“Odir es mi amigo, ya le haremos una llamadita” (Tomy Zambrano)
“De manera que, aún en los tiempos actuales, la autonomía universitaria es el reclamo de una independencia sustancial de la universidad y de sus miembros; es la condición necesaria para que la institución pueda cumplir con sus tareas” (Renate Marsiske)
El presidente de la República, Nasry Asfura, en un “panfleto” de campaña política denominado Plan de Gobierno, consideró la educación como un sector prioritario, pero era de entender que no abarcaba a la educación superior, al dispararse las alarmas sobre el recorte presupuestario de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) para 2026.
EL recorte presupuestario se hace sin ningún criterio técnico, mucho menos sobre la base de una evaluación de los programas de desarrollo e inversión en marcha, resultados e impactos obtenidos. Al parecer, la justificación es que la UNAH no ejecuta el 100% de su presupuesto, por tanto debe trabajar con el presupuesto ejecutado del año pasado, sin considerar el informe final de liquidación de los fondos que, por lo general, se hace con tres o cuatro meses de retraso. Si ello fuera válido, el Gobierno en general trabajaría con el 70% o 75% de los fondos programados y muchos programas de inversión nuevos con fondos externos no se ejecutarían.
No obstante, dentro de la comunidad académica universitaria, por lo menos en las personas que todavía se preocupan por la solución de los problemas que aquejan a la UNAH, se ha asumido el compromiso ético de cumplimiento de metas de cobertura y de calidad de la enseñanza brindada. Igual, por enfrentar problemas estructurales y de “arrastre”, como la falta de efectividad en el uso de los recursos del presupuesto que se asignan por el Gobierno de la República, limitados en cuanto al compromiso que la ley manda.
En el marco del modelo neoliberal ejecutado en Honduras desde 1990, y que abarcó la reforma universitaria después de las crisis que generó el paso de la tormenta y huracán Mitch en el país a finales de 1998, y frente a la presión por la privatización de la educación superior, las autoridades universitarias apuestan a una mejora de la capacidad de entrega de servicios a la población estudiantil, sobre todo en aspectos relacionados como la modernización técnica y el uso permanente de instrumentos tecnológicos en la enseñanza, independientemente del contenido teórico y metodológico de cada clase (asignatura).
Son manifiestas las quejas de docentes contra el enfoque burocrático-carcelario de la educación superior, en menosprecio de la enseñanza académica. La prioridad, en la búsqueda desenfrenada por cumplir metas institucionales, es la administración y gestión de la educación universitaria, en detrimento de la docencia. Hay evidencia de la vigencia de una “perseguidora” de los docentes universitarios, donde se busca que aquellos que no cumplen paguen por sus faltas (deducción de su salario y despido). Esta falta de cumplimiento puede deberse al retraso en el inicio de la clase, marcadas tardías en la entrada y no presencia por enfermedad.
Un problema de fondo no resuelto es el traslado de los problemas que genera la politización de la Administración pública, donde no se respetan los procedimientos establecidos y se violan las normas de concursos de plazas. Se estima que más del 40% de nuevos docentes y ascenso en nuevas plazas, tiene un “mote” político, o sea que los nombramientos se realizan por influencias políticas. Ello ha llevado a que aumenten demandas contra la UNAH en los tribunales de justicia y se tengan que pagar cuantiosas sumas de dinero por dichas demandas.
La estrategia tradicional ha sido congelar estas demandas en los tribunales y Corte Suprema de Justicia, pero lo que hace es aumentar los costos para la UNAH y Gobierno. Una de las demandas más visibles en los tribunales es la de los profesores por hora, lo cuales no fueron ascendidos a profesor titular, aun cuando superaron el tiempo de estadía exigido y son evidentes las calificaciones y cumplimiento de requisitos de la mayoría de ellos.
Lo anterior viene a reflexión cuando se conoce que el Gobierno de la República ha propuesto un recorte del presupuesto anual de la UNAH. Se habla de 1,440 millones de lempiras, pero la mayoría de diputados del bipartidismo aducen que no hay recorte, sino una reasignación del presupuesto ejecutado igual que en 2025. Se argumenta que la UNAH tiene baja ejecución presupuestaria y, por tanto, no se le puede asignar el mismo presupuesto de 2025, unos 8,600 millones de lempiras, ya que no lo ejecutará.
