada para el entrenamiento en combates urbanos.

Cuando el presidente Barack Obama visitó Chile en marzo de 2011, se firmó entre ambos países un tratado de cooperación con la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (FEMA) y seis meses después el ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, «firmó un acuerdo de cooperación que permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo chileno, ante la eventualidad de que el ejército nacional se vea ´sobrepasado por alguna situación de emergencia´¨.

Chile ha ganado importancia en la estrategia del Pentágono desde que varios países de la región, como Argentina, Bolivia, Uruguay y Venezuela, no envían más tropas al Instituto del Hemisferio Occidental para Cooperación en Seguridad (WHINSEC por sus siglas en inglés) heredero de la Escuela de las Américas. Por el contrario, Chile, que había enviado más de 3,800 soldados a entrenarse en la Escuela de las Américas, está enviando en esta nueva etapa «unos 190 estudiantes cada año desde 2006».

La visita de Panetta a Chile se dio justo en el momento en que se realizaba la tercera fase del ejercicio PKO-A 2012 (Peacekeeping Operations-Americas) coordinada por el Comando Sur. La primera se realizó en Concón y la última en la ciudad de Santiago. Según el ministro Allamand, «en América Latina los tiempos de las intervenciones militares, tanto internas como externas, ya se acabaron, hoy la palabra correcta es cooperación».

Brasil

Estados Unidos sabe perfectamente que Brasil es líder natural de la subregión y, en consecuencia, trata de neutralizarlo o sumarlo a su estrategia global. Panetta expresaba: «Estamos en un punto crucial en la historia de las dos naciones, en que tenemos la oportunidad de forjar un relacionamiento de seguridad nuevo, fuerte, innovador para el futuro. Tenemos una oportunidad verdaderamente histórica de construir una alianza en defensa, una asociación estratégica basada en el interés y el respeto mutuos».

Analizó los cinco aspectos de la nueva estrategia de defensa de Estados Unidos: fuerzas armadas más pequeñas pero más ágiles y tecnificadas; «reequilibrar nuestra postura global para dar destaque al Pacífico Asiático»; construir alianzas de defensa en todos los continentes; mantener la capacidad de derrotar a más de un enemigo a la vez; y «priorizar inversiones en nuevas tecnologías», como sistemas no tripulados, espacio, ciberespacio y operaciones especiales. Entre otras cosas, Panetta afirmó que la nueva estrategia supone la incorporación de nuevas naciones a la seguridad global. En ese marco, defendió un «nuevo diálogo» con Brasil, que en su opinión habría sido iniciado por Obama y Dilma Rousseff en Washington meses atrás. Pero pronunció una frase que revela cómo entiende la asociación: «Con la profundización de nuestra asociación, la fuerza de Brasil será más que nunca nuestra fuerza». En esta frase se resume el pensamiento guía de la nueva estrategia imperial.

Pero, el imperio recibió rechazo a la Estrategia de Defensa de Obama. En Punta del Este, (Uruguay) en la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, Panetta presentó un documento titulado La política de defensa para el hemisferio Occidental, con el que pretendió delinear la estrategia militar del Pentágono con base en «enfoques innovadores, económicos y con una mínima huella». Se enfrentó con varios ministros de Defensa de la Unasur, aunque contó con el apoyo entusiasta de Chile -que se encargó de elevar las propuestas previamente negociadas con el Pentágono- y de Colombia, sus aliados suramericanos.

No pudo impedir que Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Surinam y Venezuela se negaran a aceptar un sistema de «asistencia humanitaria» coordinado por militares, mientras que Guyana y Uruguay se abstuvieron. Y tuvo que tragar el apoyo mayoritario a la soberanía argentina de las islas Malvinas (sólo Estados Unidos y Canadá votaron en contra), sostenía Raúl Zibechi.

Uruguay

Lo dramáticamente raro es que el gobierno del Frente Amplio de Uruguay, presidido por el ex guerrillero tupamaro Mujica, en la actualidad coquetee con el imperio y haya permitido que su patria se convierta en el otro aliado que Estados Unidos buscaba en América del Sur.

