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Ofensiva imperialista, ‘dueños del mundo’ y burguesías locales

Fuentes: Rebelión

LOS DUEÑOS DEL MUNDO Al 2014 según datos de OXFAM, el 1% más rico posee en promedio una riqueza de US$ 2,7 millones por adulto. En el 2016 más de la mitad de la riqueza del mundo se concentrará en este 1% y tal concentración sería mayor a la del 99% restante de la población […]

LOS DUEÑOS DEL MUNDO

Al 2014 según datos de OXFAM, el 1% más rico posee en promedio una riqueza de US$ 2,7 millones por adulto. En el 2016 más de la mitad de la riqueza del mundo se concentrará en este 1% y tal concentración sería mayor a la del 99% restante de la población mundial.

En el 2009, el 1% más rico acumulaba un 44% de la riqueza mundial.

En el 2014, aumentó a un 48% de la riqueza mundial.

En el 2016 habrá alcanzado un 50% de la riqueza mundial.

En el 1% más rico de la población, el grupo más ostentoso lo integran 92 individuos cuyo patrimonio supera los Mil Millones de Dólares cada uno. Le siguen 128.000 personas que poseen un patrimonio superior a los 50 Millones de Dólares cada uno. Y el último segmento que lo integran aproximadamente 35 millones de personas, poseen como patrimonio entre 1 y 50 millones de Dólares.

Sobre esta impresionante bóveda de riquezas se asienta y afirma la fase imperialista del capitalismo mundial. Sobre esta base material y no ilusoria se constituye y configura la clase dominante burguesa, que explota, domina y desangra al mundo; justamente afirmada en este inmenso poder y cuya «razón» planifica la vida de los seres humanos según sus intereses y privilegios incuestionables. De aquí derivan los consorcios transnacionales que tienen como perros guardianes de sus tesoros a Estados Nacionales con complejas estructuras políticas y militares (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón) que les protegen sus intereses económicos y sus ostentosos niveles de vida. Estos Estados a su vez, han creado en función y provecho de esta gran burguesía, una poderosa estructura supranacional con la cual regulan y norman los destinos de todo el planeta.

En primer lugar una ONU que aparentando neutralidad política y jurídica, mediante el conocido Consejo de Seguridad justifica y da legitimidad a las resoluciones políticas y militares, con las cuales estos Estados impunemente, atropellan recurrentemente la independencia y soberanía de los países y pueblos que el imperialismo pone en su mira como enemigos de sus intereses y ambiciones. En seguida un FMI, el gran instrumento extorsionador con el cual el gran capital financiero implementa la opresión económica y el robo a gran escala a la fuerza de trabajo (clase obrera) de los países afectados por la crisis estructural del capitalismo y con mayor acento a los de las economías dependientes y subdesarrolladas. Luego una OMC, otra favorita herramienta de las transnacionales con la cual imponen unilateralmente las desiguales e injustas relaciones comerciales y de intercambio entre los Estados opulentos y los Estados pobres cuyos PIB caben 30 o más veces en una economía como la de Estados Unidos que tiene un PIB actual de US$ 16,8 billones de dólares.  Continuamos con el Banco Mundial, que dominado en su estructura principal por los países capitalistas más desarrollados, empezando por Estados Unidos, funciona a favor de estos países, en desmedro de los socios menores que son siempre víctimas de las condiciones y criterios mercantiles que rodean los prestamos con sus elevadas tasas de interés, por lo mismo, ha sido señalado por los economistas y personalidades progresistas como el responsable fundamental de la pobreza estructural en el mundo.

Mención aparte, merece la Organización del Tratado del Atlántico Norte conocida como la OTAN. Desde la guerra de los Balcanes, este organismo, se ha transformado prácticamente y vergonzosamente en el brazo armado de la ONU. Con la OTAN, los países imperialistas levantaron a sangre y fuego un nuevo orden mundial, caracterizado por el unilateralismo y la prepotencia norteamericana. Al desarme de Yugoslavia le siguió la invasión de Afganistán, luego la de Irak, más tarde Libia y el intento infructuoso hasta hoy por apoderarse de Siria y revertir el Proyecto Bolivariano en Venezuela.

