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Suecia

Policías racistas puestos en evidencia por su propio video

Fuentes: Rebelión

– ¡A ese mono desgraciado lo voy a esterilizar!– Sí, le vamos a dar tanto palo que no se va a poder parar.Este es un trozo de una conversación grabada entre dos miembros de la policía antimotines sueca durante los sucesos violentos que tuvieron lugar en el barrio de Rosengård en la ciudad de Malmö […]

– ¡A ese mono desgraciado lo voy a esterilizar!
– Sí, le vamos a dar tanto palo que no se va a poder parar.

Este es un trozo de una conversación grabada entre dos miembros de la policía antimotines sueca durante los sucesos violentos que tuvieron lugar en el barrio de Rosengård en la ciudad de Malmö en la segunda mitad de diciembre. La grabación se hizo pública el día de ayer por error, cuando el policía que la filmó la quería utilizar como prueba contra un jóven de 21 años que, junto a varios otros, ha sido acusado de amotinamiento violento por participar en dichas protestas.

El cierre de una mezquita en el populoso barrio de inmigrantes de Malmö provocó la ira de muchos jóvenes que durante varios días se enfrentaron con los antimotines en una batalla campal justo antes de la navidad. Ahora comienzan los juicios contra dos jóvenes acusados de amotinamiento violento, pero a la policía le resulta bastante difícil ocultar lo que para muchos habitantes de la ciudad de 265 000 habitantes es una realidad harto conocida de racismo y brutalidad policiales.

Se disculpó demasiado tarde

Según el diario local Sydsvenskan, uno de los agentes que participaron en una acción el 18 de noviembre presentó satsfecho un video filmado por él mismo con pruebas que incriminarían a uno de los acusados conocido como «el del jersey a rayas».

Parece que el policía tardó en darse cuenta de lo que el video realmente revelaba a un gran número de jóvenes de Rosengård presentes en la sala y según Sydsvenskan, dijo al finalizar la proyección: «Quiero aprovechar para pedir disculpas por lo que los idiotas de mis colegas dicen en la grabación.»

Según el diario, el film muestra los destrozos causados durante el enfrentamiento al tiempo que reproduce la conversación entre los antimotines que se encontraban dentro de la camioneta policial. Un extracto del video publicado por Sydsvenskan comienza con el comentario de un antimotín al llegar al lugar de los hechos:

– Tenía razón el tipo ese de [la tienda] Ica en Vellinge: ‘¡Llegaron a la comuna equivocada, malditos monos!’

Para los habitantes de Escania en el sur de Suecia, la referencia racista del comentario no está sólo en la palabra «mono», sino también en la identificación de los agentes con una comuna (Vellinge) conocida por su segregación blanca de clase media alta y su negativa a recibir refugiados.

Las disculpas no le sirvieron de mucho al policía cineasta.

«A tí también se te escuchó [en el video]», respondió uno de los asistentes al juicio. Otro le preguntó al policía cómo era posible que ahora pidiese disculpas, pero que en el momento no les hubiese dicho nada a sus colegas.

Vergüenza hipócrita

Los comentarios racistas de los antimotines han tomado por sorpresa a los representantes del orden y las buenas costumbres en el segregado país escandinavo.

– Es un poco escandaloso que haya policías que se expresen de ese modo. Totalmente inaceptable. No nos vamos a dar por vencidos e iremos hasta el fondo del caso, dijo a Sydsvenskan el jefe de policía Ulf Sempert al tiempo que pedía mil disculpas a los jóvenes de Rosengård.

– Los habitantes de Rosengård se merecen una disculpa por las expresiones racistas de los policías durante los disturbios en el barrio, comentó la ministra de integración Nyamko Sabuni.

– Me dió tremenda indignación cuando lo escuché esta mañana en las noticias, comentó la ministra de justicia Beatrice Ask y prometió que el caso sería investigado.

Pero parece que los abogados no están tan convencidos de que se pueda ir más lejos que una leve sanción a los policías señalados.

– Mo existe intención alguna de parte de los que dijeron eso de publicarlo. Es comparable a las cosas que se dicen en privado, y en privado se pueden decir las cosas más estúpidas siempre y cuando no tenga que ver con la persona con la que se habla, dijo al Sydsvenska el ex-fiscal Sven-Erik Alhem.

La noticia ha sido la comidilla de los medios suecos el día de hoy, pero lo que se comenta es la expresión «mono desgraciado» (apadjävel) y no el hecho de que los policías hayan considerado lo más natural del mundo esterilizar a patadas a un jóven cuyos padres son extranjeros (por supuesto, del tercer mundo).

JÓVENES EXTRANJEROS Y SINDICALISTAS EN LA MIRA

Lo cierto es que la policía de Malmö es proverbialmente conocida por su impune brutalidad, sobre todo en el caso de los izquierdistas y los jóvenes extranjeros.

El año pasado la fiscalía decidió no llevar adelante una causa contra decenas de activistas del sindicato SAC que realizaron un bloqueo pacífico y legal de las instalaciones del barrio de Fosie ante la enorme cantidad de pruebas documentales de uso ilegal de spray de pimienta y perros contra los mismos. (Ver videos I y II) La abundancia de pruebas del maltrato policial no impidió sin embargo que otro grupo de 26 activistas del sindicato que bloqueó pacíficamente un restaurante de la ciudad fuesen condenados a multas a fines de noviembre.

El maltrato policial a jóvenes de piel menos clara en Malmö es un hecho rutinario al que ni siquiera escapan los más jóvenes.

Al atardecer del 20 de febrero de 2008, cinco niños de unos 12 años de edad que regresaban a sus casas luego de haber pasado la tarde en un hogar de tiempo libre fueron detenidos por la policía bajo sospecha de robo. El grupo de infantes fué obligado a estar de pie contra la pared por 45 minutos en la céntrica plaza Möllevång de Malmö rodeados de perros policiales que con sus ladridos recordaban escenas de la ocupación de Iraq. A pesar de las airadas protestas de los transeúntes, la policía mantuvo todo el tiempo que había obrado con apego a la ley.

Pero la policía de Malmö no sólo tiene mano dura. Muchos de sus miembros tienen además ideas muy duras.

Como el jefe de policía que en abril de 2005 le envió un mail al alcalde Ilmar Reepalu quejándose de «las ayudas económicas gigantes a todos los malditos cabezas negras de Rosengård» o la nota de prensa escrita a mano y distribuida por un comisario de turno sobre «las violentas bandas criminales de inmigrantes que asolan el centro de Malmö» las que según el oficial estaban compuestas de «negros» y «árabes».

En ninguno de los casos se pudo condenar a los agentes del «orden» por violar la ley, e incluso uno de dichos policías logró salvar su puesto de trabajo.