Tanto que «militares uruguayos participaron en ejercicios en Florida, sede del Comando Sur, pasando por encima de las autoridades civiles, que suelen enterarse cuando los militares ya están volando. Situaciones muy similares suceden en Argentina, no así en Brasil y Venezuela. El Pentágono negocia directamente con los militares, como si se tratara de «TLC entre las fuerzas armadas». La desarticulación de este modo subversivo de operar generó malestar diplomático en Montevideo y en Buenos Aires, donde también cortaron las alas del grupo militar de Estados Unidos en Argentina».

El Consejo de Defensa Sudamericano de la Unasur tiene una tarea pendiente: concretar la doctrina para una defensa regional coordinada, de tal manera que corte las garras imperiales en su patio trasero que ansían desarrollar la «capacidad para proyectar poder y fuerza», como dijo Panetta. De todas maneras, en Punta del Este, un significativo grupo de países le dijo no a las políticas que Washington que las ensaya desde hace medio siglo, como le dijo el ministro brasileño Celso Amorim, al jefe del Pentágono.

¿Para qué sirven los «Acuerdos estratégicos entre Estados Unidos y Uruguay? Naturalmente para ejercer un férreo control a los subversivos del antisistema, para reprimir a los pueblos. Esa es la vergüenza del gobierno de Mujica que se fue en contra del pensamiento de sus camaradas y, en especial del tupamaro Raúl Zéndic, quien jamás hubiese permitido que su Uruguay del alma, se ate a la estrategia militar del imperio que tiene como objetivo el control total del continente latinoamericano para saquear los recursos naturales, previa represión a los pueblos ahítos de liberación nacional.

«En esa dirección van el establecimiento de un collar de bases militares en todo el Continente. Se acaba de anunciar que en Honduras tendrán la mayor base militar de toda Centroamérica. Paraguay va en camino a ser una enorme base enclavada en el corazón mismo de la América del Sur y Uruguay o Chile, gustosamente sirven para rodear a Brasil y Argentina con tropas del Comando Sur.

Estrategias de EEUU

La estrategia militar imperial para la dominación del mundo contempla el uso discrecional de la ONU para perpetrar invasiones armadas con la OTAN por delante a cualquier país. Para santificar las agresiones militares sirve el Secretario General de la ONU, convertido en vulgar testaferro de los intereses de la Casa Blanca. Para la dominación económica cuenta con los gemelos de la explotación: FMI y Banco Mundial y para alcanzar los objetivos neocoloniales tiene a sus socios de la Unión Europea. No hay que olvidar que, ahora, el imperio privatiza las agresiones armadas con ejércitos mercenarios.

A más de esos «acuerdos estratégicos», «colaboraciones o ayudas humanitarias», Estados Unidos ejecuta otras estrategias de penetración, injerencia y dominación. La más utilizada es la guerra contra el narcotráfico internacional que englobó en una supuesta «seguridad continental» que se va al diablo cuando el imperio defiende sus intereses o de sus aliados como en el caso del Reino Unido y la guerra por las Malvinas que son argentinas.

O recurre a sus bases militares y embajadas, a la CIA, DEA, USAID, NED que le permite «al imperio el estacionamiento de fuerzas móviles que operarán de avanzadillas de futuras invasiones o guerras desde territorios que las fuerzas nacionales controlarán o garantizarán la seguridad de los agresores. En lugar de estacionar enormes fuerzas militares ocupantes se operará desde bases que contengan un número limitado de efectivos cuyas espaldas estarán cubiertas por efectivos criollos que seguramente hostigarán al futuro «enemigo» (del imperio) con los megaoperativos bajo el manto de la «guerra al narco» que podrá incluir – como en México- la actividad de escuadrones de la muerte camuflados como «guerra entre carteles» o sino, directamente como en el pasado, la «variante» de Honduras, los asesinatos cotidianos por parte de los cuerpos de seguridad desde el anonimato.

