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Macri, juegue con la cadena, pero no con la Patria Grande

Fuentes: Rebelión

Si el recién electo presidente de Argentina Mauricio Macri pretende convertirse en punta de lanza de Estados Unidos contra Venezuela, encontrará un potente escudo de acero en la Patria Grande, que lo hará retroceder ante cualquier propósito de favorecer los intereses de Washington en la región. El derechista Macri reiteró durante su campaña electoral, y […]

Si el recién electo presidente de Argentina Mauricio Macri pretende convertirse en punta de lanza de Estados Unidos contra Venezuela, encontrará un potente escudo de acero en la Patria Grande, que lo hará retroceder ante cualquier propósito de favorecer los intereses de Washington en la región.

El derechista Macri reiteró durante su campaña electoral, y lo volvió a repetir tras imponerse en los comicios de este domingo en su país, que pedirá la suspensión de Venezuela del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), lo cual es entendido como una provocación y una agresión contra la Revolución Bolivariana.

A juicio de analistas, tales afirmaciones confirman que quien será el nuevo mandatario de Argentina está amaestrado para atacar a la Patria de Hugo Chávez, y a la vez procurar truncar la integración en curso actualmente en Nuestra América.

Aspirar sacar a Venezuela del MERCOSUR, es prácticamente hacer estallar una de las organizaciones autóctonas latinoamericanas, y materializar el plan de Estados Unidos de desgarrar la unidad de la Patria Grande.

Es evidente que Macri apunta a ser el nuevo peón de la Casa Blanca, una suerte de varios jefes de Estado que llevaron a Argentina a fines de la pasada centuria a una grave crisis económica, denominada el «corralito», y la vendieron a Washington y a otros postores europeos.

La victoria de la derecha en esa nación sudamericana es sin duda alguna un retroceso, y un revés de la izquierda, pero para nada la derrota definitiva de las fuerzas progresistas en la región, ni mucho menos.

De otro lado, Macri no podrá hacer lo que se le antoje a cualquier inquilino de la Casa Blanca porque en América Latina y el Caribe hoy existen países, como la propia Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba, entre otros, que son escudos de aceros, y detendrán cualquier lanza endeble.

El nuevo ejecutivo conservador argentino debe tener bien claro también que en la región funcionan otras organizaciones integradoras como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), además del MERCOSUR, a las cuales debe respetar, y que le responderán ante cualquier provocación.

Si esas entidades unitarias han repelido a Washington en innumerables ocasiones, de seguro lo harán ante una Argentina que se comporte como un arma del Pentágono.

Cuando se advierte a alguien de lo que no se debe hacer, un refrán popular subraya: «juegue con la cadena, pero no con el mono». A Macri hay que decirle algo similar: juegue con la cadena, pero no con la Patria Grande.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.