El Derecho Internacional que ellos mismos forjaron sobre la sangre y las ruinas de Europa luego de la Segunda Guerra, lo han manchado y lo han pisoteado una y otra vez, convirtiéndolo en una norma decorativa y de museo como el código de Hammurabi. Para iniciar y sostener este proceso, combinaron ingredientes que al autoritarismo burgués les son muy propios: En primer lugar, el odio de clase, la ambición sin límite por la «preciada» ganancia, la mentira y el cinismo como el resorte de pervivencia del capitalismo, que ha servido en distintos periodos históricos para escudar las intrigas, las insidias y calumnias, las conspiraciones y acuerdos espurios en las luchas inter-burguesas por el poder y las riquezas, como expresión de sus propias contradicciones.

Los medios de comunicación de masas, fueron otro de los recursos que funcionaron a favor de estas «guerras» de rapiña. La mayoría de las cadenas de comunicación, especialmente las occidentales, corrieron a «construir realidades» como lo estima hoy la corriente burguesa del periodismo. Los medios de comunicación burgueses inventaron enemigos para la «ciudadanía» del mundo, inventaron países terroristas, inventaron gobernantes tiránicos y asesinos, inventaron insurrecciones con nombres de fantasía como las «primaveras árabes» y las «revoluciones de colores». Prepararon el camino a los mercenarios, armados hasta los dientes y los presentaron como luchadores democráticos. De esta forma han hecho pasar matanzas y genocidios, todos crímenes de lesa humanidad, como guerras civiles que buscaban salir de una opresión inventada por las líneas editoriales. Nunca como en las últimas décadas, la prensa burguesa había jugado un papel tan perverso y tan uniforme en sus contenidos falsos en letra e imagen.

De esta manera, este 1% no sólo concentra los capitales y acumula el 48% de las riquezas del mundo en sus manos y bolsillos, también posee para sí, el monopolio de la información, el monopolio de la entretención y el monopolio de las armas; con este inmenso poder intenta dominar al proletariado mundial, su único gran e irreductible enemigo. Lo quiere dividido, sin identidad, sin memoria, reducido a lo único que precisa de la clase obrera, que sólo sea fuerza de trabajo útil y sumisa. En este intento inútil, por paradójico que parezca, debemos reconocer que esta gran burguesía ha ganado muchas batallas y algunas muy importantes, como por ejemplo la restauración capitalista en los países del llamado socialismo real y en Europa Central. Así y todo, a este proletariado mundial, no le ha podido ganar la guerra. Para pesar de este 1%, con todo lo que es y todo lo que lo rodea, no ha habido como lo presagiaron sus gurúes, ni fin de la historia ni fin de las ideologías y el Socialismo continúa estando en el horizonte de las franjas de avanzada de los pueblos.

EL 1% EN AMERICA LATINA

El «amo» del norte, conoce muy bien a sus sobrinos, por algo van ya dos siglos desde que se anotó como el tío Sam de las burguesías rastreras de este continente. Sabe, quienes son sus aliados serviles, quienes sus aliados con dignidad de socios y quienes sus enemigos.

En esta porción de mundo, el 1% también estableció su blanco y al igual que en el Medio Oriente, África y Europa del Este; preparó y desató una ofensiva de largo aliento contra el pueblo y gobierno de Venezuela.

En enero de 1958, el Pacto de Punto Fijo, firmado entre los dos más importantes partidos políticos de Venezuela, fijó las bases para el más prolongado período de gobiernos civiles burgueses y que se turnaron en el poder por medio del mecanismo electoral. El pacto se suscribió en la casa de Rafael Caldera, fundador y líder de uno de los partidos participantes del acuerdo y a ese lugar se debe su nombre de Punto Fijo. Así mismo, con este Pacto se terminó la última dictadura de mitad de siglo, y se inaugura en Venezuela la llamada «bipolaridad» entre los partidos más conocidos como alternativas de gobierno: Acción Democrática (AD), de tendencia social demócrata, y el Partido Socialcristiano (Comité de Organización Política Electoral Independiente, COPEI).