Es en función de esta estrategia de futuro, qué ya está en desarrollo, que la labor policial se militariza, tanto en mentalidad y armamento como en equipos, usando como pretexto el nivel bélico de «los carteles» y se van haciendo maniobras «en tiempo real» con operativos militares de copamientos de zonas llamadas rojas apuntando a lo que se especula como hipótesis de guerra de futuro: las zonas realmente rojas o rojinegras de la dignidad nacional. Se va acostumbrando a la población y a la opinión pública a que ante los más mínimos problemas se emplearán recursos y potencial de fuego demoledores». O también regresa a la técnica de los golpes de Estado, ahora disfrazados de sucesiones constitucionales, e implantación de gobiernos títeres al servicio del imperio. Esta estrategia funcionó en Honduras y luego en Paraguay

Además, ahora «se hace un reclutamiento de expertos (receta CIA) para controlar, registrar y vigilar a «los antisistema». Los antisistema están en las calles, plazas, carreteras y lugares de trabajo, minas incluidas, en toda Europa, en Chile, en México, en Colombia, en Panamá, en Argentina, en los Estados Unidos ante el antro mafioso del Wall Street. Millones han manifestado su indignación, su descontento, su ira, su desprecio AL SISTEMA que ha sumido en el hambre y la desocupación a la mayoría del pueblo trabajador. Al 99% de la población como bien han expresado los indignados en los EE.UU., ciudadanos norteamericanos todos ellos por cierto. La mayoría seria y honesta de la intelectualidad, de los periodistas, de los expertos y economistas concluyen que EL SISTEMA está podrido, que es un SISTEMA INJUSTO que está llevando a la humanidad a la ruina y a la catástrofe. Es decir que son ANTISISTEMA.

«En esta casa somos antisistema, anticapitalistas, antidemocraciaburguesa, nos asombramos de la capacidad infinita para dar vueltas carnero que tienen algunos. Ya me parecía que tenemos el teléfono pinchado! Qué más querrá saber Bonomi? Estoy seguro que no se propone descubrir si hay otro Dan Mitrione en la Jefatura de Policía. Por el contrario los nuevos agentes de la CIA que operan en el Uruguay cuentan con la protección del «staff» de ex-guerrilleros. Bienvenido León Panetta ex-director de la CIA! Bienvenido Negroponte, hermano de ex-director de la CIA! Ahora sí que la historia está protagonizada por dos demonios, claro que no se enfrentan entre sí, se abrazan tiernamente, intercambian habanos y se mandan a guardar un par de güiskicitos. Viva el capitalismo en serio! Viva la patria! Viva la liberación nacional! Felicitaciones y que duerman tranquilos, proclamaba desde Uruguay, Jorge Zabalza.

Paraguay

En Paraguay, el imperio derrocó al Presidente Lugo para imponer al gobierno de Franco que en pago al favor, según informara Abel Irala en Rebelión, recibió a agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) en calidad de expertos facilitadores de un curso denominado «Aspectos técnicos en gestión y manejo de incidentes de seguridad cibernética», el mismo se desarrolló en Asunción del 12 al 16 de noviembre pasado.

Ese acto «académico» estuvo liderado por el presidente de facto Federico Franco, el embajador de Estados Unidos James Thessin y el estadounidense Neil Klopfenstein, que desde agosto del 2012 es el nuevo secretario ejecutivo del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) dependiente de la OEA (Organización de Estados Americanos).

Pero eso es poco si se considera que Estados Unidos, tras bambalinas orquestó el juicio político «express» contra el presidente democráticamente elegido en Paraguay, Fernando Lugo, el pasado 22 de junio, considerado «ilegal» por los países vecinos, diputados paraguayos se reunían con militares de Estados Unidos, para negociar la instalación de una base militar en el Chaco, un territorio extenso y despoblado en ese país.

«El posible acuerdo bilateral además llevaría al lugar «ayuda humanitaria» de contingentes de tropas estadunidenses» para la población local. Como se sabe la «acción Cívica» y «ayuda humanitaria», que ya han realizado tropas de Estados Unidos en Paraguay, a las que se dio inmunidad diplomática en mayo de 2005, es un esquema de contrainsurgencia, de espionaje y control poblacional y territorial. Irala, agregaba que también los militares del Comando Sur, han marcado el territorio que está sobre el extenso Acuífero guaraní, uno de los más grandes de agua potable del mundo ubicado en la Triple Frontera que tiene Paraguay con Argentina y Brasil.

De acuerdo a los informes militares todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras, están preparados como infraestructura para las tropas de Estados Unidos, que incluso han cavado pozos artesanos, para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad estos no utilizan.

