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Los rebeldes del Donbas intervienen industrias ante el cierre de las carreteras y vías ferroviarias

Fuentes: Geopoliticsalert.com

Traducido del inglés para Rebelión por César P. Guidini Joubert.

Donetsk (GPA). Los rebeldes del Donbas acaban de comunicar un ultimátum al Gobierno de Ucrania a raíz del cierre de las vías ferroviarias que comunican dicha región oriental con el resto del país. El cierre dura ya más de un mes y fue impuesto por los paramilitares de derecha y veteranos de guerra que apoyan a las autoridades de Kiev.

La tensión no cesa de aumentar en el este de Ucrania desde finales de enero cuando antiguos integrantes de los «batallones de voluntarios»i, que cuentan con el respaldo de parlamentarios de derecha, clausuraron las vías ferroviarias que unen el territorio que está en manos de los separatistas con el resto del país. El sitio a que es sometida la región del Donbas fue establecido para «detener el comercio de Kiev con las fuerzas enemigas», que dominan dicha zona.

Kiev y el embargo del Donbas

El Gobierno de Kiev se encuentra en un callejón sin salida, atrapado entre la oposición al embargo y la falta de voluntad de usar la fuerza contra los «manifestantes» que lo impusieron. Kiev no ha dejado de comerciar con el Donbas desde que estallara el conflicto, hace tres años. Las compañías radicadas en las repúblicas de Donetsk y Lugansk incluso se domiciliaron ante los gobiernos separatistas y pagaban los impuestos tanto a ellos como al Gobierno de Ucrania.

Aunque no toma disposiciones para poner fin al embargo, el presidente ucraniano Petro Poroshenko acaba de advertir que, si persiste el cierre de las vías de comunicación, las zonas del país que se encuentran en la jurisdicción del gobierno registrarán pérdidas por valor de dos mil millones de dólares. La producción de electricidad ya acusa la presión del descenso del suministro de carbón, que procede del Donbas y del que dependen casi exclusivamente las labores de generación de energía eléctrica, y por tanto, se avizoran los cortes de corriente.

Los trenes repletos de carbón permanecen detenidos en la zona en que confluyen las líneas del frente del ejército ucraniano, los aliados paramilitares y los separatistas. En dicho lugar se agravaron los enfrentamientos a lo largo del mes pasado, lo cual contribuyó, entre otras cosas, a que se cesara el transporte de carbón.

Véase: Súbito recrudecimiento de las hostilidades en el este de Ucrania

Aunque el ejército ucraniano no es ajeno al recrudecimiento de las hostilidades, no se puede permitir que dejen de circular los trenes, pero los paramilitares de derecha y los partidos políticos de oposición, a los que Kiev no puede contener, buscan la manera de forzar una decisión de la junta y los oligarcas. La oposición a Poroshenko está empeñada en que el presidente abandone por completo la idea de mantener el alto el fuego y de reintegrar en Ucrania a las repúblicas de la región oriental.

El Donbas, obligado a responder

Las condiciones que vienen de señalarse ponen a las repúblicas del oriente del país en una posición en la que no pueden eximirse de actuar, lo quieran o no. Según ya se expuso, las repúblicas del Donbas perciben grandes sumas por los impuestos que pagan las fábricas y las minas de carbón que se hallan en el territorio que dominan y sufren el problema tanto como el gobierno de la región occidental, si no más.

Las repúblicas se ven obligadas a jugar sus cartas en una situación que dista mucho de ser favorable y, en consecuencia, en el día de ayer [uno de marzo] anunciaron que no les queda más remedio que tomar represalias. Así las cosas y aunque son escasas las medidas que tienen a su alcance, el dirigente rebelde de Donetsk, Alexander Zakharchenko, dio a conocer que ambas repúblicas intervinieron cuarenta fábricas y minas sitas en su territorio, además de otros bienes que pertenecen a compañías del occidente de Ucrania.

De entre las compañías intervenidas cabe destacar las acerías y minas de carbón que son propiedad de Rinat Akhmetov, el oligarca más rico del país. La medida recayó también en Ukrtelecomii, la primera compañía de teléfonos, y la ocupación de sus oficinas en la ciudad de Donetsk provocó que fuera suspendido el servicio que presta en la región, a raíz de lo cual quedaron sin teléfono unos 200.000 abonados.

El hecho hizo que estallara la indignación en el este de Ucrania, pero no contra los rebeldes, sino contra el gobierno de la región occidental, al que se acusa de inacción. Se sucedieron manifestaciones de apoyo a los separatistas que reivindican lo mismo que las fuerzas que mantienen el sitio del Donbas: poner fin a la idea de unir a Ucrania.

No se aprecia bien el curso que seguirá el conflicto de Ucrania, donde la extrema derecha y los separatistas emiten ultimátums diferentes, aunque con una misma reivindicación: dividir el país. Tanto Kiev como los supuestos apoyos con que cuenta en Moscú el Donbas no quieren la división de Ucrania por distintos motivos. Moscú no quiere entregar a Ucrania a Occidente y a su vasto bloque político que es contrario a Rusia, lo cual exacerbaría enormemente las posibilidades de que el país se adhiriera a la OTAN, y Kiev no tiene intención de perder ese emporio industrial, que radica precisamente en la región dominada por los rebeldes.

Ambas fuerzas escapan por completo a la autoridad de los gobiernos situados a uno y a otro lado del frente de guerra, por lo cual, a menos que cambie algo, el futuro de Ucrania se dirimirá en el campo de batalla. Solamente el tiempo dirá si Kiev y Moscú pueden trazar algún tipo de pacto, pero de momento tal posibilidad es sumamente dudosa.

Notas

i https://en.wikipedia.org/wiki/Ucranian_volunteer_battalions_(since_2014) 

ii https://en.wikipedia.org/wiki/Ukrtelecom 

Fuente: http://geopoliticsalert.com/donbas-rebels-seize-businesses

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