El Acuerdo de Punto Fijo, fue el principio de un proceso de administración política y económica, que otorgó a la gran burguesía venezolana el ingreso a la opulencia sin medida y que la hace cautiva de la corrupción y la insensibilidad social. Junto con ello, esta fracción de la clase dominante venezolana, transformó la estructura más básica del Estado, las municipalidades, en los organismos más adecuados para implementar el clientelismo y el lugar de robo permanente de los recursos fiscales, esto sin antes convertir a las organizaciones populares en verdaderos apéndices burocráticos del Estado mediante un claro proceso de cooptación y copamiento de los organismos sociales.

El Pacto de Punto Fijo, ha dado para muchos análisis e interpretaciones. Sin embargo, los antecedentes históricos acusan su carácter de clase, su sello elitista, y con una estructura política excluyente y restringida. Se les hace responsable de propiciar un sistema de coalición inter-burguesa de clientela y robos, que fueron pudriendo el entramado institucional que ellos mismo levantaron, practicas con las que finalmente debilitaron y erosionaron el andamiaje más importante del Estado burgués. La corrupción término finalmente minando a las instituciones y el pacto sobre el cual se había levantado el sistema comenzó a quebrarse. AD y el COPEI como referentes oficiales del Pacto, que jugaron además, el papel de representantes ideológicos del capitalismo, desgastados como resultado de su decadencia y los escandalosos niveles de corrupción, claramente se habían divorciado de las mayorías pobres de Venezuela.

En esta fase, que viene a ser la tercera etapa del Acuerdo de Punto Fijo, la clase obrera venezolana comenzó a ser afectada por la contracción de los ingresos reales y la disminución ostensible de su poder adquisitivo como resultado de la baja salarial. Los servicios prestados por el Estado bajaron su calidad, el subsidio a las pequeñas y medianas empresas, así como la cobertura pública en educación y salud terminaron en una crisis generalizada. El poder de los partidos oficiales fue debilitándose y por lo mismo el clientelismo disminuyó claramente sus lealtades. Pero, fue este mismo Acuerdo y su desarrollo concreto, el que generó las condiciones objetivas para desbancar del poder a esta franja burguesa que hegemonizaba sin contrapeso, en el escenario general de la lucha de clases en Venezuela. Inmerso en ese contexto, y ya en una fase que se caracteriza por la debacle económica, la crisis general del sistema y la irrupción del descontento popular (1979-1992), el Comandante Chávez creó dentro de ese debilitado sistema, una amenazante fisura, que en los años 90 terminará agrietando gravemente la llamada IV República. El proyecto del Comandante Chávez, en este sentido fue decisivo, porque los desinstaló y además les hizo perder su cohesión de clase.

En Venezuela esta fracción burguesa derrotada políticamente en los 90, y después de un prolongado tiempo de marginación de las esferas del poder político y militar, vuelve por un nuevo intento golpista. Sus aspiraciones por recuperar el poder o parte de ese poder político, se le han transformado en un círculo vicioso. Han ensayado todas las formas posibles y han fracasado estrepitosamente, porque la burguesía en Venezuela hace ya mucho perdió su legitimidad y también su capacidad de hacerse de una base social de apoyo suficientemente amplia, firme y clara en lo ideológico.