De la misma manera el cuartel Mariscal Estigarribia, situado sólo a 250 Km de Bolivia, tiene una pista de casi tres mil metros de largo, en un país, que tiene escasas Fuerza Aéreas.

Esa pista la construyeron las tropas estadunidenses, e incluso la modernizaron en los últimos años y está diseñada para recibir los aviones Galaxy y otras naves de Estados Unidos portadoras de equipos, armamento en gran escala, como también está preparada la pista de la Base de Palmerola en Honduras . De la misma manera allí pueden ubicarse miles de soldados, si se requiere hacerlo en cualquier momento.»

África

Pero no son sólo «el patio trasero» y «el lago particular», los objetivos geopolíticos del imperio. Sus garras se extienden a todo el mudo y África se ha convertido en punto clave de la «Estrategia de Defensa» de Obama que «se aprovecha de las protestas contra las embajadas estadounidenses en Egipto, Túnez y Libia -que se iniciaron con un asalto mortal con ametralladoras y lanzagranadas RPG contra el consulado estadounidense en Bengasi, y que más tarde se extendieron -como un reguero de pólvora- a Yemen y a Sudán, fueron acciones militares perfectamente coordinadas que tienen menos que ver con el trailer de una película en la que se denigra al Profeta que con una acción de represalia contra Estados Unidos.

África comienza a ocupar el centro de la escena en la política exterior de Estados Unidos, por el control de los recursos energéticos. En esta parte del mundo se hallan las mayores reservas de hidrocarburos y minerales estratégicos, pero también una creciente presencia económica de la República Popular China como socio o consumidor de los países del área se ha incrementado, que alcanza la cifra de 5.500 millones de dólares anuales de inversión. Predominio que las administraciones estadounidenses no han podido impedir. Con ese objetivo, el despliegue de pequeños equipos de fuerzas especiales de Estados Unidos por todo el territorio africano, desde meses antes de que asesinaran al embajador Christopher Stevens en Libia, se condice con la campaña mediante la que el Council on Foreign Relations (un think tank republicano) azuza a la opinión pública sobre un supuesto aumento de la actividad terrorista con base en la región. El Africom (el Comando para África del Pentágono) no reconoce abiertamente la presencia de sus tropas en distintos países africanos, que tendrán capacidad operativa para intervenir en el rescate de rehenes o atacar cualquier objetivo vinculado al terrorismo, pero la llegada de drones Predator (aviones de combate no tripulados) augura una mayor intervención estadounidense en la zona.

Analistas como Nile Bowie, de Global Research, consideran que Estados Unidos busca balcanizar África en provecho de sus intereses económicos. A propósito cita al fallecido vicealmirante de la U.S. Navy, Robert T. Moeller, quien reconoció que el Africom bajo su mando tenía como «principio rector proteger el libre flujo de los recursos naturales desde África al mercado global». Bowie asegura que del mismo modo que fue promovido el conflicto en los Balcanes del Este de Europa para establecer bases militares, controlar los oleoductos y a Rusia; la Casa Blanca busca ahora repetir la fórmula encendiendo la oportuna alarma del establecimiento de campos de entrenamiento de terroristas de Al-Qaeda en el Magreb Islámico y su posible alianza con la secta extremista Boko Haram, en Nigeria. La preocupación de Estados Unidos se ha centrado en las naciones del norte de África, que fueran escenario de las revueltas populares en el año 2010, conocidas como «Primavera árabe». A esa parte del Continente negro, el Departamento de Estado ha sumado el Sáhel (que integran Burkina Faso, Chad, Eritrea, Etiopía, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Somalia, Sudán, Yibuti) entre las regiones con fuerte actividad terrorista y considera a esta árida zona como el nuevo Afganistán de los fundamentalistas islámicos. De hecho, un destacamento de SEAL y la CIA han realizado ataques con drones a combatientes de Al Shabaab en Somalía, desde el 2009. Sin embargo, como en el derrocamiento de Kadhafi en Libia (en el cual participaron miembros de Al-Qaeda), la punta de lanza será nuevamente Francia en la incursión africana. París anunció el envío de aviones Predator para ayudar al gobierno de Malí a recuperar un enclave del norte ocupado por el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad, de los rebeldes tuaregs del desierto. Para darle sustento a esta participación de los militares franceses, los reportes de la agencia France-Presse señalan que «en la región de Tombuctú y de Gao, centenares de jihadistas, esencialmente de nacionalidad sudanesa y de origen saharaui, están allí para hacer frente a un ataque de las fuerzas malienses y sus aliados», mencionando como origen de la información fuentes militares sin identificar.

