Desigualdad en salud: la mayor epidemia del siglo XXI
Desigualdad en salud: la mayor epidemia del siglo XXI
El libro de Juan Dal Maso y Ariel Petruccelli tiene dos grandes virtudes que a veces no son tan fáciles de conjugar: es una aproximación rigurosa a los dos pensadores comunistas, pero también una obra que nos aporta elementos de análisis para la transformación de la realidad. Es un libro que nos interpela, que no disocia teoría de práctica, que no se queda en una actitud meramente contemplativa.
Nos habíamos quedado en el tercer capítulo del libro de Barros, un capítulo extenso (pp. 33-66). Una breve aproximación, injusta por breve.
Este es un libro ambicioso que permite una rápida inmersión del lector en la China de hoy a la vez que recorre la historia compartida entre ambos países muy desconocida en España.
Cap. XXXVI, 299 a 312: Tess le cuenta a Angel que su hijo, Pain, murió. Y que Alec d’Urberville vive. También, le recuerda que intentó suicidarse con la correa de la maleta, pero no lo hizo por temor al escándalo que caería sobre el nombre de él. Angel se pregunta (con Tess): “¿Cómo vamos a poder vivir juntos mientras viva ese hombre [Alec]? ¡Siendo él tu marido por la ley de la naturaleza y no yo!”. (308)
El argentino Rodolfo Walsh echó a rodar a mediados del siglo pasado un nuevo género literario, el de las novelas testimonio o de no-ficción, que alcanzó gran desarrollo en español e inglés, con trabajos emblemáticos de Miguel Barnet, Elena Poniatowska o Truman Capote.
Lo básico de esta nota: si tienen algún interés por lo sucedido en Los Álamos, seguramente el proyecto político-científico-militar más importante y decisivo de nuestra historia, no se pierdan este ensayo novelado.
En una época en el que el capitalismo ha conseguido- esperemos que momentáneamente- imponer el fetichismo tecnológico como una suerte de culto subliminal al aceleramiento de nuestras vidas, encontrar una obra que vindique simultáneamente, el libro como un objeto de diseño perfecto e imperecedero, y la lectura como un acto sanador, es, sin duda, un motivo de celebración.
“Más allá del tono jocoso, Ciges no pierde nunca de vista la voluntad de denunciar la espesa trama de prejuicios en que coinciden las fuerzas vivas –caciques, propietarios distinguidos, clérigos- y el lamentable, crédulo y aborregado pueblo llano”.