El método, las tácticas, los mecanismos, en verdad no tienen mucho de novedoso. Se repiten los elementos: mentira, montajes, mercenarios, activistas «democráticos», marchas con visos de popular y medidas de sabotaje y boicot económico, que en combinación buscaron crear un clima de desestabilización política. A nosotros los chilenos los acontecimientos del país hermano de Venezuela, nos traen a la memoria un Richard Nixon, un Henry Kissinger, pero también nos viene a la memoria el desabastecimiento, la especulación y el mercado negro. Nos acordamos de los peones del imperialismo de aquel entonces: Los Frei, los Aylwin, los Jarpa, los Vilarín, los Cunsilles, todos realizados en sus afanes burgueses y pequeño-burgueses y con una autocomplacencia y una auto percepción de «héroes de la democracia», tanto es así, que todavía este complejo no les ha permitido ver en sus conciencias, las salpicaduras de sangre de los miles de muertos que ellos le dejaron como siniestra tarea a la dictadura. En fin, las mismas tácticas para la misma estrategia, doblegar a un pueblo y derrocar un gobierno para después quebrar la soberanía popular y robar las riquezas del país.

Pero, pudimos encontrar algunas diferencias y que por lo mismo, marcaron resultados distintos: Chile por ejemplo, no contó con Fuerzas Armadas patrióticas o que a lo menos tuvieran una vocación institucional de respeto y defensa de la soberanía nacional. Con el golpe de Estado de los patrones, Chile fue entregado por esas fuerzas armadas, como un gran botín de guerra a las manos de la gran burguesía criolla y a las transnacionales. Y podemos anotar otra importante diferencia, antes del golpe, ningún país vecino y fronterizo, apoyó y se hizo cómplice de la ofensiva patronal e imperialista que se desarrollaba en Chile. Por el contrario con nuestros países vecinos se vivían relaciones de respeto y solidaridad y se compartían objetivos comunes en cuanto a relaciones comerciales y de intercambio más justas, que se expresaron con el Pacto Subregional Andino.

En cambio, en el caso de Venezuela, no han faltado los políticos extranjeros como los ex-presidentes Sebastián Piñera (Chile), Andrés Pastrana (Colombia) y Felipe Calderón (México), y otros como Gutemberg Martínez, y Mario Vargas Llosa, por mencionar a algunos, que con investiduras institucionales o no, atropellan con descaro derechos como la soberanía nacional y popular, la independencia y la autodeterminación de los pueblos, presentándose como activos defensores de derechos humanos que en sus propios países jamás han promovido ni defendido. Y en razón de lo mismo, mencionamos el caso también del gobierno de Colombia, que se ha prestado a la jugada antipopular y reaccionaria de la oposición burguesa y el imperialismo, y vemos como toneladas de productos venezolanos llevados de contrabando a este país, se venden en el comercio legal bajo la absoluta permisividad de la autoridad colombiana. Operaciones como estas, están consideradas en el derecho internacional como un delito, y los gobiernos las debiesen impedir y sancionar penalmente. De esta forma, nos damos cuenta del doble estándar y cinismo con la que los supuestos demócratas latinoamericanos, defienden sus dudosos y falsos fines de justicia y libertad.

LA DEFENSA DE UN PROCESO DEMOCRATICO POPULAR

Más allá, de si las características del proceso bolivariano se avienen con una revolución o un proceso reformista. La mirada y el juicio revolucionario, debe necesariamente considerar los hechos, la realidad material y el cómo se desenvuelven en el plano histórico, los antagonismos y las contradicciones de clase. Para nuestro juicio dialéctico, es decir, para un análisis que considera todos y cada uno de los componentes de la situación material concreta, en una relación que imbrica y ve esos componentes influyéndose mutuamente, no es posible una conclusión que arbitraria y unilateralmente, desconozca esa concatenación y muestre en su síntesis, una realidad fragmentada y desarmada de sus nexos y relaciones materiales reales. Con nuestra interpretación de los hechos históricos, no estamos ni pretendemos, como suele decir el periodismo post-modernista, construyendo realidad o realidades, la realidad está y existe independientemente de nuestra conciencia, por lo tanto no podemos ni inventarla ni apropiarla para nuestra propia intencionalidad refleja. Sin embargo, existen los que sí hacen una falsa interpretación de esta y también los que la distorsionan mintiendo acerca de ella.