Mientras Europa se prepara para asaltar lo que fueron sus colonias, pero ahora de la mano de Estados Unidos, The Washington Post reveló que la injerencia estadounidense es cada vez mayor y directa en África. El diario publicó que el Pentágono realiza operaciones con drones desde las Islas Seychelles y que a finales del 2011 «edificaba un centro secreto en Etiopía para frenar la amenaza islamista que se cierne sobre la vecina Somalia». También el periodista de The Nation, Jeremy Scahill, divulgó en agosto del año pasado la existencia de un Guantánamo versión africana: una prisión secreta en Mogadiscio, «enterrada en el sótano de la Agencia Nacional de Seguridad de Somalia» y que «ciudadanos residentes en la vecina Kenia han sido trasladados a este centro de interrogación». En ese tiempo, además, 100 asesores norteamericanos desembarcaron en la República Democrática del Congo, el sur de Sudán, la República Centroafricana y Uganda, con la excusa de combatir al Ejército de Resistencia del Señor de Joseph Kony, que entonces contaba con 400 hombres.

Esto, más el emplazamiento de 3.000 efectivos del Africom en las costas de Yibuti y la fracasada de instalación en Sudamérica (Argentina y Uruguay) «centros de ayuda humanitaria y prevención de catástrofes», desde donde podrían manipularse sin problemas los ataques robots, evidencia la intención de la administración estadounidense de que el campo de batalla para mantener su posición de potencia económica hoy más que nunca sentará sus reales en su indiscutible poderío militar y las riquezas en disputa están en el corazón de África.

Asia

La dominación mundial es el sueño de perro de Estados Unidos y ese sueño le lleva a ser el gendarme de la tierra que rechaza a Corea del Norte que, en uso de su pleno derecho, ejecutó el lanzamiento de un misil de largo alcance. Estados Unidos desató una guerra sicológica con el envío de globos con octavillas que contienen mensajes subversivos desde la frontera de Corea del Sur.

El recalentamiento de la guerra entre las dos Coreas se inscribe en las acciones que los Estados Unidos necesitan para cumplir con su proyecto plasmado en las «Indicaciones Estratégicas para la Defensa», elaboradas por el gobierno de Obama.

«Según lo planteado en dicho documento, los EE.UU proyectan realizar un «rebalanceo» necesario que permita inclinar el balance en función de una nueva orientación hacia la región Asia-Pacifico. «El cambio de escenario principal para la región Asia-Pacifico se justifica por la necesidad de cerrar las fronteras de las dos potencias que le pueden ´hacer sombra´ a EE.UU – Rusia y China. Para ello se debe aumentar la presencia militar en la zona, lo que implicaría en primer orden la presencia Naval», continua expresando el referido documento y añade la proyección de considerar «el traslado del peso fundamental de las misiones prioritarias a las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) y en especial al cuerpo de la Infantería de Marina – SEALS o «ASDS» (Advanced SEAL Delivery System».

Por su parte, José Luis Robaina García informaba que Estados Unidos trasladará en los próximos años el 60 % de su marina de guerra a las cercanías de China como parte de una estrategia mayor encaminada a tratar de frenar su meteórico ascenso y paralelamente de reafirmar su hegemonía regional y global, en una suerte de nueva guerra fría. La «Estrategia de Defensa» de Obama considera que es necesario «reajustar las prioridades estratégicas de Estados Unidos para el futuro inmediato, que en adelante, se centrarán en la región Asia Pacífico. Se proyecta enviar a la zona 6 portaviones, un número indeterminado de submarinos nucleares adicionales, nuevos bombarderos estratégicos, medios antisubmarinos y de guerra electrónica y la mayoría de los navíos de superficies disponibles.

Como parte del plan seguirán reforzando los acuerdos de cooperación existentes con Japón, Corea del Sur, Filipinas, Singapur, Australia y otros Estados de la región, incluido los ejercicios conjuntos y el patrullaje del vasto territorio.