En un comunicado reciente y frente a los cuestionamientos que se hacen a ciertos diputados, sobre todos aquellos denominados doble “calzón” (azul rojiblanco) por mostrarse a favor de dicho recorte, el Partido Liberal condena esa propuesta de “cercenamiento” para la UNAH en 2026, ya que pone en riesgo varios programas, la contratación de docentes, investigación y aumentos de cobertura a nivel nacional.
De acuerdo a los liberales, para muchos lo mejor que ha hecho la directiva encabezada por Roberto Contreras, “la UNAH recibe menos del 2% del Presupuesto General de la República, porcentaje claramente insuficiente para las necesidades actuales de la educación superior pública y para los desafíos de un país que requiere mas profesionales, ciencia y tecnología, no menos… Rechaza cualquier política gubernamental que, bajo el pretexto de “austeridad”, termine castigando la educación, debilitando la autonomía universitaria y poniendo en jaque el futuro de la juventud” [1]
El rector de la UNAH, Odir Fernández, manifiesta que este recorte presupuestario tendrá un impacto negativo en los programas que ejecuta la UNAH, sobre todos aquellos relacionados con la entrega de bonos monetarios y becas a los estudiantes, como también en las restricciones de cupos de materias y contratación de docentes emergentes. Pero el impacto mayor, aunque no se ha visualizado, es en la calidad de la educación superior [2]
Se generará, a no dudarlo, una proliferación de cursos en línea cuando no existen garantías para ello, igual una pérdida del esfuerzo por la investigación científica si se mide por el número de revistas existentes, periodicidad, cantidad de investigadores y recursos monetarios disponibles para la investigación. En el área de las ciencias sociales, la UNAH ha venido avanzando, pero todavía no supera a otras universidades de la región, la UCA de el Salvador y la Nacional de Heredia de Costa Rica, por ejemplo. Lo mismo se dice de la Biblioteca Universitaria en volúmenes y tecnología de acceso a información, no así de la Librería y Tienda Universitaria.
Contrario a lo que se piensa, hay evidencia que la UNAH es una de las principales instituciones autónomas que más rinde cuentas, con dos informes detallados cada año; igual, brinda información sobre la ejecución de los programas y proyectos de inversión y la transparencia de las licitaciones. Lo mismo puede decirse del avance visible en el uso de tecnologías de la información y práctica de la enseñanza académica. Necesita, eso sí, mayor capacidad de logística para llevar la enseñanza de carreras de ciencias sociales a municipios, barrios y colonias. Implica la práctica activa de la docencia con la participación de la población, alumnos, gobiernos locales y actores económicos y sociales.
Este “rumor” o amenaza de recorte presupuestario a la UNAH, ha puesto en alerta a la comunidad universitaria y frentes estudiantiles, pero también ha reactivado un “fantasma”, el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU), donde el Partido Libertad y Refundación (LIBRE) tiene membrecía por derecho adquirido.
El rector de la UNAH, Odir Fernández, ha manifestado que no tiene aspiraciones políticas, por lo menos para la contienda próxima, por lo que Tomy Zambrano, virtual candidato del Partido Nacional, no debe tener temor alguno, más bien debería buscar un aliado y no prestar oídos a aquellos que tienen en boca el juicio político.
Notas:
[1]Ver Comunicado del Central Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras, Tegucigalpa, 17 de abril de 2026.
[2] Para el Secretario de Finanzas de la UNAH, Eduardo Gross, el presupuesto aprobado para 2026 no alcanza ni el 4% del total. Este recordé “evidencia una alarmante desvalorización de la educación superior como pilar estratégico para el desarrollo sostenible y la transformación del país. La eliminación del presupuesto del programa Mi Bienestar UNAH agrava aún más la situación. Miles de estudiantes perderán apoyos esenciales como alimentación, materiales académicos y vivienda”.(Presencia Universitaria).
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