El proceso bolivariano, surge y se desarrolla dentro de la lucha de clases librada en la sociedad venezolana, luego, su asidero e inspiración se encuentra en los espacios del campo popular. Podemos decir, que sus antecedentes históricos se encuentra en los alzamientos de Carúpano, que fue liderado por el Capitán de Corbeta Jesús Teodoro molina, y el alzamiento de la Base Naval de Puerto Cabello encabezado por Hugo Morales, en mayo y junio de 1962 respectivamente y que tuvieron como postulados, visiones de izquierda, nacionales y revolucionarias, es decir, la justicia social fue la motivación central de estos hitos. El Proceso iniciado con el Comandante Hugo Chávez, es la esperada respuesta de los sectores obreros y populares de Venezuela, después de un largo y extenso periodo de exclusión social, opresión política y abusos escandalosos de poder por parte de la clase dominante local, aliada, como todas las burguesías latinoamericanas, a los intereses imperialistas de Estados Unidos. El proceso bolivariano, es la reivindicación histórico-política de la soberanía y el protagonismo de clase del pueblo venezolano. Se asienta en la voluntad de dar inicio a un verdadero periodo de democracia directa real y efectiva, y que será consagrada por una nueva constitución que deja atrás la vieja república e inaugura la nueva Patria venezolana, la Patria de aquellas mayorías pobres que en su propia tierra vivían como en territorio ajeno, apegados al hambre y a una miseria secular.

El proceso bolivariano que lidera el Comandante Chávez, es la afrenta y humillación más grande, que hayan podido recibir la gran burguesía venezolana y sus aliados imperialistas. Esa afrenta y humillación histórica, jugada y vivida dentro de sus propias reglas del juego, es la que no ha sido perdonada por un porcentaje minoritario de venezolanos, los mismo sectores acostumbrados a vivir con enormes privilegios y a destajo en la sobreabundancia, a costa, por supuesto, de las condiciones de pobreza y extrema pobreza en la que vivía el porcentaje mayoritario de sus propios compatriotas.

Los cambios que ha experimentado la sociedad venezolana, son sin duda, cambios profundos, y que en lo concreto, ha significado dotar a los trabajadores y a los sectores populares de importantes y significativos niveles de participación social y política. Del mismo modo, también se ha producido por parte del Estado desde el punto de vista económico, una efectiva política de redistribución de los ingresos y la riqueza. Se han alcanzado logros importantes en cuanto a las demandas sociales básicas como la educación, la salud, la vivienda y la seguridad social de amplias capas sociales marginadas por décadas de estos derechos. También se ha avanzado en coherencia con el Proyecto Bolivariano, con la infraestructura material necesaria para elevar la calidad y los niveles de vida de los sectores pobres, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, las redes eléctricas y sanitarias son hoy día una realidad para muchas familias que vivieron por años y años en la más absoluta exclusión y abandono.

Con todos los defectos, con todas las debilidades, con todas las imperfecciones, que pueda exhibir un proceso de cambios. Y sea por las miles de razones posibles, dentro de una realidad regional y mundial, que en términos de diagnóstico, no nos es desconocida y que podemos caracterizar de reflujo del proletariado mundial y de un profundo retroceso de los sectores revolucionarios. Junto con ello, el reconocer que la teoría revolucionaria se encuentra con una limitada capacidad de influencia e incidencia en los procesos políticos y sociales. Y no estamos hablando de obsolescencia o anacronismo del Socialismo Científico, porque los hechos y acontecimientos políticos, sociales, culturales y militares, nos confirman a cada momento la vigencia y actualidad de nuestras premisas y conclusiones teóricas. Por todo lo dicho, no podemos negar y por el contrario, si sostener que los procesos democrático-populares, son dialécticamente, expresión y resultado de la lucha de clases y por lo mismo se inscriben dentro de los avances y desarrollos cuantitativos de la conciencia de clase de los sectores explotados y oprimidos por el gran capital.