En este contexto hay que inscribir también los acuerdos de cooperación militar recién firmados por Estados Unidos y la OTAN por separados con Nueva Zelanda y la negociación de Washington con Filipinas para restablecer las bases militares norteamericanas que existieron en ese país hasta hace unos años.

Eslabón importante del reajuste es el envío desde abril del primer contingente de marines a la base Roberson, en Darwin al norte de Australia llamado a convertirse en fuerzas de intervención rápida para operar en Oceanía y el Índico.

Se sabe, además, que Estados Unidos y Australia negocian el establecimiento de una base naval conjunta en el atolón de Cocos, a 2 000 millas del continente austral, pero muy cerca del estrecho de Malaca, por donde transita el 80 % del petróleo que China importa del Medio Oriente y de África y los estrechos indonesios de Sunda y Lombok, las vías más rápidas de enlaces del Sudeste Asiático con el Índico.

Mientras, prosigue el programa presupuestado de más de 15 mil millones de dólares de construcción de nuevas facilidades para portaviones nucleares y bombarderos estratégicos en Guam, virtual colonia norteamericana y una de las puertas del sudeste asiático. En esta demencial carrera por cercar a China hay que incluir los acuerdos firmados por Estados Unidos con Afganistán, país vecino del gigante asiático para mantener la presencia militar estadounidense allí por largo tiempo, reseñaba José Luis Robaina García, que agregaba: Todo esto por otra parte se añade al enorme dispositivo bélico que Estados Unidos mantiene dislocado en la región de Asia y los océanos Pacífico e Índico, compuesto por más de 300.000 efectivos ubicados en decenas de bases en Japón, Sudcorea, Australia, Guam, la séptima flota con sede en Hawai, la mayor de todas y la Isla de Diego García en el Índico.

Todo este descomunal despliegue, con abundante armamento nuclear, está presidido por el pomposo lema develado por la secretaria de Estado Hillary Clinton cuando en artículo publicado en la Revista Foreign Police en noviembre pasado llamó a consolidar lo que llamó el «Siglo Americano del Pacífico», especie de otra doctrina Monroe para la zona. Otros pilares mediáticos de estos intentos hegemónicos son las constantes referencias a la supuesta peligrosidad de China y la declaración oficial del Mar del Sur de China, a decenas de miles de kilómetros de Estados Unidos como área de interés estratégico vital para Washington.

La irracionalidad desde todos los puntos de vista de tratar de contener, frenar y cercar a un país de las dimensiones y poderío de China es fácil de apreciar y solo de magnitud comparable a los intentos norteamericanos de frenar la tendencia a la multipolaridad que abarca a otros muchos Estados actores y que se afianza en el planeta.

El reajuste por demás no significa desde luego que Estados Unidos abandone sus pretensiones intervencionistas en otras zonas del planeta como evidencian sus constantes amenazas de agresión a Irán y Siria, la instalación de sistema de misiles en las proximidades de Rusia, la creación de una decena de bases aéreas en África y la activación de la IV Flota para América Latina y el Caribe entre otras acciones.

Además de los objetivos políticos obvios en estas jugadas hay que considerar los suculentos atractivos que estos planes armamentistas representan para el complejo militar industrial de Estados Unidos, uno de los fundamentos del sistema norteamericano.

Como se evidencia con la rebelión independentista imperante en América Latina el mundo está harto del sojuzgamiento estadounidense, empeñado en portarse como si fuese el imperio romano contemporáneo cuando en realidad aunque sigue siendo la única superpotencia del mundo especialmente en términos militares y tecnológicos es una economía y poder declinante en perspectiva estratégica.

El sheriff planetario sencillamente procura lo imposible y muy al contario cosecha tempestades y odio por doquier, como prueban ampliamente los resultados de sus atrocidades en Iraq y Afganistán.

Nadie olvida en el mundo y menos en Asia y nuestro continente lo que hizo el supuesto campeón de la democracia y los derechos humanos en Hiroshima y Nagasaki, Corea y Vietnam y su respaldo a todas las dictaduras sanguinarias que enlutaron a América Latina por más de un siglo.

En resumen se están embarcando en una batalla perdida de antemano, porque el mundo no le cabe en los bolsillos a nadie.»

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1610