El proceso venezolano, se ha transformado para la izquierda y los revolucionarios de América Latina, en un hecho de interpelación político-ideológica. Se ha constituido en una escuela de reflexión y aprendizaje, y también en una radiografía de las contradicciones y antagonismos, que nos devela la verdadera estructura de los enfrentamientos para definir a voces con el pueblo hermano de Venezuela, quienes son los enemigos y donde están ubicadas las trincheras de cada bando y en esto, exactamente, la realidad y el discurso bolivariano no están en contradicción.

La falta de altura de miras, o los sesgos sectarios desde un infantilismo de izquierda, no nos pueden equivocar en el análisis, como para sostener que estos procesos democráticos populares, se dan al margen de los deseos y aspiraciones de las masas y que el Proyecto Bolivariano no interpreta en parte, el sueño de los pueblos de América Latina. Al Comandante Chávez, no lo guió otro norte que ser, como lo fue y lo dijera el Presidente Allende, el intérprete de grandes anhelos de justicia. Por lo mismo, nos parece que, al igual que en la década de los 60, todos los pueblos hoy asediados por el Imperialismo, declarados enemigos por las burguesías lacayas y rastreras y sometidos a permanentes ofensivas que intentan robarles sus derechos y pisotear sus conquistas, como lo son en estos momentos, los pueblos de Siria, Palestina, Iraq, Donetsk y Lugansk, incluso el propio pueblo Ucraniano sometido hoy por una minoría fascista y pro-imperialista y junto con ellos el pueblo venezolano; se merecen y tienen el derecho a la solidaridad activa y combatiente del internacionalismo proletario.

Queremos ser claros, ninguna exigencia para los demás, puede estar más allá de lo que nuestra propia voluntad y conciencia se exigirían. Ningún compromiso de los demás puede estar más allá de lo que nuestra propia responsabilidad histórica debiera concretar, para de verdad servir con el ejemplo y ser consecuentes con los valores revolucionarios. El tema de la moral revolucionaria, no puede ser un mero recurso discursivo, es el gran tema de la ética convertida en autoridad moral para nuestra clase. En razón del vació de conducción revolucionaria que hoy nos interpela, de las debilidades y limitaciones de las cuales debemos hacernos cargo, es que nos asiste la auto-exigencia de valorar cada pequeño avance obrero y popular, cada pequeño terreno ganado al enemigo de clase, cada eslabón cortado a la cadena de la opresión imperialista. Si los revolucionarios del mundo, hubiésemos estado a la altura de las circunstancias históricas, ninguno de los enormes retrocesos experimentados serían hoy, un archivo penoso en los anales de la lucha por el Socialismo en el mundo. Sin embargo, no podemos mirar y entender los acontecimientos como espejismos o malos sueños; sólo ocurrió que la historia de la lucha de clases estuvo siempre presente con todas sus categorías y factores y nosotros no supimos leer de manera correcta y apropiada, el verdadero carácter de los antagonismos y contradicciones entre los explotados y explotadores.

Decíamos al comienzo de este documento que en el 2014, el 1% más rico del mundo, aumentó su riqueza a un 48%. Lo cual quiere decir, que resta un 52% de la riqueza mundial que no está en manos de ese 1%.

Pues bien, de ese restante 52% de la riqueza del mundo, el 46% está en las manos del 20% más rico de la población del planeta. Por lo tanto, tenemos que el 80% restante de la población, comparte apenas un 5,5% de la riqueza mundial, lo que equivale a un promedio de US$ 3.851 por cada adulto. Aquí, no hemos agregado el dato de que en los Paraísos Fiscales, esta gran burguesía esconde de toda ley y regulación, cerca de 32 billones de dólares, que equivaldrían a casi la tercera parte de la riqueza mundial, billones que al estar exentos de controles tributarios restan a la población recursos por casi 189.000 millones de dólares.

En relación a este cuadro del descaro y la vergüenza, de la ambición y la avaricia, de la mezquindad y el odio de una clase burguesa muy consciente de su papel y de su lugar en la historia. Nosotros con el gran respeto que se merece, no compartimos la visión de la compañera diputada venezolana Tania Díaz, quien hace unos días expreso lo siguiente: «Tenemos el orgullo de decir que somos un pueblo altamente consciente y poseemos mecanismos de organización popular que nos da la Constitución y todo el entramado legal para resolver todos los problemas en democracia y solamente una minoría de aventurados irresponsables ha intentado, desde el año 98 hasta ahora, irse por caminos inconstitucionales, con el apoyo de alguna mediática internacional, además de financiamiento desde sectores relacionados con el Departamento de Estado de Estados Unidos». (1) Siguiendo la tónica de nuestro análisis, diremos que no se trata de una minoría de aventureros irresponsables, tener esta visión de los hechos, es una pésima subestimación del enemigo, por lo tanto, para efectivamente dar una lucha eficaz contra este enemigo, pasa por considerar lo que realmente esta implementando: una ofensiva imperialista de largo alcance con objetivos estratégicos que apuntan al desarme y derrota de un gobierno y de un proceso democrático-popular que hasta hoy daña y hiere los intereses de la burguesía y las transnacionales. Es un enemigo poderoso y la única forma de enfrentarlo y vencerlo es oponiéndole la fuerza y el poder consciente y protagónico de los trabajadores y el pueblo.

PALABRAS FINALES

Según un informe de la CEPAL (2), en el 2014 cerca de 167 millones de personas continuaron siendo víctimas del flagelo del hambre, lo que representa el 28 % de la población, un indicador que se mantiene desde hace 2 años. En relación a este preocupante informe, en el encuentro de la CELAC el presidente de Ecuador Rafael Correa planteaba que la lucha contra la pobreza se convertía en «un imperativo moral para nuestra región y para el planeta entero, porque por primera vez en la historia no es producto de la escasez de recursos sino de inequidad, consecuencia de perversas relaciones de poder donde pocos dominan todo«. De esas perversas relaciones de poder nos hemos extendido en todo este documento, y no es necesario agregar más elementos que reafirmen lo ya sabido. La agresión imperialista se mantiene y desde hace unas dos semanas adquirió nuevos bríos, la sumisión de las burguesías vende-patrias y serviles también se encuentra al día; por lo tanto, la misma ofensiva imperialista de años atrás, se ha reactivado poniendo al servicio de la clase dominante, los recursos políticos, los medios técnicos inclusive los militares para derrotar a los gobiernos y pueblos enemigos de sus intereses. Nos encontramos ante la respuesta desesperada del gran capital financiero internacional, representado en ese 1%, ese gran capital que converge en sus afanes con las rapiñas de Wall Street, que se colude en una alianza criminal con el militarismo fascista de la OTAN y que tras las banderas de los Estados de USA, Alemania, Francia, Inglaterra y Japón; han declarado su guerra contra el proletariado que hoy está de pie, enfrentándoles con coraje y dignidad, y entre esta franja de mundo valerosa se encuentra el hermano pueblo bolivariano de Venezuela.

Ahora, y dado los hechos, los revolucionarios no podemos conformarnos con ser simple espectadores de esta realidad mundial. Es cierto, tenemos nuestros objetivos, muchas importantes y desafiantes tareas en cuanto a acumular, constituir y movilizar una fuerza, capaz de imponer transformaciones en nuestro propio país. Sin embargo, toda lucha queda trunca si no se acompaña de la idea y de la práctica de que el internacionalismo es parte insoslayable de la lucha única y general de los pueblos por el Socialismo. Con este convencimiento y la necesidad de desplegar con fuerza la solidaridad latinoamericana.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

 1) Diputada Tania Díaz. Declaraciones de prensa.

2) Dicha fuente alerta también sobre el aumento de la indigencia de 11.3 por ciento en 2012 a 12 por ciento en 2014, lo que significa que del total de personas en situación de escasez 71 millones padecieron condiciones extremas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.